Hacia una práctica psicoterapéutica política: Cuidados en comunidad y decolonización.

A menudo, la práctica psicológica, en específico la práctica psicoterapéutica en manos de profesionales de la salud mental, se ha deslindado de una característica suya que encuentro urgente abrazar: la psicología es política. Cualquier esfuerzo por tratar de solucionar los problemas que pudieran afectar la salud mental o el bienestar de una persona se ha dirigido hacia la parte orgánica, intrapsíquica e interpersonal del ser humano. No basta con que el individuo se medique, asista a sus sesiones de psicoterapia y tenga las redes de apoyo necesarias para poder seguir adelante si la persona se encuentra afectada por el contexto social y las opresiones hacia sus identidades vulneradas por mecanismos de control que precarizan su vida.

La práctica psicoterapéutica no es únicamente de carácter individual sino también colectivo. Uno de los temas presentes en la discusión sobre los cuidados de la salud mental es el autocuidado. El discurso se centra en el cuidado desde la individualidad y alentado por la noción capitalista de la atención de la salud mental positiva, es por eso que no es suficiente. Los cuidados en comunidad han demostrado ser valiosos e importantes actualmente, sobre todo porque las personas no tienen las mismas necesidades, procesos y circunstancias sociales. A diferencia del autocuidado, el cuidado en comunidad es brindado por personas que están comprometidas en utilizar sus privilegios con el fin de acompañar y de estar para las otras personas desde diferentes plataformas.

El cuidado en comunidad no nos ha sido ajeno, es normalmente utilizado por los movimientos sociales y por las asociaciones sin fines de lucro; sin embargo es menester de la psicología y desde otras áreas de estudio, que estos tipos de cuidados conformen parte de la cultura mainstream. La definición de los cuidados comunitarios o en comunidad (community care) no es complicada de entender: Es cualquier cuidado que sea dado por un individuo para beneficiar en la vida de otras personas. El cuidado en comunidad incluye un vasto repertorio de acciones que se pueden realizar: desde acciones estructuradas como marchas, protestas, la formación de colectivos ciudadanos hasta actos interpersonales de compasión como ayudar a realizar el súper a aquellas personas que no pueden realizarlas o cuidar a los hijos o hijas de alguna amistad nuestra que pasa por situaciones complicadas de sobrecarga en el horario de trabajo o que pasa por una situación de duelo.

Una forma de cuidado no suplanta a la otra, lo más adecuado es que se realicen tanto el cuidado propio como el cuidado en comunidad para un adecuado bienestar mental. Sin embargo, cuando el dolor de las personas se debe a un contexto de fuerzas históricas, de estructuras sociales y dinámicas culturales que les oprimen es cuando resulta insuficiente el autocuidado o la ayuda tradicional de la psicoterapia. Se requiere poner un énfasis en cómo el trauma resultante de la opresión y la colonización juegan un rol preponderante en la salud mental con el fin de permitir a los profesionales de la salud mental dar el soporte adecuado que ayude a las personas a que ellas mismas trabajen para tener la agencia necesaria para sanar sus propias heridas.

Para ello, la psicoterapeuta Jennifer Mullan de la Universidad de Nueva Jersey, propone lo que ella llama “Decolonizing Therapy”, el cual sugiere el trabajo psicoterapéutico desde el colectivismo a partir de un modelo comunitario de la salud mental. Para la Dra. Mullan, la decolonización es un proceso compartido que necesita de la conexión: de un trabajo con el trauma intergeneracional (el sufrimiento causado por la opresión es transmitido de forma generacional) y la rabia (como una función y forma de entendimiento del mundo), lo cual no es atendido por el sistema de salud mental actual.

 

La decolonización de la salud mental no se trata únicamente de ser culturalmente competente; es decir, tener la capacidad de entender e interactuar con personas de otros contextos culturales. Lo fundamental a tener en cuenta es reconocer que para muchas personas de poblaciones originarias, comunidades afromexicanas o de la comunidad de la diversidad sexual, el trauma ocasionado por la opresión y la colonización juega un papel importante para su estado de salud mental.

Si bien el cuidado en comunidad y la decolonización de la terapia forman parte importante para el cuidado de una salud mental integral, no son soluciones inmediatas para resarcir daños que han sido provocados de forma continua y sistemática por las instituciones en turno. Sin embargo, son vías adecuadas para empezar ese proceso que nos lleve al logro de un sistema de atención de la salud mental comunitaria que lejos de parecernos una utopía, se pueda convertir en una realidad.

Bibliografía:

https://calgaryjournal.ca/more/calgaryvoices/4982-decolonizing-mental-health-the-importance-of-an-oppression-focused-mental-health-system.html

https://mashable.com/article/community-care-versus-self-care/

Psicólogo. Interés por la educación y consejería de la sexualidad, estudios queer y literatura latinoamericana.

Amo las películas de Yorgos Lanthimos, el jazz, la trova y leer artículos del New Yorker.

Mi libro favorito es “Los recuerdos del porvenir” de Elena Garro.

Convencido de que “lo personal es político”.

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