Friends: 25 años de estar para nosotros

La primera vez que vi un capítulo de Friends tenía unos 12 años. La serie recién había acabado 3 años atrás y recuerdo que aún promocionaban el programa de “Joey” (aquel Spin-Off incómodo del que a nadie le gusta hablar). No estoy seguro en qué orden comencé a ver las temporadas, lo que sé es que en poco tiempo ya era una práctica habitual dejar un espacio de mi tarde para ver los dos o tres capítulos diarios que pasaban en Warner. Friends se había convertido en mi comedia favorita.

Hoy, a más de 10 años de aquel momento, sigo volviendo a ella una y otra vez, pero la parte interesante es que no es cosa solo mía, a 25 años de la transmisión de su primer episodio la serie sigue manteniendo una popularidad increíble. Es un caso muy especial en el que una sitcom logra saltar su brecha generacional y mantener un humor vigente e historias atractivas para todo aquel que lo conoce por primera vez.

Ahora, al comenzar a escribir este artículo llegué con el deseo de responder la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que ha hecho tan exitoso a Friends? Y me di cuenta que puedo responderlo de dos maneras. La primera es resaltar toda aquello que hizo bien en materia de un buen guion, producción y publicidad, y es que es de admirar como mantuvo el interés de su público durante toda una década gracias a sus buenos arcos narrativos, humor y desarrollo de personajes. La otra es responderlo bajo la visión más sencilla y entusiasta de un espectador, hablando sobre aquellas cosas que la serie transmitió en mí, aquellos sentimientos y emociones que me genera cada vez que la veo y que me hacen volver siempre, y es de ahí de donde quiero partir.

Creo que Friends nos recuerda lo emocionante que es abrirse paso en la vida adulta. Al ver la serie es imposible no simpatizar con los personajes y sentir que cada uno de ellos tiene una parte que nos representa. Rachel, Chandler, Phobe, Joey, Ross y Monica, todos tienen personalidades muy diferentes y al inicio de la serie cada uno empieza en un lugar muy distinto de su vida. Es emocionante verlos crecer y madurar, y aunque muchas cosas no les salen bien en el camino, nos recuerdan que los fracasos son temporales.

Friends también nos enseña a ver el lado más ligero de la vida y a reírnos de nuestros propios errores y defectos. Ver un capitulo al final de un día cansado y de estrés nos recuerda que hay muchas cosas que vale la pena no tomarse tan en serio (y el sarcasmo de Chandler ayuda bastante en eso). Aunque tiene un montón de referencias e ideales estadounidense, también comparte muchas experiencias universales. Recuerdo una vez estar con una amiga platicando acerca de lo terrible que nos había ido en una entrevista de trabajo y terminamos viendo un capitulo que nos ayudó a reírnos de nosotros mismo.

Al final creo que su premisa más importante es: la vida es mucho menos dura con un par de amigos a tu lado. Más allá de cualquier broma y situación absurda que sucede en la serie, lo que hace de Friends algo tan agradable es que nos recuerda la maravilla de tener y ser un amigo. Ese es el gran valor que nos ha acompañado todos estos años, ver una amistad sincera en pantalla, que aún ficticia, nos recuerda que al tener amigos siempre habrá algo de que reírse.

Me gusta escribir sobre las cosas que me apasionan. El cine es una de ellas.

Psicólogo, yucateco y a veces muy soñador.

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