La política exterior según Kant

El filósofo prusiano Immanuel Kant, del que en ocasiones anteriores hemos hablado, escribió algunos tratados acerca de filosofía política. Como hemos mencionado en artículos anteriores, la principal preocupación del filósofo antes mencionado era el proporcionar un estudio sobre la manera de cómo conocemos y a partir de ahí fundamentar tres preguntas: ¿Qué puedo saber?, ¿Qué debo hacer?, ¿Qué me cabe esperar? Aunque su teoría epistemológica es la más conocida, también escribió uno de los libros más influyentes de política exterior de su tiempo: La paz perpetua.

La visión política que Kant materializa en la paz perpetua es una serie de condiciones que permitirían lograr una confederación entre varios estados. El estado de naturaleza para Kant —contrario a lo que varios filósofos de la modernidad como Rousseau pensaban— es un estado de guerra en donde las hostilidades están en constante riesgo de avivarse, por lo que es necesario que el estado civil instaure la paz. El estado civil, además de romper las hostilidades que existieran, deberá ser el lugar en donde las personas puedan vivir con seguridad.

Respecto a los diferentes pueblos que existen como Estados, su condición es parecida a la de los individuos en estado de naturaleza, puesto que estos pueblos son independientes de cualquier ley externa. La condición en la que se encuentran de independencia es peligrosa por sí misma, al no tener una regulación exterior. Kant propone la creación de una especie de constitución en la que entren a formar parte. Semejante asociación sería más bien una sociedad de naciones, en donde cada pueblo pueda existir libremente pero dentro de los límites de la razón y dejando de lado el elemento bárbaro que una libertad sin ley les podría dar. El derecho de gentes que emanaría de esta libre federación de pueblos no admitiría, tampoco, el derecho a la guerra dado que este permitiría determinar lo justo o lo injusto mediante la fuerza bruta, y no mediante la razón.

Otro de los temas que Kant también aborda es el del derecho de ciudadanía mundial. En él, Kant limita las condiciones de una ciudadanía mundial al de una hospitalidad universal. Si un extranjero va a otro Estado, tiene todo el derecho de recibir un trato no hostil; sin embargo, no puede exigir el trato de huésped puesto que esto significaría dar al extranjero la consideración y trato de un amigo. El derecho de hospitalidad, por tanto, está de cierta manera limitado al alcance que puede tener con los extranjeros y es también una forma en la que diferentes Estados entren en una relación mutua de forma pacífica. De manera un tanto silvestre, defiende el derecho de ciertos pueblos tradicionalmente indefensos, al  mencionar que la delimitación de la presencia de extranjeros en algún territorio permitiría reivindicar a estos pueblos, puesto que la ‘visita’ de algunos países ‘civilizados’ del continente europeo terminaba en conquista, lo cual manifestaba la abierta conducta inhospitalaria de estos países comúnmente considerados como promotores del progreso y la civilidad. La realización de la paz perpetua dependerá del respeto y comunidad existentes entre diferentes pueblos de la tierra.

Posteriormente, Kant comenta que la principal garantía de la paz perpetua es la Naturaleza, puesto que ella es el lugar en donde el ser humano existe y la que lo ha colocado en su teatro. La Naturaleza misma es la que ha hecho que el ser humano esté esparcido por casi todo el globo terráqueo, inclusive los lugares más inhóspitos. También es mediante la guerra que los hombres entran a relaciones relativamente legales entre ellos. Para Kant, la guerra es el principal medio por el cual la Naturaleza disemina al hombre al tener que luchar los pueblos entre sí mismos, y dejar extensas porciones de tierra inhabitadas entre un pueblo y otro. Esta situación tan aparentemente inoportuna está inscrita dentro de la humanidad de una manera natural; no obstante, Kant denuncia cualquier intento de exaltación a tan horrible situación, considerándola indigna. El dicho griego que usa para explicar su pensamiento es el siguiente: “La guerra es mala porque hace más hombres malos que los que mata”.

La garantía que la Naturaleza hace mediante la guerra es la siguiente: primero, la guerra exterior obligaría a cada estado a sujetarse al imperio de la ley de manera interior, dejando las disputas y tendencias egoístas de los ciudadanos de lado; segundo, las diferencias culturales —como la religión y el idioma— sirven de pretexto para la realización de innumerables guerras, no obstante, es esta misma hostilidad la que lleva a la división entre diferentes Estados independientes uno de otro; y tercero, la Naturaleza, mediante la convivencia entre Estados, lleva a una unión de estas naciones independientes tarde o temprano, ya sea por razones comerciales o de cualquier otra índole.

En síntesis, aunque la principal aportación de Kant es su teoría del conocimiento y su ética, su visión política fue bastante adelantada a su época, al denunciar algunas injusticias que la política exterior de varios Estados europeos habían llevado acabo. Además, fue de los primeros teóricos en abordar la necesidad de creación de una sociedad de naciones en donde cada Estado pudiera, de manera libre, soberana e independiente, adherirse para mejorar las relaciones entre los diferentes Estados que la conformaran. Tal vez Kant nunca se hubiera imaginado que sus ideas en conjunto con la de otros teóricos se concretaran en la creación de organismos internacionales que supervisaran la paz entre diferente Estados tan heterogéneos. De si es posible la perpetuidad de esta momentánea paz es algo que está en el aire desde hace mucho tiempo.

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Estudiante de Economía del ITAM. Filósofo frustrado. Me gustan los temas de religión, filosofía de la historia, ética e historia de la Edad Media. Mi pensador favorito es Immanuel Kant.

Aún me falta mucho por leer y conocer, pero me encantaría releer y reinterpretar algunos filósofos olvidados de la Edad Media, ya que considero que pueden aportar soluciones a la crisis de espiritualidad y exceso de materialismo que vivimos hoy en día.

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