Grammys: ¿cómo juzgar qué música es buena?

El pasado 24 de noviembre, la Recording Academy estadounidense transmitió las nominaciones para sus icónicos Premios Grammy en 2021. Como cada año, hubo controversias sobre quién merecía ser nominado y quién no. Como un ejemplo, artistas como Harry Styles, Lady Gaga, Selena Gómez y The Weeknd[1] no recibieron nominaciones para las categorías principales de los Premios[2], a pesar de lanzar álbumes comercialmente populares a lo largo de 2019 y 2020. Más allá de estas sorpresas, la percepción humana sobre la música es completamente subjetiva y debatible. Así como hay artistas que dominan el mercado y la cultura musical, cada generación ha conectado con su música contemporánea desde que el ser humano aprendió a fabricar instrumentos y hacer música: hace más de 50,000 años.[3] Y, dentro de cada generación, hay una infinidad de sentimientos, gustos, idiomas, mensajes, notas, melodías, instrumentos e historias dentro de cada género musical y de cada canción —más allá de la industria musical estadounidense—. Al ser la música tan global, ¿de verdad se pueden agrupar las mejores canciones de cada año en 9 nominaciones a Canción del Año dentro de una opinión monopolizada? Ya que el gusto musical de cada persona es distinto, el juicio sobre qué música es buena no entra en una persona, en una institución, en una industria ni en un país procurado como superpoder cultural en el mundo.

En su libro El Nacimiento de la Tragedia, Friedrich Nietzsche describió a la música como un “arte no-escultórico”;[4] como un arte que es representado por Dionisio como divinidad artística. En el libro, Nietzsche utilizó las deidades de Apolo y Dionisio como contrarias para describir dos formas en las que el arte emerge. Por un lado, describió el arte apolíneo como un “sueño”[5]; como un arte escultórico que tenía en cuenta la perfección para comunicar una emoción o un mensaje. Y, en cambio, Nietzsche atribuyó el arte dionisíaco —o musical— al concepto de “embriaguez”[6]; a un arte que:

[…] en la borrachera dionisíaca y en la autoalienación mística, se prosterna solitario y apartado de los coros entusiastas, y al que entonces se le hace manifiesto, a través del influjo apolíneo del sueño, su propio estado, es decir, su unidad con el fondo más íntimo del mundo, en una imagen onírica simbólica.[7]

Hablando por experiencia propia, yo he experimentado esta embriaguez con muchas de las canciones que actualmente están en mi lista de reproducción, y también con las que no lo están, pero han tenido lugar en mis recuerdos y en mi alma. Ha habido veces donde sólo quiero aislarme de mi vida diaria y someterme bajo los efectos de un arte que me lleve a lugares íntimos, que siento cerca de mí y con los cuales me identifico. Para mí, la música es onírica; me lleva a lugares que parecen un sueño y me alienan de la realidad. Aunque componer música pareciera más un proceso apolíneo y metódico, escucharla y apreciarla es un proceso subjetivo y sumamente pasional. Y ese proceso lo he vivido con canciones que han estado nominadas en los Grammys y con otras que no.

Así, yo creo que la música buena no tiene un criterio único de evaluación. La música buena, para mí, es la que cumple con transportarme a ese proceso onírico de gozar de cualquier canción. Y reconozco que para cada quien es distinto. Aún más, la música no sirve sólo para alienar a sus oyentes, sino para cerciorarlos de emociones que son ajenos a elles. Víctor Jara es un gran ejemplo, ya que sus canciones frecuentemente hacen alusión a un sentido de protesta o a contar historias sobre realidades obreras que pueden pasar desapercibidas en medio de una gran ciudad. Como él dijo al introducir una versión en vivo de su canción, Te Recuerdo, Amanda:

[…] es una canción que habla del amor, de dos obreros; dos obreros de ahora, de esos que usted mismo ve por las calles y, a veces, no se da cuenta de lo que existe dentro del alma de dos obreros de cualquier fábrica, en cualquier ciudad, en cualquier lugar de nuestro continente.[8]

La música puede transportarnos a realidades ajenas más allá de nuestros propios sueños; es un proceso personal de explorar historias más allá de nuestras vidas diarias y es un método más que nos da el arte para cambiar nuestra percepción del mundo.

Este año, los Grammys incluyeron más canciones de protesta social en sus nominaciones durante un año tumultuoso para Estados Unidos, como I Can’t Breathe, de H. E. R. y Black Parade, de Beyoncé.[9] Y, por primera vez, hicieron público sus criterios para seleccionar los nominados a sus categorías —los cuales sostenían, como principal requisito, que fueran canciones lanzadas entre septiembre de 2019 y agosto de 2020—[10]. Parecería que los Grammys intentaron incluir más realidades que el pop mainstream en sus nominaciones de este año. Sin embargo, la música siempre va a ser más global que 5 o 10 nominaciones dentro de categorías específicas en una industria culturalmente occidental e imperialista. Los matices dentro de cada género son muy amplios para jerarquizarlos como mejor y no mereciente de ser nominado a un Grammy. Al final, la música buena es juzgada por el instinto dionisíaco de cada persona: es definida por los sentidos que despierta en nuestros pensamientos, por la capacidad de estimular nuestras mentes y mejorar nuestro día y, también, por el impacto que causan las historias que ésta cuenta. Así que escuchemos con atención, que todavía queda —más allá de los Grammys— nueva música que descubrir y nuevas historias por escuchar.

 

 

[1] Access, “2021 GRAMMY Nominations Snubs & Surprises”, en YouTube, 24 de noviembre de 2020, video, https://www.youtube.com/watch?v=vu2FiDrT0-E

[2] Las categorías principales de los Grammys son cuatro: Récord (Grabación) del Año, Canción del Año, Álbum del Año y Mejor Artista Nuevo.

[3] Divje Babe Arheoloski Park, “THE NEANDERTHAL FLUTE”, accedido el 24 de noviembre de 2020. https://www.divje-babe.si/en/the-neanderthal-flute/

[4] Friedrich Nietzsche, El nacimiento de la tragedia, trad. Andrés Sánchez Pascual (ePub, 1995), documento PDF, 13.

[5] Ibídem, 13.

[6] Ibídem, 14.

[7] Ibídem, 14.

[8] @yecolennon, “Te Recuerdo Amanda”, en YouTube, 12 de noviembre de 2006, video, 0:12-0:32, https://www.youtube.com/watch?v=GRmre8ggkcY

[9] La Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación. “Nominees List”, 24 de noviembre de 2020.

https://www.grammy.com/grammys/news/2021-grammys-complete-nominees-list?utm_source=twitter&utm_medium=owned&utm_campaign=nominations#general

[10] La Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación. “63RD GRAMMY AWARDS RULES & GUIDELINES”. Accedido el 24 de noviembre de 2020. https://www.grammy.com/grammys/awards/rules-guidelines

Él/He

Tengo 21 años y estudio Derecho en el CIDE. No escribo porque sepa algo en específico; lo escribo porque me interesa mucho saberlo. Mis intereses principales son de sociedad y música, pero intento aprender todos los días de todo lo demás.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *