Fue peor el remedio que la enfermedad

El pasado domingo se llevaron a cabo de nuevo elecciones generales en España
para elegir al presidente del gobierno, a través de la renovación del Congreso de
los Diputados y del Senado. Lo anterior, como una apuesta del presidente en
funciones, Pedro Sánchez, de poder acrecentar el número de diputados de su
partido y evitar el tener que negociar con otras agrupaciones políticas.  El
resultado fue distinto a lo pensado y derivó en un verdadero cambio dentro de la
política y el sistema de partidos en España. No sólo no se logró curar la
enfermedad, sino que el remedio salió peor y, al final, terminaron pactando con
quienes inicialmente no querían.
Tras las pasadas elecciones del mes de abril, el Partido Socialista Obrero Español
(PSOE) liderado actualmente por Pedro Sánchez, ganó y obtuvo la mayoría del
Congreso de los Diputados. Sin embargo, no logró obtener la mayoría
necesaria para poder investirse como presidente, lo cual lo obligó a explorar
otras posibilidades de negociación con distintas agrupaciones políticas.
Naturalmente, la primera posibilidad de negociación era con el otro partido con el
que comparte el espectro de la izquierda, Podemos; pero esto no llegó a buen
puerto. Pablo Iglesias solicitó cierto número de ministerios y de políticas sociales
para poder darle su apoyo al señor Sánchez. Tras varios dimes y diretes, y varias
confrontaciones públicas, la negociación no logró concretarse, sobre todo tras la
apuesta de Sánchez de que, en caso de convocar a nuevas elecciones, su partido
saldría reforzado. Rodeando y abanderado de la narrativa de que la negociación
no llegó a buen puerto a causa de las aspiraciones de Podemos y no por las
buenas ofertas que el partido socialista le hizo a este partido, el acuerdo no se dio.
Por su parte, el supuesto partido de centro, Ciudadanos, liderado por el Albert
Rivera, decidió no apoyar una investidura del presidente en funciones; lo mismo el
Partido Popular (PP), los cuales estuvieron a la expectativa para poder plantearse
una mejor posición tras una segunda ronda electoral en donde esperaron verse
beneficiados. En pocas palabras, todos jugaron sus cartas y todos apostaron. Sin
embargo, el ganador sólo fue uno, el que no apostó: VOX.
Las elecciones derivaron en resultados similares, en esencia, a los anteriores,
pero muy distintos en el fondo; sobre todo en cuanto a la repercusión del
movimiento ideológico dentro del sistema político español.  Para empezar, tanto el
PSOE como Podemos obtuvieron, más o menos, el mismo número de diputados
para representarles. Esto quiere decir que esta segunda ronda de elecciones no
desbloqueó la posibilidad de traslación de votantes de uno a otro partido para
destrabar un potencial pacto de investidura. Los votantes de izquierda no
compraron el argumento de que uno u otro fue el culpable de una fracasada
negociación. Los partidos nacionalistas, tanto de Cataluña como del País Vasco,
obtuvieron relativamente la misma proporción de diputados de las elecciones
pasadas, por lo que aún cuentan con el poder suficiente para poder ser jugadores
claves en el caso de que el margen de votos claves necesarios para poder definir
la investidura de Pedro Sánchez se muy pequeño. El segundo lugar en cuanto a ganancias lo obtuvo el PP. Y digo segundo porque ya llegaremos al primero, que
obtuvo VOX.  El PP aumentó en 22 diputados respecto a los resultados de abril
pasado, lo cual representa totalmente un éxito para su campaña, a través de la
cual robaron a Ciudadanos la mayor parte de los votantes que éstos les habían
tomado previamente. Ahora sí son un jugador importante dentro del congreso,
listos para escuchar ofertas con el fin de ellos abstenerse y permitir un gobierno
socialista.

