El racismo en México sí existe

Nos estamos indignando con justa razón por el caso de George Floyd en Minneapolis. El racismo estructural que se ha vivido por siglos en Estados Unidos es aberrante, y a la vez que desgastante. Sin embargo, hay que recordar que no es algo exclusivo de nuestro vecino del norte: México también es un país (históricamente) racista.

Creo que la primera vez que hice un poco de consciencia sobre esto fue hasta los 18 años cuando fui con mis amigos de la prepa a un antro de aquí de la ciudad de Mérida y a todos nos dejaron pasar excepto al que tenía el color de piel más oscuro del grupo. La excusa del cadenero fue “necesitas reservación”. Ejemplos, puede haber miles.

¿Qué mexicana o mexicano no podría reconocer que ha sido racista alguna vez? ¿Quién no ha empleado alguna vez la palabra “indio” o “naco” cargada de desprecio para descalificar a otra persona? ¿Quién no ha juzgado alguna vez a las personas por el color de su piel y su aspecto físico?

Porque hay que reconocerlo y señalarlo: practicamos sistemáticamente esta forma de discriminación contra personas que tienen un color de piel más oscuro que el nuestro, contra las personas indígenas y la población afrodescendiente, contra las personas migrantes y contra todas aquellas que nos parecen diferentes e inferiores. El lenguaje es solamente de una de las múltiples formas en las que podemos ejercer este tipo de violencia.

El racismo y sus prejuicios, que dividen a nuestro país entre blancos y morenos, entre “güeros” y “nacos”, “indios” o “prietos”, entre “gente bien” y “chacas” o “proles”, entre quienes son demasiado visibles y los que se han vuelto invisibles, al grado que su muerte ha dejado de importarnos. ¿Nada de esto te hace ruido?

Ya lo decía bien el historiador mexicano Federico Navarrete Linares en su libro México Racista: “las diferencias raciales que encontramos hoy en nuestra sociedad, y que perpetuamos cuando nos dejamos conducir por nuestros prejuicios y practicamos el racismo, no son inventadas, sino el producto de una historia centenaria de desigualdad y discriminación.” Algunas personas dicen que estas formas de discriminación no son tan graves, que existen peores formas de racismo en Estados Unidos o Sudáfrica, que la población mexicana no es racista porque somos todos de la misma raza, “la mestiza”.

No nos vayamos tan lejos. La antropóloga Eugenia Iturriaga Acevedo señaló en su libro Las elites de la ciudad blanca: discursos racistas sobre la otredad el racismo que se vive en Mérida al decir que “si bien, el ser yucateco ha ido acompañado de un orgullo regional que se nutre de lo maya, de la cultura maya, la sociedad meridana marca su distancia respecto a los mayas contemporáneos, a quienes racializa, segrega y discrimina de muy diversas maneras (…) el más notorio, es el racismo hacia el indígena maya.”

No es mi objetivo denostar ni condenar a nadie, todas y todos hemos sido racistas consciente o inconscientemente. Lo que sí hay que hacer como mínimo es una crítica abierta y honesta de nuestras ideas preconcebidas, para invitar a la reflexión común y al cuestionamiento de los prejuicios que compartimos como sociedad en este país. No basta con pensar que no somos racistas porque “tengo un amigo moreno o con apellido maya” o porque “escucho música de negros”. Aunque te incomode.

Sinceramente, ¿a quién no le gustaría aspirar a vivir en una sociedad más justa, más pacífica, más generosa, menos racista?

Ah, por cierto, atacar a alguien por ser blanco podría ser una forma de violencia, pero no es racismo. La ofensa existe de forma individual, no es una opresión estructural, es por eso que no es posible catalogarlo como racismo; podría hablar sobre este tema en otro artículo. El racismo a la inversa no existe.

Abogado, servidor público, activista en derechos humanos y fan del rock ochentero.

Escribo mis inquietudes personales y jurídicas en este blog.

Una respuesta a «El racismo en México sí existe»

  1. Muy oportuno artículo a raíz de la muerte de George Floyd, en México evidentemente hay otras formas de racismo, hagámoslo consciente y Combatámoslo

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