Huérfanes jóvenes

Catalina Aguilar Mastretta (2016) escribió por María en Todos los Días son Nuestros:

“La realidad de una huérfana adulta es que no está desvalida. La gente espera que me haga cargo y lo hago, aunque por dentro sólo quiero a mi mamá”.

En mi caso es a mi papá, sólo quiero a mi papá. Todo el tiempo, lo necesito.

Hace unos días estaba viendo unos episodios de This is Us, una serie de la que mucho había escuchado y leído y que jamás pensé traería tanta confrontación a mi vida. No tenía idea de lo que trataba, no esperaba que la trama fuera tan personal. Eso, las palabras de Catalina y lo traumático que fue perder a mi papá a los 23 años, me hizo pensar en un sector de la sociedad de la que poco hablan y a la que poco nos abrazan; les huérfanes jóvenes.

Cuando pierdes a alguien en la infancia, creces y vuelves parte de tu personalidad tu perdida, hay pocos / muchos recuerdos que atesoras y complementas con los recuerdos que otras personas te comparten alrededor de esa persona. Cuando pierdes a alguien cuando ya eres la persona adulta que la sociedad ha moldeado, cuando tienes pilares emocionales fuertes, cuando ya tienes otra ancla en el mundo, la perdida es diferente porque algo te sostiene. Pero cuando pierdes a alguien cuando apenas estás en el camino de construir una identidad y de ser independiente, la vida pierde el rumbo.

Mi papá murió un 5 de febrero de 2021, consecuencia de la pandemia por Covid19. Mi papá fue mi persona favorita en el universo y después de mucha terapia he entendido que mucho de lo que soy fue construido alrededor de llenar las expectativas de él. Imagínense lo potente que fue de un día a otro perder al receptor principal de tu vida, a la persona que te motivaba y por la que tu vida tenía sueños por cumplir…. Durísimo ¿No?

No era una niña huérfana a la que pudieran rescatar, abrazar y apapachar. No era una niña a la que iban a acompañar a lo largo de su vida y le iban a contar de su papá como el gran hombre que fue, pero tampoco era una mujer adulta con una familia o una historia construida. No tenía más anclas, no tengo a que aferrarme en esta vida. Sólo era una mujer joven que estaba en formación y en camino a construir sus sueños, asumía cosas. Pero me quedé en ese bucle, en el mismo que están muchas personas jóvenes que han perdido a uno de sus padres.

Las personas asumieron que me haría cargo, que iba a poder o, inclusive, que ahora puedo y que lo estoy logrando porque “¿estoy bien?”. Porque nos ven seguir con la vida sin saber las batallas internas que pasamos día con día. Les huérfanes jóvenes abrazamos bien fuerte nuestros recuerdos de la vida sin la muerte, pero estamos hechos de nostalgia y frustración por saber que nos queda mucha o poca vida y que, en vida, no podremos volver a estar con quien amamos. Nos quedamos con tanta vida y tanto dolor, tanta ausencia.

Cristina Yang, uno de mis personajes ficticios favoritos un día dijo “esto es algo que sólo quienes estamos en el club de los papás muertos entendemos” y milito en esa idea, sería imposible poner en palabras tanto dolor. Es imposible ejemplificar la perdida.

Nuestras versiones antes de la muerte murieron y estamos en transformación ¡No pude salvarnos! Y no podremos salvar esas versiones, pero espero y deseo que en colectividad sanemos, que podamos encontrar la paz y las personas en las que nos estamos convirtiendo apuesten por el amor, la dignidad y la empatía. Si estás leyendo esto y perdiste a alguien, si sientes un dolor paralizante: No estás sola persona, yo creo en ti y sé que todo aterroriza. Se vale. Pero ojalá con tu dolor puedas hacer potencia que logre honrar tu existencia y, si no lo quieres, también se vale.

Con dedicatoria a mi versión que también murió el 5 de febrero de 2021.
Ojalá un día esté orgullosa de nosotras.

Ella/She

Escribo para plasmar lo que me duele e indigna, deseo que todas las personas encuentren espacios de expresión dignos.

Soy una mujer mexicana y feminista, politóloga y administradora pública por la Universidad Iberoamericana, estoy convencida que caminar en colectivo es mejor.

Lucho contra la trata de personas y colaboro en espacios de exigencia de derechos humanos, me apasiona el proceso legislativo, la comunicación política y sueño con un país sin injusticia e impunidad.

“La resistencia no es sólo aguantar, sino construir algo nuevo”, vamos juntes. 🔥

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