Sentirse azul profundo

Desde que tengo memoria, recuerdo que mi color favorito siempre ha sido el azul. Hay una cierta conexión con algo en específico que nos acompaña a lo largo de la vida, un amor hacia algo extraño, inusual, inexplicable y que conforma parte de nuestra singular identidad. Es un amor hacia algo, más que hacia alguien en específico; un color, un objeto, un recuerdo específico de algo, un lugar. En mi caso, fue el color azul. No sé por qué es ese color en específico, pero a lo largo de mis veintiséis años de edad, he encontrado muchas razones para abrazar y reafirmar mi amor por ese color. Sigo pensando en lo raro que resulta amar algo que no te puede amar de vuelta pero que confabula en tu estado de ánimo, que puede impactar en la memoria y cuya presencia enigmática se siente como un amuleto. Es esa irracionalidad mía, ese afecto puesto en el azul, es lo que me impulsa a escribir este artículo, en el que enlistaré cinco razones por las que elijo seguir abrazando el afecto por el color azul.

Blue de Joni Mitchell
  1. Azul es el color que identifica una de las emociones con las que más me siento en contacto conmigo mismo. Soy una persona trilce (triste y dulce). Soy una persona que encuentra algo de tristeza en la dulzura y algo de dulzura en la tristeza. Lo azul de la tristeza es para mí como un sorbo de café caliente que deja en el paladar el sabor dulce del chocolate o de la avellana en el retrogusto. La tristeza es la emoción que me guía, me retroalimenta, me permite experimentar el estado más vulnerable en el que me encuentre para luego pasar a un estado de tranquilidad y alegría. Cuando pienso en el azul, pienso en ese poder evocador de tristeza, pero también el consecuente abrazo y reconforte que brinda después. Así como el café, la tristeza y el azul evocan amargura, lo triste y lo dulce que acompaña cada momento de la vida.
  2. No puedo evitar relacionar siempre el azul con el mar. El mar es una vorágine azul e intempestuosa, una fuerza que arrastra todo a su paso. Navegas o naufragas en sus aguas. Es por eso que se acuña términos como “tocar fondo” o en inglés algo semejante a eso sería “hit the rock bottom”. Cuanto más profundo es el mar, más oscuro es ese azul hasta que alcanza la penumbra negra, la zona de lo abisal. Así se siente la depresión, como una fuerza que jala hacia abajo, hacia el azul más profundo. No es hasta que me diagnosticaron depresión que me tocó navegar hasta esa instancia. Afortunadamente tengo una línea de vida, un tanque de oxígeno y un empeño inmenso por alcanzar tierra firme. Naufrago en este momento de mi vida, ha sido un año bastante malo para mi bienestar psicológico pero estoy anclado a la vida y al amor que le tengo a mi familia elegida.
  3. Por alguna razón, el azul es de los colores que más presentes se encuentran en la música. Especialmente en el jazz. El azul es el color que inspira a artistas a explorar su vulnerabilidad y plasmar todas aquellas emociones que emergen de su cuerpo para sublimar por medio del arte. El azul es la tinta de lo maravilloso y lo inexplicable, del deseo, de la melancolía, es el nombre del álbum más icónico de Joni Mitchell, es el color del blues.
  4. Azul Maya

“Hay nueve diferentes palabras en Maya para el color azul que aparecen en el Diccionario Español-Maya de Porrúa  pero sólo tres de ellas tienen traducción al español, dejando de lado seis mariposas que sólo pueden ser vistas por personas mayas, probando sin duda alguna que cuando un idioma muere, seis mariposas desaparecen de la conciencia de la tierra”. Earl Shorris

“The Last Word”   

5.¿Por qué el azul? Me he hecho esa pregunta o me la han hecho alguna otra persona en algún momento. Honestamente, nunca sé cómo responder a ese cuestionamiento en primera instancia. Tal vez se me venga a la mente alguna de las cuatro razones anteriores y algunas otras más. O tal vez, esquivaría su pregunta con otra pregunta ¿Es posible elegir qué o a quién amamos? Creo que hay algo de casualidad en la causalidad o eso me gustaría pensar.

Fondea el contenido joven

YucaPost es un proyecto autogestivo y sin fines de lucro. No recibimos patrocinios privados ni fondos públicos, pero tú puedes ayudarnos suscribiéndote a nuestro Patreon o haciendo una donación por PayPal. Tu apoyo será destinado exclusivamente a pagar costos de dominio, mantenimiento y alojamiento.

Psicólogo. Interés por la educación y consejería de la sexualidad, estudios queer y literatura latinoamericana.

Amo las películas de Yorgos Lanthimos, el jazz, la trova y leer artículos del New Yorker.

Mi libro favorito es “Los recuerdos del porvenir” de Elena Garro.

Convencido de que “lo personal es político”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *