Ideas desde la cinefilia: El cine es un trabajo colaborativo

El cine, ese maravilloso arte donde todo es posible. Hollywood, la meca del cine y, a su alrededor drama, gloria y glamour. Ese es el ideal, un artificio deslumbrante; pero el cine no es solo eso.

Nos hemos acostumbrado a pensar en el cine desde esa concepción, idealizar a las grandes estrellas y romantizar el quehacer cinematográfico; como si hacer cine fuera solamente la etapa de premiaciones. Sin embargo, la historia del cine, sus técnicas y la industria que lo configura nos hablan de un escenario diferente, conformado por una fusión de características necesarias para llegar al producto final.

El cine es, en parte, un espectáculo, sobre todo en la etapa de promoción de una película. El cine también es un negocio, de allí la necesidad de promoción. La mezcla de estos elementos nos lleva a perder de vista todo el trabajo que hay detrás de una película. Nos concentramos en lo visible, entonces las películas giran en torno a personas y entes individuales; franquicias, empresas, directores y actores o, en otras palabras, la cara representativa de una película. De esta forma resulta fácil olvidar un aspecto sumamente importante: el cine es un trabajo colaborativo.

Al final, el punto central no se encuentra en cómo reconocemos las películas, sino más bien en el valor que como espectadores otorgamos a la labor cinematográfica y a quienes forman parte de ella, que tanto reconocemos el trabajo cinematográfico y a las personas que lo hacen posible.

Para realizar una película hace falta un equipo con compromiso, responsabilidad, organización y capacidad que pueda llevar el proceso a buen término para ofrecer una experiencia de calidad al espectador. No basta con tener lo mejor de Hollywood. La mejor actriz puede hacer una interpretación pésima si existe un mal guion o aquel director multipremiado puede verse limitado si elige a una productora que no comulgue con sus ideas.

La historia del cine está plagada de casos similares; películas que pudieron haber salido mejor si los engranajes hubieran ido en una misma dirección, pese a ello, que una película sea buena o no es lo de menos. El mayor problema llega cuando el trabajo cinematográfico es visto desde la individualidad, logrando con ello borrar la labor de cientos de realizadores, arrastrándoles a un espacio lleno de condiciones desfavorables.

El caso más reciente de Marvel es muestra clara de lo antes señalado; en primer lugar, es evidente la caída de calidad visual que sus productos han tenido, (basta revisar producciones recientes como “She Hulk” o “Thor: Love and Thunder”) pese a ello esto no es el aspecto más preocupante. Analizando a fondo podemos descubrir que existe un problema central relacionado a derechos laborales, donde artistas visuales están sufriendo a causa de reducciones presupuestales, tiempos cortos y falta de condiciones laborales óptimas. Es así como el trabajo colaborativo pasa a segundo término, donde productoras, franquicias y altos mandos mantienen el control total de productos audiovisuales generando con ello prácticas que impactan en la labor cinematográfica.  

Casos como el antes mencionado se han presentado a lo largo de la historia, contextos como éste han dado lugar a injusticias y violaciones que, de una u otra forma, terminan afectando a quienes trabajan en la industria. Resulta sorprendente ver cómo ciertas personas se benefician de este proceso, mientras la mayoría de realizadores y colaboradores tienen que buscar alternativas para llevar a cabo una película, pasando por caminos tan complicados que resulta entendible cuando deciden dimitir.

En la actualidad es necesario replantearnos la labor cinematográfica y establecer nuevos debates y concepciones en torno a ésta. Quienes laboran en el espacio cinematográfico merecen condiciones laborales justas, como espectadores merecemos productos de calidad. Este y otros temas deben ser debatidos, no podemos permitir que a causa del “próximo éxito cinematográfico” se sacrifique a las personas que trabajan en la industria.

Para terminar, quiero reafirmar: el cine es un trabajo colaborativo. La realización de una película involucra a muchas personas que merecen tratos justos; hacer valer sus derechos es primordial y reconocer su labor esencial dentro del engranaje resulta fundamental. El guión de una película no se escribe solo, ni la música, ni la fotografía o los efectos visuales, dobles, extras, auxiliares, todes quienes trabajan en la labor cinematográfica merecen reconocimiento. Nuestra responsabilidad como espectadores conscientes es reconocerles; porque sí, aunque no lo parezca, los créditos sí importan. 

Politóloga. 22 años. Apasionada del cine y la literatura. Me interesa la política y la construcción a través del diálogo. Escribo como un medio de desahogo, creatividad, reflexión y debate.

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