Hábitos pandémicos que deberían perdurar

La pandemia de COVID-19 trajo consigo muchos cambios a la vida social de todo el planeta. Se han modificado protocolos, actividades y estilos de vida que eran ya, una costumbre cotidiana. No cabe duda que el impacto que se generó: alteró por completo el rumbo de la humanidad. Dentro de estos cambios se encuentran las prácticas sanitarias que, curiosamente, nos ha hecho cuestionar ¿por qué antes no las seguíamos?

Este tipo de hábitos que se han reforzado, nos ha prevenido de enfermedades que habíamos normalizado, por ejemplo: el tener resfriados, problemas estomacales, de garganta, infecciones en los ojos, e incluso la disminución en las alergias. A algunas personas les ha sorprendido que durante este tiempo, no se hayan enfermado de esto y claro, se lo debemos en gran parte al aislamiento, pero también a las medidas sanitarias que se han reforzado. Es por ello que esta ocasión, quisiera enfatizar en los hábitos que la pandemia ha hecho que se vuelvan frecuentes, y que deberían seguir practicándose, aunque la pandemia termine –esperemos que pronto-.

Normalizar el uso de cubrebocas

Anteriormente el uso de cubrebocas era sinónimo de que alguien tenía una enfermedad y por ello, se le aislaba para evitar que contagiara a alguien. Era más aceptable que quien tuviera un resfriado anduviera sin cubrebocas que tenerlo puesto, porque si no representaba un padecimiento más grave. Ahora, su uso ha trascendido a una necesidad primordial para salir que claro, muy probablemente cuando las condiciones mejoren, habrá quien decida no volverlo a usar. Hay momentos en los que su uso se hace una obligación que debería permanecer, por ejemplo, en el sector restaurantero, ha sido benéfico que las personas que tienen contacto con los alimentos desde su preparación, hasta quien los lleva a la mesa use cubrebocas, porque tiene una interacción más cercana con lo que comemos. El cubre bocas también nos protege de contaminantes del aire, ayuda a la disminución de alergias y problemas respiratorios. Entonces, esperemos que después de esta experiencia, su uso sea más cotidiano.

Vía United Nations

Lavarse las manos frecuentemente y uso de gel antibacterial

Una de las prácticas más básica en los hábitos de salud pues el lavado de manos es fundamental en la vida cotidiana. Tocamos objetos que están en contacto con bacterias, como nuestro celular, el dinero, pasamanos, entre otros. El aumento de lavado de manos nos ha ayudado a la prevención de enfermedades estomacales e infecciones en los ojos, ahora tenemos una sensación de culpabilidad si no nos las lavamos después de llegar de un lugar fuera de casa. Solo hace falta garantizar el agua potable a todas las personas para que puedan lavarse las manos constantemente. La pandemia también nos ha hecho acostumbrar a tener con nosotros un pequeño bote de gel antibacterial y que los establecimientos deberían continuar dando al ingresar a las instalaciones.

Reposo

En muchas ocasiones, las personas que tenían algún resfriado seguían asistiendo a lugares concurridos, provocando que alguien más se contagiará. La cultura del reposo no era algo que se practicara comúnmente, no obstante, espero que después de esta experiencia, aprendamos a quedarnos en casa si tenemos algún padecimiento, será por nuestro bien y el de los demás.

No compartir utensilios o alimentos directamente

Esta práctica anteriormente se veía como una forma de confianza, es decir, al permitirte beber de mi vaso estoy demostrando que confío en que no tienes alguna enfermedad contagiosa y por eso lo permito. Sin embargo, hemos aprendido que la confianza no es suficiente para evitar el contagio de este tipo de enfermedades, al contrario, fueron causa de muchos contagios aquellas reuniones “pequeñas” donde se creía que nadie de los diez asistes estuviera enfermo. No debe verse mal que alguien no comparta de su mismo plato.

Vía United Nations

Sana distancia

Considero desde mi perspectiva, que esta práctica era ya urgente. No solo por el hecho de que a cierta distancia los virus no llegan a otro receptor, sino también por la cuestión del espacio personal. Espero fielmente que este hábito de tomar una distancia considerable mientras estás haciendo fila forme parte de la vida social postpandemia. Es realmente incomodo como las personas se te pegan mientras estás esperando, tanto que incluso llegas a sentir su respiración.

Saludos sin contacto

Podrá parecer ridículo que desee que no vuelva el saludo con contacto, pero me refiero más al saludo obligado, es decir, ese que tenías que hacer con todas las personas de la oficina o en una reunión familiar, más por deber que por querer. El saludo que, al menos en México,  debería omitirse por completo es el que se da por medio de un beso en la mejilla. He escuchado muchos testimonios de mujeres a quien este contacto las incomodaba mucho, por factores como el hecho de que hay hombres que abusaban del saludo para besarlas de formas inapropiadas, que algunos les dejaban saliva, el olor de su perfume se impregnaba, o les dejaban la marca del labial, entre otras.

Desinfección constante de espacios

Hemos visto que espacios como restaurantes o lugares de entretenimiento han implementado medidas de desinfección constante. Como el limpiar la mesa, las sillas o los servilleteros entre otros. Es curioso que antes estas medidas no se tomaran tan en serio, ya que son lugares que esperas tengan medidas altas de higiene. Esperemos que se siga practicando y claro, que en casa también sigamos implementando estas medidas de desinfección de espacios o cosas que están en contacto frecuente.

Vía United Nations

Home office y los beneficios de estar en casa

Aunque no se considere una medida sanitaria, debe ser una práctica que se fomente una vez que termine el aislamiento por la pandemia y es que nos dimos cuenta de los muchos beneficios que trae: ahorramos tiempo de desplazamiento de casa al trabajo, usamos ropa cómoda y no esos incomodos zapatos, consumimos más comida casera y saludable, organizamos mejor nuestros tiempos y contaminamos menos, ya que no hay necesidad de usar el auto o el transporte público. Claro que es necesaria una mejor regulación para trabajar o estudiar en casa, pero esperemos que diferentes empleos adopten este sistema.

Es cierto que la pandemia trajo consigo muchas cosas negativas, pero también nos ha enseñado a cuidarnos como humanidad y cuidar de nuestro planeta. Existen muchas prácticas que han traído beneficios, desde el bajar de un avión de forma ordenada; que las tareas y trabajos escolares ya no usen tanto papel; acercar los foros de conocimiento a las trasmisiones en vivo; que muchos servicios se mudaron a un sistema digital y demás. La pandemia nos ha hecho cuestionar aspectos de la realidad social que antes habíamos normalizado, como la desigualdad o la violencia. Espero que este gran aprendizaje que nos dio el COVID-19 sea motivo de que nuestras nuevas normalidades sean mejores a las que teníamos.

Si consideran que hay alguna práctica que me hizo falta, con gusto me gustaría leerles. Este mes la canción que les recomiendo escuchar es “Lost it to trying” by Son Lux.

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Joven oaxaqueño formado en Ciencias de la Educación. Aprendiendo constantemente de las diferentes realidades sociales. Disfruto viajar y vivir México a través de sus culturas, arquitectura, gastronomía y misticismo. Amante del café, los momentos entre amigos y la música.

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