Sin duda alguna, los dos extremos tanto ganadores como perdedores se
encuentran dentro del espectro político del centro derecha en el sistema de
partidos español. Como mencioné previamente, el nuevo partido político VOX,
identificado como de extrema derecha y completamente nacionalista y cuasi
franquista, fue el verdadero ganador de este nuevo proceso electoral.  El partido
liderado por Santiago Abascal logró obtener 28 diputados más que en las
elecciones pasadas, lo que los convierte en la tercera fuerza dentro del Congreso
y serios depredadores del PP frente al reto de ser la potencial oposición a un
gobierno de izquierda.  Sin duda alguna, esto es preocupante, ya que el discurso
totalmente nacionalista y en contra de derechos humanos y de minorías antes
perseguidas representa un retraso y un riesgo para estos grupos desfavorecidos.
Por otra parte, los perdedores de esta jornada, sin duda, fueron Albert Rivera y su
partido Ciudadanos, ya que pasaron de tener 57 diputados a conformarse con
únicamente 10, siendo rezagados al conjunto de grupos parlamentarios pequeños
dentro del Congreso de los Diputados. El descalabro ha sido monumental, tanto
que su dirigente tuvo que renunciar a la dirigencia del partido, alejándose
totalmente de la vida pública y partidista.  Si en algún momento tuvieron
posibilidades de negociar con alguien para formar gobierno, esa época se fue y
sus votantes regresaron a la órbita del PP o simplemente emigraron a una
pendiente muchísimo más extrema y peligrosa a través de lo que el partido VOX
les puede ofrecer.
Como novedad, estos nuevos comicios derivaron en un reforzamiento de los
pequeños partidos políticos que representan a las distintas regiones que
conforman a España, incorporándose al Congreso nuevas formaciones que
previamente no habían tenido representación.  En primer lugar, entra al congreso
la Candidatura de Unión popular (CUP), partido político normalmente identificado
como de extrema izquierda y totalmente nacionalista catalán e independentista. El
Bloque Nacionalista Gallego también logró tener representación, por lo que el
sentimiento totalmente gallego ya se encuentra directamente afincado esta
cámara. Cabe mencionar que las representaciones ya normales de los partidos
políticos nacionalistas vascos, catalanes y canarios se mantuvieron (tanto de
derecha o izquierda); cosa que también aplica para el Partido Regionalista
Cántabro.   Finalmente, sin duda alguna, el que se lleva la mayor admiración es el
grupo político ¡Teruel existe!
¡Teruel existe! surge tras las demandas de la provincia de mismo nombre, con el
objetivo de obtener relevancia nacional y visibilidad ante una problemática de despoblamiento en su territorio.  Esta ciudad es la que menos población tiene
siendo capital de provincia, estando relegada a su vez de grandes proyectos
ferroviarios y de comercio, lo que ha inconformado a su población y ha achacado a
los políticos tradicionales el olvido de esta región. En ella, es común que los
jóvenes y los adultos no tan viejos tengan que emigrar a otras regiones más
prósperas y a ciudades más grandes con el fin de poder superarse, por lo que la
población vieja prevalece sobre los demás. Es por ello que, liderados por quién
ganó el escaño por esa representación, conformaron esta agrupación política para
visibilizar su existencia y problemática; y así darles una lección a los partidos
políticos tradicionales.  Es así que obtuvieron la mayoría sobre todos los demás
que típicamente ganan en Teruel y lograron conseguir el único diputado en disputa
por esta provincia. Definitivamente, Teruel sí que existe.


En un sistema parlamentario se debe entender que la repetición de elecciones es
algo normal y esperado cuando la negociación no funciona. Sin embargo, tras esta
segunda selección, es el primer lugar quien está obligado a negociar con quien
tenga que hacerlo para conformar gobierno.  Unas terceras elecciones no las
aguanta la ciudadanía española y desgastarían el modelo que ya en algunos
sectores comienza a levantar críticas. El PSOE debe negociar con Podemos y,
también posiblemente, con el PP. No debe cerrarse a ningún partido político que
presente la posibilidad de negociar en la esencia misma del parlamentarismo y de
la misma democracia. Pedro Sánchez debe dejar de apostar y de ser egoísta en el
sentido de no ceder ante las posibilidades de aquellos otros jugadores políticos
que le detienen de ser investido presidente.  El punto en común debe encontrarse,
porque si algo nos deja de lección esta nueva elección es que el fantasma del
fascismo y del nacionalismo, enfrascado en la extrema derecha, comienza a
recobrar fuerza en España. VOX es hoy la tercera fuerza en el Congreso de los
Diputados, totalmente a causa de esta apuesta riesgosa de Pedro Sánchez. En
sus manos está el sentarse a negociar y gobernar, desbloquear cualquier
posibilidad de gobierno y de consenso con otras agrupaciones políticas. Si se
hace lo contrario, tendremos unas terceras elecciones en donde el votante de
izquierda estaría descontento y no saldría a ejercer su derecho al voto; y en
dónde, muy posiblemente, la derecha arrase teniendo como jugador muy al partido
nacionalista de extrema derecha VOX.  Efectivamente, a Pedro Sánchez y al
PSOE les salió peor el remedio que la enfermedad.

Desde muy joven he sido un apasionado de la política nacional y global, por lo que me empeñé en estudiarla a través de la carrera de Ciencia Política en el ITAM. Me encanta viajar y conocer nuevos sitios y culturas.

Soy yucateco de corazón. También soy gamer, y ávido seguidor de franquicias cinematográficas de superhéroes y ciencia ficción. Amo a los animales, apoyo la libertad del individuo y soy excesivamente una persona positiva.

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