El derecho a la mariguana

El consumo de la mariguana es un tabú. Tiene múltiples perspectivas, pero ninguna termina por reconocer lo que es: un derecho. Las perspectivas criminal y social son las que han predominado por encima de la científica. Los roces que generan las políticas de drogas actuales contra personas consumidoras claramente parten de la idea de que somos un peligro social y una amenaza para la salud pública, la seguridad y bienestar general.

A través de la historia, las personas consumidoras hemos sido vejadas, estigmatizadas y perseguidas sin un sustento objetivo, real y lógico. Básicamente consumir conlleva a ser criminalizado (a) o tachado de enfermo (a). Somos tratados y tratadas como un riesgo que debe ser contenido y apartado de la sociedad con la fuerza del Estado a través de instituciones penales y de control sanitario.

Desde la creación de la Constitución mexicana en 1917, políticos como José María Rodríguez y Rodríguez proponían discursos sobre la “degeneración de la raza” por consumo de sustancias como la mariguana.[1] Inclusive fue en 1920, mediante las “Disposiciones sobre el cultivo y comercio de productos que degeneran la raza” donde se prohibía el cultivo y comercio de la mariguana, por “degenerar la raza”.[2]

En 1940, mediante el Reglamento Federal de Toxicomanías, se pretendía “eliminar barreras” para el consumo de drogas, el cual tenía como estandarte la mariguana. Esto con el propósito de que las personas consumidoras no sigan siendo vistas como criminales, sino como enfermas. El fin último de esta regulación era atraerlas para que consuman a partir del suministro de drogas recetadas y sean sometidas a tratamientos médicos y psicológicos en contra de su voluntad.[3] Claramente no era factible ni para el Estado mismo, y terminó por ser regulada a través de códigos penales para seguir criminalizando no solamente la venta, sino también la portación, el consumo, el transporte, entre otras actividades que involucraran el cannabis.

Esto generó una larga historia de acoso y persecución por parte del Estado y la sociedad, a través de abusos de autoridad, extorsión, maltrato, daños físicos, negación de servicios de salud, entre otros. Las personas usuarias de cannabis somos un grupo claramente en situación de riesgo en México.

Sin embargo, fue en noviembre de 2015, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) reconoció que prohibir el consumo lúdico o recreativo de la mariguana por cuestiones de salud y/o seguridad pública, evidentemente viola el libre desarrollo de la personalidad al ser una restricción desproporcional. Las políticas de drogas que criminalizan el consumo lúdico o recreativo de la mariguana únicamente tenían una perspectiva, la cual era la protección de un solo modelo de vida de persona “saludable”. Es decir, las personas que consumimos no estamos protegidas bajo las normas, sino por el contrario, somos perseguidas por ellas.

Básicamente, la normativa impone modelos y estándares de vida ajenos a las personas que consumen mariguana. Y por ello se reconoció que las personas consumidoras tenemos el mismo derecho que otras, cuando de actividades lúdicas o recreativas se refiere.[4] En ese sentido, fumar, comer, producir, cosechar, poseer y transportar mariguana, debe ser igual de legal que hacerlo con otras sustancias ya permitidas como el tabaco y el alcohol.

Es importante recordar que el consumo de forma lúdica o recreativa no necesariamente implica una adicción, y que, de hecho, es mucho menos dañino para la salud que otras que ya son legales.

Lamentablemente, aun cuando se ha dejado de lado la discusión sobre este derecho, aún falta mucho por abordar. El ministro de la SCJN, Jorge Pardo Rebolledo ha dicho que está en contra del consumo lúdico de la mariguana por una razón: ¿Dónde se van a conseguir las semillas de mariguana? No puede validar un consumo no regulado, según sus palabras. Efectivamente, no está regulado de forma adecuada, pero no deja de ser un derecho. Pensar de esta forma es estar a favor de las políticas actuales de persecución y criminalización de personas que consumen la mariguana.

Tan absurdas políticas que una persona puede invitarle un porro a la secretaria de gobernación en plena discusión en el Congreso de la Unión. “Un paso para construir la paz es legalizar el consumo de las drogas, propuesta que usted misma hizo” dijo Lucía Riojas a Sánchez Cordero.[5]

Recientemente, la misma SCJN ha mandatado al Congreso de la Unión a legislar sobre la regulación del consumo del cannabis. Porque no se puede seguir viviendo en una sociedad consumidora, perseguida y ultrajada, sin una regulación efectiva. Esta legislación permitirá el consumo del cannabis, regulará su venta y permitirá la paz.

Vía: VerazInforma

Claro, que exista una ley, no necesariamente implica que la sociedad va a terminar aceptando el consumo a cualquier persona. La concientización social debería incluirse dentro de la política de drogas, porque no es posible que una sociedad siga vinculando a las personas consumidoras de la mariguana con el crimen organizado y las adicciones. Además, disminuir el estigma que se ha desarrollado a través de la historia, sólo es posible bajo el reconocimiento de que quien generó esta visión en nuestra contra, confronte sus propios ideales y replique buenas prácticas para resarcir todo el daño generado a través del discurso político. Es decir, el Estado debe garantizar la no repetición de sus actos.

Una política de drogas efectiva es aquella que no discrimina, no criminaliza y, sobre todo, procura una administración adecuada. En suma, así se responde a la pregunta de Pardo Rebolledo.

A pesar de todas las dificultades que hemos atravesado en la historia de la política mexicana, las personas que consumimos no lo hacemos en búsqueda de la felicidad ni por replicar una moda. Estamos felices y por eso lo hacemos.

 

 

[1] Diario de los Debates del Congreso Constituyente 1916-1917. Secretaría de Cultura Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Tomo III. pp. 136-137

[2] Disposiciones sobre el cultivo y comercio de productos que degeneran la raza. Diario Oficial. Departamento de Salubridad Pública. Disponible en versión digital: http://www.dof.gob.mx/nota_to_imagen_fs.php?codnota=4549612&fecha=15/03/1920&cod_diario=194419

[3] Reglamento Federal de Toxicomanías. Diario oficial. Departamento de Salubridad pública. 1940. Disponible en versión digital: http://dof.gob.mx/nota_to_imagen_fs.php?codnota=4510267&fecha=17/02/1940&cod_diario=191983

[4] Suprema Corte de Justicia de la Nación. Amparo en revisión 237/2014. Resolución del 04 de noviembre de 2015 p. 19

[5] Forbes. Con ‘porro’ recuerdan a Sánchez Cordero su iniciativa para legalizar la mariguana. https://www.forbes.com.mx/con-porro-recuerdan-a-sanchez-cordero-su-iniciativa-para-legalizar-la-mariguana/

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