En lo que cabe

Me arrastró la quincena. La pretensión insensata de tomar la ola como viene en vez de pensar, sí vale la pena. El desánimo fue, para mí, bastante claro. El contexto explotó en más de una forma. Quienes me preceden en este portal, ya han desahogado muchas de las formas en las que el mundo pretendió acabarse en lo que va del año (todavía quedan once meses).

Daet me contó que lxs nuevxs maestrxs a cargo de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (SEGEY) no habían cobrado desde septiembre de 2019. Al mismo tiempo, Mauricio sigue buscando la foto perfecta para su primer informe. En la casa, acompañar el duelo significa dedicar medio día a ordenar una repisa de un mueble. Sentir que no se acaba nunca. Explicarle a la abuela que no le puedes dedicar toda la semana, aunque quieras, porque la adultez implica trabajar. Soñar esas cosas que te despiertan más cansado. Desánimo.

Me puse a barajear temas. Los “mehs” eran la NFL o teclear la primera página del “loquesea” que estoy escribiendo como obra literaria. Los pseudocomplejos eran terminar uno que ya me da flojera o hablar de la 4T. El más extraño: el #pizzagate y las teorías de conspiración. Nada que no se hubiera escrito antes y/o mejor.

Pese a que el panorama se lee francamente oscuro, puedo contestar que me siento bien. Bien no es un sinónimo de feliz, nunca lo ha sido. Estar bien tampoco es esa excusa para no hablar de nuestras emociones. Bien es, para mí, sentir que se tienen las herramientas para brincar el bache emocional en el que estamos. Tal vez no toda la situación, pero, por lo pronto, a la pequeña parte que corresponde a eso que puede ser distinto.

¿Cómo me siento con todo lo descrito anteriormente? Bien. ¿Podría ser mejor? Sí. ¿Me siento feliz? No realmente. ¿Eso me está matando? Tampoco, sé que va a pasar. En este metro cuadrado de mundo que yo llamo vida, en lo que está dentro de mi control, en lo que cabe, estoy bien.

Licenciado en Literatura Latinoamericana. Gestor cultural. Abogado de clóset. Escribe ficción y, a veces, cosas interesantes sobre la sociedad en la que habita. Experto en nada.

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