El silencio mata a las democracias

Todos los días, a las 8 a.m., el presidente de México sale a dar una conferencia de prensa para contestar las diferentes preguntas de los medios de comunicación ahí presentes. Esta conferencia funciona muy bien para dar inicio a la agenda personal del presidente con la intención de que se toquen los temas que a él y a su gobierno le convienen. De acuerdo a Jorge Ramos, periodista para The New York Times, el proceso para asistir a la conferencia y hacer una pregunta es muy accesible. Cualquier persona con una trayectoria en el periodismo puede atender a una de estas conferencias y levantar la mano para poder hacer una pregunta. Podríamos pensar que es uno de los ejercicios más nobles a favor de la libertad de expresión, pero la realidad mexicana queda muy lejos de esto.

Recordemos que en los artículos 6° y 7° de la Constitución Mexicana se establecen las bases para el derecho de libertad de expresión en nuestro país. Además en el Artículo 19° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos amplía nuestro derecho para poder difundir nuestras opiniones sin limitación de frontera por cualquier medio de expresión. Si bien en “las mañaneras”, nombre informal que se le dan a las conferencias del presidente, se le puede preguntar cualquier cosa al presidente, éste apela a su propia libertad de expresión para defenderse y a veces desacreditar a la persona que hace la pregunta.

AMLO ha utilizado en repetidas ocasiones adjetivos que descalifican a la prensa que lo ha llegado a criticar, entre ellos: “hipocritas”, “doble cara”, “fifís”, “prensa vendida”, “sabelotodo”, “chayoteros”, entre otros. Estas palabras del presidente resuenan en las redes sociales cuando algunos de sus simpatizantes comparten la opinión del presidente y pueden llegar a insultar a través de redes sociales a los medios de comunicación. En el pasado reciente se ha desacreditado al portal digital de Animal Político por el simple hecho de tener una visión crítica hacia el presidente y ser de capital mixto (extranjero y nacional).

Pero, más allá de una lucha política e ideológica sobre los medios de comunicación, ¿cuál es el verdadero problema de atacar a la prensa y a los reporteros? Pues de acuerdo al índice de libertad de expresión de Reporteros sin Frontera, México ocupa el puesto número 143 de 180 en 2020. En este índice se calculan datos cualitativos y cuantitativos para examinar cuál es la violencia y los abusos que sufren los medios de comunicación en su país para poder expresar su opinión o sacar una nota. Además de esto, se mide la libertad que tienen las empresas para gestionar libres de presiones políticas, religiosas, empresariales o de cualquier otra índole. Entre otros datos que se obtienen, cabe resaltar que uno de los más importantes es la transparencia que tienen para obtener información de las entidades gubernamentales. Tan solo en el tiempo que lleva AMLO como presidente se han asesinado 16 personas que ejercen como periodistas a nivel nacional. Desde el año 2000 hay más de 131 personas que mueren asesinadas en nuestro territorio, esta situación se hace más impactante cuando los niveles de impunidad en estos casos son muy elevados (90%).

México viene de una larga historia de censura y represión por parte de los gobiernos anteriores, sobre todo, los gobiernos del PRI. Pero la situación parece no haber mejorado. Si bien tenemos el derecho de decir lo que pensamos sobre cualquier tema en cualquier medio, a muchas personas les puede costar la vida. Más allá de tener una visión que juzga todas las acciones del presidente, la visión que tienen muchos medios de comunicación es de cuestionarlo para mejorar situaciones en nuestro país.

El trabajo del presidente, de la tan criticada Comisión Nacional de Derechos Humanos y de nosotras y nosotros como ciudadanos de ese país es el de proteger a la libertad de expresión de todas las personas. Por último, es importante recordar la frase de World Association of News Publishers que utilizaron para su campaña a favor de la libre expresión en 2011: “El silencio mata a las democracias, pero una prensa libre habla”.

Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la Ciudad de México. Me gusta escribir acerca de política nacional, deportes y temas de igualdad de género.

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