El florecer de la inspiración cual botones de flores

Por: Alexis Ruiz

Comencemos diciendo que todo aquello que hemos leído miles de veces y que nos han enseñado en clases de danza es total y completamente real: la danza es un lenguaje y, como Martha Graham menciona, “es el lenguaje secreto del alma”.

Hablar cualquier idioma requiere de un estudio y, como los dos lados del cerebro entran en su estudio, cuando estudiamos cualquier cosa viéndolo como el arte que es, obtendremos un conocimiento más sensible, lleno de miles de metáforas y preciosas alegorías que nos harán ver el mundo desde una perspectiva distinta, real y mágica a su vez.

Aprender a bailar es volver a aprender a hablar. A reconocer nuevas palabras, a unir nuevas frases, a decir nuevos poemas.

La inspiración en la danza, cuando estamos creando, suele llegar desde distintos puntos. El mejor impulso creativo es el sentimiento personal puro, un buen detonante emotivo y una observación detallada y profunda hacia nuestra propia persona. Tu percepción del mundo es lo que provoca que brote tu arte, es así como cobra vida tu danza, porque nadie más podrá hacer lo que tu cuerpo, mente y alma hacen, simplemente porque no son tú; habrá personas que se asemejen, pero jamás serán tú.

Y es aquí donde la alegoría del florecer del botón de una flor entra en virtud, como cuando los botones florecen a distintos ritmos, por distintas razones y de distintas maneras. Así nuestra inspiración… que, si la tomamos de la creación más bella en este mundo, la naturaleza, nos daremos cuenta de lo perfecta que es. De ahí es de donde se encuentran las mejores alegorías para inspirarse en la creación de algo que no basta en el idioma convencional del humano para comunicarse; esto requiere otro medio alternativo, llámese música, pintura, fotografía, literatura, danza. En pocas palabras, arte.

Nada es más perfecto que la naturaleza, cuando abrimos los ojos y nos damos cuenta de lo inmenso que es el desierto, de lo profundo que es el mar. Si somos sensibles a esas características y sensaciones que la naturaleza posee, sentimos algo; porque la naturaleza ahí esta simplemente siendo ella misma sin pretender nada, es bella por naturaleza, causa miedo por naturaleza, tiene los más finos delicados y maravillosos detalles porque está en su naturaleza tenerlos.

Cuando nuestra danza es natural, se podrán observar más que solo cuerpos en el escenario, se podrán observar botones que florecen, nubes bailando un vals, espuma de mar rozando la arena, pasiones humanas, pecados, una majestuosa ave que valsea al ritmo del despegar de sus alas, aprendiendo a volar. No imitamos, ni comparamos, tomamos la inspiración que nos brinda y mostramos nuestra percepción de la misma, de acuerdo a nuestro contexto, sensibilidad y voz. Porque una vez que nuestro ojo humano percibe todo esto, lo comprende y lo sensibiliza, puede transmutarlo de acuerdo a la danza de cada uno.

Vladimir Campoy en sus clases de moderno-contemporáneo dice que nuestra danza es como una flor que brota y que jamás muere:

Esto como una flor eterna, que florece y vuele a ser un capullo.

Fotografía: Cultura UDG.

Y, desde una analogía propia, tomando en cuenta una flor que, con el cuidado y amor debido, se convierte en naturaleza muerta, símbolo de belleza eterna: una danza que incluso creyendo que ya no vive, en realidad jamás muere. Como las y los bailarines que han dejado su legado, aún después de su vida terrenal. Mientras una flor nace, cuando florece, sucede un acto de belleza sublime; si observamos flores que brotan en cámara lenta, nos daremos cuenta de la inescrutable belleza que esto posee ante el ojo humano. Personalmente, podría ver florecer varias especies en cámara lenta por un gran lapso de tiempo y jamás cansarme de ello.

Así pues, cuando nuestro ser danza inspirado en la única cosa que es totalmente perfecta, la naturaleza, comenzamos a encontrar las claves de cómo bailar desde el punto más sublime de nuestro ser, todo en unión con la creación divina.

 

¡Lee a las invitadas e invitados de YucaPost!

3 respuestas a «El florecer de la inspiración cual botones de flores»

  1. Que bonita interpretación de todo lo que te enseñé en clases, me siento halagado que hicieras un texto con lo que transmito a mis alumnos en clase.

  2. Que bonita interpretación de todo lo que te enseñé en clases, me siento halagado que hicieras un texto con lo que transmito a mis alumnos en clase.

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