El fin del efectivo

Hace unos días estaba en YouTube viendo un video sobre la difícil situación por la que pasan los habitantes de Venezuela. El efectivo es casi inservible en dicho país debido a la enorme inflación y la escasez de billetes de alta denominación, por el mismo motivo, en prácticamente cualquier negocio hay una terminal para recibir pago con tarjetas; incluso los vendedores ambulantes cuentan con terminal para cobrar sus ventas. Esto es algo curioso ya que en México uno de los grandes problemas es la fiscalización de los negocios informales.

 Todo esto debido a que esos negocios manejan únicamente efectivo por lo general y es difícil para hacienda poder fiscalizar sus ingresos. Esta dinámica provoca una situación de free-rider en la economía mexicana. El gobierno capta menos ingresos de los que debería y esto limita bastante su capacidad para ofrecer servicios públicos como la seguridad y sus inversiones en la infraestructura necesaria para atender las necesidades de la población, así como fomentar el crecimiento.

Ya he abordado en otros artículos algunas estrategias e instrumentos como CoDi, el cual fue implementado para reducir el uso de efectivo en México con un nulo éxito por el momento. El efectivo además de facilitar el comercio informal, también facilita actividades delictivas como el narcotráfico y la corrupción. Estas dos últimas actividades se caracterizan por el uso intensivo de efectivo al no ser rastreable. En los últimos años hubo reformas que lograron restringir el uso del efectivo para la compra de bienes con precios relativamente altos como autos nuevos y bienes inmuebles. Sin embargo, el crimen ha encontrado otras formas de utilizar el efectivo y lo han blanqueado en complicidad con algunos bancos. Esto último lo digo en referencia al escándalo que hubo hace unos años cuando se dio a conocer que HSBC México blanqueó más de 100 millones de dólares provenientes de carteles mexicanos, sólo entre 2006 y 2008. Un informe del senado estadounidense también señaló que HSBC México había facilitado al narco mexicano la apertura de más de 50 mil cuentas en paraísos fiscales.

Ante este panorama es fácil deducir que la situación con el efectivo tiene que cambiar, por eso quiero retomar el tema de Venezuela, que pese a que parezca ridículo podría ser una solución al problema. No, no hablo de provocar la inflación más alta de la que se tenga registro para resolver el problema, hablo de hacer al efectivo casi inservible. ¿Por qué el efectivo en Venezuela es inservible? Porque las denominaciones de los billetes son muy bajas con respecto al precio de los bienes y los billetes de altas denominaciones son muy escasos. Por esta razón la compra de cualquier bien en efectivo es molesta, ya que el comprador tendrá que cargar con un fajo enorme de billetes para pagar y el vendedor tendrá que contar todos los billetes para corroborar que recibió la cantidad correcta. Esto hace que el efectivo sea impráctico y ambos opten por el uso de una tarjeta y terminal.

En México podríamos adaptar este problema para convertirlo en una solución. Si eliminamos los billetes de denominaciones altas como los billetes de mil, quinientos y doscientos pesos, podríamos lograr hacer impráctico el uso de efectivo y tanto comprador como vendedor optarían por utilizar una tarjeta y terminal o aún mejor, podrían usar el sistema CoDi.

Por otra parte, el crimen organizado tendría dificultades para transportar y resguardar sus utilidades, ya que el volumen del dinero aumentaría considerablemente. Es relativamente fácil transportar en una maleta un millón de pesos en billetes de 500 y 1000 pesos, pero transportar un millón de pesos en billetes de 100 y 50 pesos implicaría el uso de varias maletas y personas, esto sólo por dar un ejemplo. De igual forma, hacienda podría fiscalizar mejor al sector informal ya que por practicidad este tipo de negocios empezarían a utilizar terminales para recibir pagos con tarjeta o también podrían utilizar el sistema CoDi. Además de todo, la inflación estaría relativamente controlada al reducir la masa monetaria en circulación.

Esta es una solución que yo propongo desde mi ignorancia, si no se ha implementado algo así es porque quizá no es viable debido al arraigo hacia el efectivo que aún existe en la sociedad mexicana, sumado a la poca cantidad de personas con cuentas bancarias.

Soy estudiante de la carrera de administración en el ITAM. Me gusta todo lo relacionado con la política, economía y negocios.

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