La burbuja de las Startups

“WeWork” es una empresa inmobiliaria fundada en 2010 con sede en Nueva York. Esta empresa proporciona un servicio de renta de oficinas compartidas, dicho servicio está dirigido a startups que aún no pueden contar con oficinas propias, además de que fomenta el networking. WeWork cuenta con más de 500,000 afiliados que utilizan alguna de sus 500 oficinas en 111 ciudades.

WeWork ha sido catalogada como una startup “unicornio” por los inversionistas. Es decir, ha sido valorada en más de mil millones de dólares, situación poco frecuente para una startup, por eso la etiqueta de “unicornio”. Pese a esto la compañía fracasó en su intento por empezar a cotizar en la bolsa de Nueva York debido a que en el proceso se descubrieron graves problemas financieros con relación a sus pérdidas, las cuales duplican a los ingresos de la compañía, demoliendo así la confianza de los inversionistas. Goldman Sachs estimó a inicios del 2019 que el valor de WeWork podría superar los 65 mil millones de dólares, actualmente el valor de la compañía es prácticamente nulo. Fue por esto por lo que a finales de octubre de 2019 se anunció el rescate de WeWork por parte de Softbank por más de 9 mil millones de dólares a cambio del 80% de sus acciones.

¿Cómo fue que WeWork se desplomó de esta forma?

WeWork fracasó porque los inversionistas sobrevaloraron a la compañía, debido a que no sólo no tenía utilidades, sino que llevaba años en perdidas y requería constantemente de inyección de capital para sobrevivir debido a sus altos costos operativos. El caso de WeWork no es aislado, Bloomberg reportó que en 2019 sólo el 25% de las empresas que pretenden empezar a cotizar en la bolsa de Nueva York presentan utilidades.

Una de las empresas que compite directamente con WeWork es IWG, que, pese a estar valorada en sólo 4 mil millones de dólares sí tiene utilidades, a diferencia de WeWork. Lo cual resulta contradictorio debido a que IWG está valorada en sólo una fracción de la valoración que tenía WeWork previo a ser expuesta su mala situación financiera. Además, IWG tiene más años en el mercado y cuenta con mucha más presencia que WeWork.

Uber es otro ejemplo de esta problemática, dicha compañía nunca ha reportado utilidades en sus 10 años de historia, en 2018 perdió alrededor de 3 mil millones de dólares, lo cual es insignificante si lo comparamos con los 5 mil millones de dólares que perdió sólo en el segundo trimestre de 2019.  Motivo por el cual sus acciones ya cotizan por debajo de su precio de apertura en la bolsa y seguirán a la baja.

Uber ha perdido un 40% de su valor desde su salida a bolsa en Mayo de 2019.

Algunos analistas justifican esta problemática diciendo que el éxito ya no se mide en la utilidad que pueda reportar la compañía, sino en su velocidad de expansión. Lo cual en parte es cierto, en un mercado globalizado el factor de la expansión es clave, sobre todo en negocios innovadores ya que ser un first mover te da ventajas comparativas. Sin embargo, regresando al caso de WeWork, la compañía se expandió con éxito en varios países en pocos años, pero tendrá que despedir a la mitad de sus empleados y vender sus espacios menos rentables debido a su expansión rápida y mal planeada. Por lo tanto, la velocidad de expansión no le ayudó en nada, al contrario, jugó en su contra.

La rápida velocidad de expansión también le ha resultado mal a Uber, que pese a liderar el mercado de transporte privado en varios países, también ha aumentado exponencialmente sus costos operativos y ha encontrado grandes dificultades en temas de regulación del servicio que ofrece. De igual forma también ha incursionado en mercados como el de la renta de bicicletas eléctricas y el reparto de comida a domicilio, en este último mercado se ha encontrado con una fuerte competencia debido a que ya existen muchas compañías que ofrecen el mismo servicio e incluso algo mejor, como es el caso de la compañía colombiana Rappi, que no sólo reparte comida a domicilio, sino que también hace entregas a domicilio de cualquier tipo de mercancía e incluso de dinero en efectivo. Dicha compañía también opera en pérdidas desde su fundación pese a estar valorada en mil millones de dólares y ser la compañía que domina el mercado Latinoamericano.

Con todo lo anterior expuesto, debemos cuestionarnos si las startups y compañías que ya llevan más tiempo en el mercado son lo que aparentan, porque si bien su información es pública al momento de empezar a cotizar en la bolsa, sabemos que su valor en bolsa muchas veces no refleja el valor real de la compañía debido a que sus acciones están sobrevaloradas o degradadas producto de la especulación. No podemos asignarle un valor “optimo” a una acción, pero sí podemos darnos una idea de su valor real por las utilidades que reporta la compañía y su reparto.

Yo no estoy en contra de las Startups, al contrario, me gusta mucho que la innovación esté cambiando tanto el panorama. Sin embargo, yo creo que sería prudente que las próximas empresas que surjan sean más prudentes con sus planes de expansión, ya que la ambición por llegar a todos los mercados está dando como resultado empresas muy innovadoras y atractivas, pero nada rentables. Entiendo el concepto del capital riesgo, pero no es posible que empresas como Uber o WeWork ya lleven más de una década operando con pérdidas que van en aumento. ¿Cuántos años van a tardar en reportar utilidades, si es que las llegan a reportar algún día? WeWork al parecer jamás podrá reportar utilidades pese haber levantado miles de millones de dólares de inversión y contar con cientos de miles de afiliados. Su ambición por llegar a más mercados y los costos que ello implicó han hecho que la empresa esté a poco tiempo de ser sólo una anécdota.

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Soy estudiante de la carrera de administración en el ITAM. Me gusta todo lo relacionado con la política, economía y negocios.

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