¡Estamos hartas!
Criminalización, revictimización y culpabilización hacía las mujeres en México

El lunes pasado, la saxofonista María Elena Ríos acudió al auditorio de la Guelaguetza, una festividad en la que presumiblemente se exalta la riqueza y diversidad cultural de las comunidades indígenas del Estado de Oaxaca pero que la han convertido en folclor comercializado y extractivismo.

Al recinto ubicado cerca del Cerro del Fortín fue invitado Salvador Cienfuegos, quien ocupó el cargo de Secretario de Defensa Nacional durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. Pese a las acusaciones de colaborar con el narcotráfico hecha a Cienfuegos, Alejandro Murat gobernador de Oaxaca, ahí presente le reservó un lugar en las gradas de honor y lo recibió como una persona admirable, honorable y respetable.

Mientras tanto a María Elena -una joven víctima de un intento de feminicidio en el año 2019 por parte de un político que la mandó a atacar con un ácido que le provocó quemaduras en gran parte de su cuerpo y de las cuales aún se recupera-, la mandaron a desalojar del evento con todo y policías. ¿El motivo?  El simple hecho de usar su derecho a manifestarse con una manta que decía: Oaxaca Feminicida.

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Con esta protesta pacífica, la joven no sólo quería evidenciar su caso, sino el de todas las mujeres asesinadas en su estado.

Pero claro, ellos, los del poder hegemónico, los que sí saben de formas, no lo vieron así y criminalizaron la protesta de María Elena, quien sólo unas semanas antes había intentado hablar con el presidente Andrés Manuel López Obrador sin ser recibida, para exigir que le regresen las medidas de protección que le fueron retiradas pues sigue recibiendo amenazas por parte del hombre que planeó su ataque.

María Elena, al igual que miles de mujeres  que  han intentado desde hace años todo para luchar por la justicia y tal parece que las castigan por luchar.

Y es que, el nivel de impunidad en este país ya raya en lo absurdo. Las autoridades encargadas de impartir justicia no sólo están rebasadas por la enorme cantidad de casos por resolver; sino que no tienen la mínima voluntad de contribuir en el esclarecimiento de  feminicidios y en su erradicación.

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Gracias a la mediatización de casos como el de Debanhi Escobar en Nuevo León o el de Luz Raquel Padilla en Jalisco ha salido a la luz la red de complicidades institucionales que junto con algunos medios de comunicación posibilitan la fabricación de historias donde se presentan a las víctimas como si ellas fueran las responsables de su propia desgracia.

Por ejemplo, cuando Debanhi desapareció y su caso se hizo viral, se dijeron muchas cosas de ella, que si le gustaban las fiestas, que si estaba tomada, que si era escort. En fin, la intención era culpabilizarla de su desaparición y lo peor ocurrió cuando las autoridades hallaron su cuerpo y en su informe concluyeron que había caído accidentalmente en la cisterna del motel donde fue localizada.

Con Luz Raquel, la Fiscalía de Jalisco tuvo la osadía de mostrar unos vídeos donde se aseguraba que ella compró el alcohol y el encendedor, insinuando con esto que fue ella misma quien se prendió fuego provocándose quemaduras que la llevarían días después a la muerte, además dijeron que ella había manipulado unas cámaras en la unidad habitacional donde vivía porque supuestamente ella se encargó de pintar en la pared amenazas de muerte contra sí misma. 

Historias llenas de indignación. Criminalización de la protesta, revictimización, culpabilización, al final siempre somos nosotras las responsables de lo que nos pasa, nosotras nos lo provocamos. Nosotras, siempre nosotras, no importa el siglo en el que estemos, no importan las luchas previas, las reivindicaciones logradas, al final siempre está presente ese paradigma judeocristiano que nos culpa, mientras a otros los libera impunemente.

Me encantan las Ciencias Sociales. Me inquieta aprender sobre disidencias sexuales, feminismos (no transfóbicos), producción de subjetividades, corporalidades, opresiones, desigualdades sociales, entre otros temas. Odio la injusticia. Cuestiono lo “normal”. Para mí, “lo personal es político”. Escribo en el blog para compartir reflexiones y opiniones desde un conocimiento situado, no intento generalizar.

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