Las fantasías en el discurso del presidente

El presidente López Obrador dirige el país “al estilo de Walt Disney”. Tiene dominio de la narrativa, además de manejar y controlar el debate público a su antojo. Nos dibuja cada mañana la caricatura del México que se vive en un universo fantasioso que radica en sus sueños más nobles. ¿Y cómo no, si tiene el 86% de aprobación?

Como película de Disney, el presidente nos señala cada mañana al villano y nos narra la trama en la que él es el héroe. Tras una sonrisa socarrona y cínica, nos revela una nueva aventura en la que nos impone un bienestar efímero y nos forma por medio de una educación moral enajenante.

De acuerdo con ARTICLE 19, de 2000 a 2019 hay documentados 131 asesinatos de periodistas en México, de estos, 11 han sido en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Aunado a lo anterior, recientemente el periodista Sergio Aguayo fue condenado por el Juzgado 16 de lo civil de la CDMX quién ordenó embargar los bienes académicos y articulistas del periodista, si no paga los 10 millones de pesos a los que fue condenado por un artículo de opinión sobre actos de corrupción y violaciones a derechos humanos del exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira.

Además, se filtraron borradores del Código Penal Único en el que se tipificarían delitos como la injuria, calumnia y difamación; supuestamente elaborado por la Fiscalía General de la República. Lo cual, llevó a Denise Dresser a asistir a la conferencia para pedirle al presidente su compromiso con las personas periodistas, a no utilizar aparatos del Estado de forma facciosa y defender la libertad de expresión a lo que él respondió:

“Lamento mucho que me confundas con los gobernantes anteriores. Lo que dices no es cierto, no tengo nada que ver con la supuesta reforma. En el caso de que sea cierto, el fiscal general es autónomo y ya no es el tiempo de antes, yo no estoy acostumbrado a tirar la piedra y esconder la mano”

El presidente una y otra vez se resiste a enfrentar los problemas, asumir la responsabilidad y garantizar políticas públicas eficientes para atender las problemáticas estructurales a las que se enfrentan mujeres, periodistas, personas indígenas con el Tren Maya y personas en situación de pobreza. El presidente, evade, miente y responsabiliza sin empatía a quienes no debe.

Por si fuera poco, no solo ha movido la lente del problema que aquejan las personas periodistas. También sin empatía y en forma revictimizante, lo ha hecho en el caso de las mujeres feministas por la alarmante alza de feminicidios a lo largo del país.

En diversas conferencias mañaneras a sostenido lo siguiente:

“No quiero que los feminicidios opaquen la rifa”

A pesar de que al menos 10 mujeres son asesinadas todos los días en nuestro país, el presidente sostiene que un avión es más importante que las mujeres acosadas, violadas y asesinadas todos los días. Lo anterior por el caso de Ingrid Escamilla quien fuera víctima de feminicidio. Y que, por si fuera poco, fuera revictimizada en varios tabloides en el que aparecía su cuerpo desmembrado junto con titulares sensacionalistas. Pronunció lo siguiente:

Hago un llamado para quienes se manifiestan, para que lo hagan de manera responsable, sin violencia, sin afectar a los ciudadanos y que se cuide el patrimonio cultural, artístico de México, de todos nosotros, de todos los mexicanos. ¿Cómo no vamos a cuidar el Ángel? Es un monumento importantísimo”

El presidente no se ha mostrado empático ni se ha ocupado por la ola de feminicidios que azota al país y, por si fuera poco, se ha dedicado a aminorar la problemática con el manejo polarizado del discurso. Asume “responsabilidad” pero sin una sincera ocupación. Luego del asesinato de una niña de 7 años llamada Fátima, afirmó lo siguiente:

“Yo sostengo que se cayó en una decadencia. Fue un proceso de degradación progresivo que tuvo que ver con el modelo neoliberal. Siempre he dicho que se mide el desempleo, crecimiento económico, número de homicidios, pero no se mide el grado de descomposición social que produjo la política neoliberal”

 “Le pido a las feministas que no nos pinten las puertas, las paredes”

A través de lo que parece una novela cómica mexicana, ha polarizado la conversación con la venta del avión presidencial. Si es rifa, si se hacen cachitos si pide diezmo a empresarios o si lo vende por fuera; insiste en cambiarnos la dinámica a lo que él quiere.

 

Enfatiza el tema de un avión y no el de los feminicidios. Condena las pintas en monumentos, pero no disminuyen las cifras de violencia contra la mujer. Pasa la charola a empresarios, pero condena genéricamente el neoliberalismo. Culpabiliza a sus predecesores, pero sigue militarizando al país. Se abandera protector de las comunidades indígenas, pero les impone megaproyectos. Nos juzga con su código moral mientras vulnera derechos humanos.

Pareciera que el presidente no ha entendido su papel como jefe de Estado. Culpar a las demás, cambiar el tema, llamar a la protesta cuando tu deber es solucionar el objeto de protesta, acribillar a sus enemigos en la mañanera y condenar con base en su código moral; no son las acciones que se esperarían de él. López Obrador nos recuerda que la película de la 4T la produce, actúa y dirige él.

Tengo 23 años y estudio derecho. Escribo de lo que me transita desde los derechos humanos. Me interesan los temas de justicia distributiva, políticas públicas y derechos de las personas LGBT+. Lo más importante para mí en este blog, es ofrecer un espacio seguro para todas las personas históricamente discriminadas a las que nunca nos han escuchado.

Considero que es importante cuestionar todo desde el aprendizaje empático y en compañía de una taza de café.

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