El espacio a través de Hans Zimmer

Hans Zimmer se ha convertido en uno los compositores de bandas sonoras más importantes de Hollywood. Su éxito mundial llegó en 1994 gracias a su trabajo en el “Rey León” y desde entonces ha trabajado en un sin fin de películas aclamadas por la crítica. Durante toda su carrera ha sabido evolucionar y probar sonidos distintos, y a la vez, mantener el estilo por el que es reconocido.

Algunas de sus composiciones más famosas han sido para películas como Rain Man (1988), El príncipe de Egipto (1998), Gladiator (2000), Pearl Harbor (2001) Piratas del Caribe (2003), Kung Fu Panda (2008), 12 años de esclavitud (2013), Blade Runner 2049 (2017), entre muchas muchas otras más. Pero sin duda la asociación más popular que se hace al pensar en este compositor es con los trabajos del director Christopher Nolan. Juntos han trabajado en películas como Inception (2010), Dunkerque (2017), la trilogía de The Dark Knight, y por supuesto, Interstellar.

Zimmer cuenta que cuando Nolan le pidió escribir el primer demo para Interstellar ni siquiera sabía que la película trataría sobre el espacio, más bien, no le habían revelado nada de la trama. El único punto de partida que tuvo para iniciar su composición fue la siguiente nota del director:

“Un padre tiene que dejar a su hija para hacer un trabajo importante.”

– “Voy a volver.”
– “¿Cuándo?”

Hans se inspiró en la propia relación con sus hijos y en lo difícil que sería para él vivir aquella escena. De igual modo, decidió experimentar con un instrumento que a partir de ese momento le daría forma a toda la banda sonora: un órgano. La profundidad de cada nota, producida por los sonidos graves del instrumento maravillaron a Nolan, y fue así como inició la música de Interstellar. Llevaría casi dos años terminarla, pero el resultado sería maravilloso.

Hans utilizaría dos técnicas recurrentes para él, pero que cobran especial sentido para esta trama. La primera es la ilusión de tono Shepard, que: “consiste en diversos tonos separados por una octava y superpuestas una sobre la otra. A medida que los tonos suben por la escala, el más agudo empieza a sonar más pasivo, el del medio conserva el volumen, y el bajo comienza a volverse audible”. Es decir, al usar esta técnica se genera la sensación de que la intensidad del sonido va en aumento como en una forma de escalera, hasta llegar a generar mucha tensión, aunque en realidad, estos sonidos no están aumentando en lo absoluto.

La segunda técnica fue incluir el sonido de las manecillas de reloj, de manera que la audiencia constantemente recordara la importancia del tiempo en la película y como este transcurre de manera distinta en la tierra. A su vez, logra crear un ritmo que genera preocupación sobre el futuro y lo que está a punto pasar, como en el track “Mountains, en el que se usan ambas técnicas.

Nolan al presenciar los resultados comentó que ha sido el mejor lazo que han creado juntos entre imagen y sonido, y cuánta razón. A mí me gusta pensar que la música está llena de lecturas. No es sólo una película que trata sobre un viaje espacial, también comunica los sentimientos de pérdida, el amor, el miedo a lo desconocido, la aventura, el porvenir, la esperanza. Cuando los personajes no pueden decirnos eso en palabras, la música lo hace.

Hasta el día de hoy me lleno de escalofríos escuchar “Cornfield chase”. Es para mí el track que expresa mejor la naturaleza humana de la película. Es sentirnos pequeños, pero querer lograr cosas grandes; es sentir que valemos pero que hay cosas más importantes que nosotros. Tristeza y felicidad, miedo y emoción. Un humano ante la inmensidad de un universo.

Me gusta escribir sobre las cosas que me apasionan. El cine es una de ellas.

Psicólogo, yucateco y a veces muy soñador.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *