El regreso de Foals: un soundtrack para el apocalipsis

Cuando hablamos rock contemporáneo, Foals es una de las bandas más relevantes a nivel mundial. La banda británica debutó en 2008 con su álbum Antidotes y desde entonces nos han demostrado un crecimiento, tanto musical como lírico, con cada material discográfico que han lanzado. Son una banda que inició con un sonido fresco en el math-rock, sumado a una clara influencia de punk y que poco a poco han ido incursionando dentro de lo alternativo. Al escucharlos en vivo, lo que más destaca es la fidelidad a su sonido de estudio, pues el talento musical de cada uno de los integrantes es sobresaliente en cada presentación.

A pesar de lo anterior, es fácil coincidir en que Foals no ha logrado dar ese salto de madurez que les permita consolidarse y hacer un disco lo suficientemente sólido como para poder definir su carrera; de esos discos por los que una banda es recordada décadas más tarde y que eventualmente se vuelven clásicos.

Después de unos años fuera del estudio y lejos de los escenarios, Foals regresaba para grabar un nuevo álbum, solo que esta vez sin una pieza fundamental para la banda: Walter Gervers, miembro fundador y bajista de la banda. Esto los dejaba mal parados, pues el bajo de Walter había sido un pilar importantísimo en todo su material discográfico, así como su aporte a la esencia y el estilo de la banda, eran indiscutibles. Pero el resto del grupo decidió que el show debía continuar y se apegaron al plan: regresaron al estudio y grabaron un aluvión de nuevo material.

El resultado fueron tantas canciones que era imposible incluirlas todas en un solo disco, por lo que decidieron sacar dos álbumes en el mismo año. Un mismo proyecto dividido en dos. En los ojos de cualquiera, esto sería una apuesta muy arriesgada, pero la banda decidió que era la decisión correcta, ya que cada una de esas canciones merecía salir a la luz.

En marzo de este año, conocimos la primera parte del proyecto titulado Everything Not Saved Will Be Lost, en el cual encontramos el lado A de Foals, mismo que ya habíamos conocido en álbumes anteriores como Total Life Forever o Holy Fire; un estilo que explota el uso del sintetizador, con ritmos muy melódicos y fáciles de bailar; cambios de ritmo muy marcados que le dan energía y emoción a las canciones; probablemente el perfil más pop de la banda. Personalmente me parece que este es el perfil donde se encuentran los mayores atributos y fortalezas de Foals y, por consiguiente, donde trabajan mejor.

Respecto a las letras, Yannis Philippakis se encargó de escribir canciones sobre temas actuales y que nos engloban a todos y todas, tales como el calentamiento global o crisis tanto políticas como sociales. Conforme el disco avanza, Yannis retrata un futuro apocalíptico en donde las élites serán quienes sobrevivan en sus refugios bajo tierra, mientras que la clase media y baja lucharán por sobrevivir en el caos. El disco concluye con ciudades en llamas y un mundo casi inhabitable para animales y humanos. Un planeta destruido por nosotros que, a su vez, termina por destruirnos también. Lo interesante es que todos estos temas encuentran un desenlace en la siguiente parte del proyecto. Mis canciones favoritas de esta parte del álbum son Sunday, On The Luna y I’m Done With The World (& It’s Done With Me).

El viernes de la semana pasada (18 de octubre) por fin conocimos la segunda parte de este trabajo, en la cual nos habían prometido dar a conocer más a fondo el lado B de la banda, siendo éste un lado más agresivo, pesado y oscuro; con canciones rápidas, riffs pesados, menos pop y más rock, algo que ya habíamos visto en What Went Down o incluso Antidotes. La realidad es que esa segunda parte fue más ligera de lo que nos habían prometido, pero eso no es queja; insisto en que esa mezcla de alternativo y new wave, el lado más pop y groovy de Foals, es su lado más fuerte. Líricamente, la parte dos de Everything Not Saved Will Be Lost continúa donde la parte 1 terminó: un futuro apocalíptico donde sobrevivir es el único objetivo.

Red Desert es la primera canción del álbum, pero es solo un intro que tiene una transición perfecta con The Runner. Esta canción y, en general, el inicio del álbum nos narra lo que sería vivir en un mundo post-apocalipsis, pero Yannis invierte la visión con la que terminó la primera parte, para darnos así una perspectiva de perseverancia a pesar de la situación y que ultimadamente es optimista.

La siguiente canción es Wash Off y a mi parecer es una de las propuestas más interesantes de este álbum. Una combinación entre el lado A y el lado B que Foals ejecuta muy bien. Después viene Black Bull, la canción más agresiva del álbum y probablemente la discografía en general (junto con What Went Down).

Ikaria es una especie de interludio que se conecta con 10,000 feet. Ambas canciones están conectadas y tienen un motivo de ser. Con ambas canciones, Yannis hace referencia al mito griego de Ícaro y Dédalo. Recordemos que, en dicha leyenda, ambos personajes intentaban escapar de una isla donde eran prisioneros. Su herramienta de escape eran unas alas fabricadas por Dédalo a base de plumas y cera. Ícaro desobedece las indicaciones de su padre y, por su ambición, decide volar demasiado alto y muy cerca del sol, lo cual origina el derretimiento de la cera que provoca su caída y eventualmente su muerte. Ikaria es la isla cercana al lugar de su caída. Todo esto es una analogía, ya que Ícaro ejemplifica muy bien nuestro posible destino como sociedad en la que nuestra hambre y ambición ilimitada nos lleva poco a poco hacia la muerte de nuestra especie.

La parte dos cierra con una canción de diez minutos titulada Neptune. Por un lado, la canción nos habla sobre abandonar el planeta. Escapar a uno nuevo donde podamos continuar con una segunda oportunidad. Por el otro lado, la canción narra pensamientos de Yannis que ya habíamos escuchado desde Holy Fire, en la canción Moon o en la Parte 1, con I’m Done With The World (& It’s Done With Me), ambas hablando sobre una reconciliación con la muerte; hacer las paces con ella y aceptar su llegada. Cualquiera que sea el camino que el destino nos depara, Yannis nos habla sobre aceptarlo y terminar en paz.

Al final, cuando escuchamos la parte 1 y 2 en conjunto, es muy sencillo notar la conexión que existe entre ambas. Por eso mismo, me parece que este proyecto se debe apreciar como uno solo, dividido en dos, y no como dos trabajos distintos. Parte 1 y parte 2 son interdependientes. Se complementan y, aunque individualmente se pueden disfrutar muy bien, el trabajo en su totalidad es lo que más vale la pena. Un proyecto arriesgado, sí. ¿Que pudieron haber escogido las mejores de ambos álbumes y hacer un solo proyecto más sólido? También puede ser. Sin embargo, es de admirar la ambición que tuvo la banda para decidir lanzar dos álbumes, un documental y hacer dos giras mundiales, todo en un mismo año.

Tal vez este no sea el proyecto discográfico que termine por definir la carrera de Foals, pero sin duda nos demuestra el potencial que existe dentro de la banda y es esto mismo lo que me hace pensar que próximamente podrán dar ese salto que los haga pasar a la historia como una de las bandas más creativas de nuestra generación.

Vivo en Mérida y estudio Derecho.

Le voy al Liverpool, amo la música y la cerveza. Me caigo muy bien.

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