Ideas Inconexas II

Ahora, otra serie de mini artículos que igual pudieron ser un hilo de Twitter

El miedo.

Escucho las declaraciones que hacen las instituciones yucatecas sobre el COVID-19 y no puedo evitar sentir miedo. Que el gobernador diga “muchos de ustedes se quedarán sin trabajo” (o algo similar, no es una cita) por supuesto que aterra a quienes han visto mermado su ingreso. En ese sentido, el miedo se convierte en una herramienta de control. Si alguien tiene miedo, es mucho más fácil venderle seguridad. Es más fácil presentarse como héroe.

El narco que regala despensas, el gobernador que quiere ser presidente, el medio de comunicación que quiere vender más periódicos. Es la pregunta que hizo el reportero sobre el hijo de López-Gatell. Es el político de oposición gritando que se manipulan las cifras. Es la estructura queriendo lucrar con el miedo.

¿Cómo combatimos esta versión del miedo? En su momento hubiera dicho que con información, pero me parece que hasta eso está mediado por el miedo en estos días. La opción es hacer frente común contra quienes nos venden ese miedo. Crear comunidad poco a poco.

El encierro.

Compré un rompecabezas de mil piezas. Es de una pintura de Remedios Varo. Lleva casi dos semanas tratando de armarse solo. La sensación de querer sentirme productivo y de tener una excusa para desvelarme me ha llevado a conseguirlo. Así me trata el mes de mayo, con la sensación de “ya fue mucha flojera”, aunque no lo haya sido.

Sólo veo la novela de las 7 por las preguntas; a lo mejor nos toca un meme nuevo. El Dr. Alomía dice “Buenas tardes con todas y todos”. El Dr. López-Gatell suena un poco ronco. El Dr. Cortés se peina como yo me peinaba en la primaria. Las voces nuevas siempre traen un tema interesante, excepto cuando el Mtro. Robledo tiene la palabra. Siento que ya vi tantas que podría escribir el guion de una.

He descubierto muchos paralelismos con la última vez que me quedé encerrado en casa. Las emociones son similares, pero las estrategias son distintas. Ya no NECESITO sentirme productivo, aunque encuentre momentos para hacerlo. Soy perfectamente capaz de disfrutar un día dedicado a rascarme el tuch. El Carlos de hace dos años ya hubiera perdido la cordura.

Si no podemos encontrar paz en el futuro, vale la pena mirar hacia atrás y ver cuánto hemos crecido.

Lávense las manos.

Licenciado en Literatura Latinoamericana. Gestor cultural. Abogado de clóset. Escribe ficción y, a veces, cosas interesantes sobre la sociedad en la que habita. Experto en nada.

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