De Ningún Lado del Todo y de Todos Lados un Poco

Siempre he creído que hay artistas que marcan nuestra vida: llegan en momentos determinantes y nos hacen replantear muchas cosas; nos hacen comprender trasfondos que no habíamos imaginado. Hace algunos años escribí al respecto en un viejo cuaderno mientras aguardaba en una de mis cafeterías favoritas: “un poema de Sabines, una canción de Marwan, un mensaje esperando ser leído”.

Creo que merecemos tener esos encuentros esporádicos; sin duda algo cambia después de ellos. Una ocasión especial en que tuve una sensación así fue leyendo a Juan Gelman: “A ver cómo es: estaba quieta la inquietud por una vez” (Fragmento del poema “Certezas”). Cuando llegué a su poesía me encontraba en medio de la decisión de cambiar de carrera. Después de conseguirlo, me sentí completamente alienado con ese verso.

Otra ocasión particular —la que da origen al título de este texto— fue escuchando una plática TED de Jorge Drexler: “Poesía, música e identidad”. Había conocido a Drexler —como todos— por su música; “Todo se transforma” siempre aparece en mi playlist de canciones relevantes. En la plática que hago alusión, Drexler comparte una anécdota muy interesante sobre cómo fue que llegó a la “décima poética” y expresa la que, a mi gusto, es una de las mejores descripciones que hay sobre la globalización y el intercambio cultural a lo largo de la historia. “¿Qué quiere decir que la milonga es uruguaya?”, se pregunta. “Cuanto más se acerca uno a las cosas, más compleja es su identidad”, resalta. “Es muy importante saber de dónde venimos, conocer nuestra historia. Pero al mismo tiempo es igual de importante entender que todos somos, en el fondo, de ningún lado del todo, y de todos lados un poco”, concluye.

Por Dan Page

 Este planteamiento presenta varias aristas. La primera, la inmediata, asociada con la colonización de hace varios siglos. La segunda, la contemporánea, vinculada a la interconexión cultural que hay entre los países, potenciada por la disrupción digital. Y la tercera, la perceptiva, la que resalto mucho a nivel personal, denotada por la constante reflexión sobre quiénes somos y qué anhelamos. Todes en algún momento hemos recurrido a ese cuestionamiento; en algunos casos, incluso, de forma recurrente. Considero que es vital hacer esta inmersión unipersonal con el fin de encontrar aspectos implícitos en nuestra esencia; actitudes, manías o frases que hemos incorporado de manera paulatina y se han vuelto parte de nosotres. También es una gran oportunidad para analizar si nos encontramos en los lugares adecuados; para saber si hemos tomado las decisiones correctas. Creo que ese limbo entre lo idóneo y lo perjudicial, en el sentido de nuestros actos y pensamientos, es el que brinda el factor más doloroso de esa última frase de Drexler. Me refiero al saberse disperso; a la sensación de creerse desconocido, incluso, con uno mismo. Me refiero también a ese choque emocional que representan los cambios; a las dudas y los soliloquios ante la senda que estamos tomando. Me refiero a las noches de insomnio en las que imaginamos diversas posibilidades de nuestro futuro, como si fueran adelantos de una película próxima a estrenarse.

Insisto: todes, en algún momento, nos hemos enfrentado a ese “monstruo inmenso” que implica reconocernos. No siempre nos encontramos en esa “quietud de la inquietud” a la que se refería Gelman. Tampoco estaremos siempre inmersos en ese factor doloroso del saberse “de ningún lado del todo”. Sin embargo, lo más relevante es aventurarse a hacer esa introspección; a dar los primeros pasos “degustando poco a poco el gran conflicto que es la vida” (Fragmento de “El hombre del tiempo” de El Buen Hijo).

Hace algunos años, como dije al iniciar este texto, escribí que había “un mensaje esperando ser leído”. Creo que por fin me he atrevido a recibirlo.

 

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Economista. Jamás dejemos de hablar sobre las múltiples necesidades que tiene nuestro país respecto al desarrollo social. A veces hablo de temas político-económicos, el resto del tiempo sobre literatura y gastronomía. También escribo poemas.

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