Crónica de un tesista anunciado

Para estar bien de pie hay que haber caído muchas veces.

El que no sabe caer, no es dueño de su equilibrio.

El que no acepta con humildad el fracaso, no puede triunfar.

Se triunfa aprendiendo a fracasar.

Ejo Takata

En julio de este año escribí un artículo para el blog sobre lo que significaba para mí el día de la abogacía en 2020, teniendo en cuenta el contexto de la pandemia y aprendiendo a sobrellevar la incertidumbre de no saber cuándo iba a ser mi examen profesional de tesis de licenciatura, a pesar de haber terminado de escribir mi tesis desde hace un año.

Me cambiaron la fecha en dos ocasiones. La primera porque llegó una pandemia, y la segunda por el paso del huracán Delta. Finalmente, hace casi un mes, el miércoles 14 de octubre me llaman por teléfono para avisarme que la defensa de mi tesis sería al día siguiente, el 15 de octubre pues. El día anterior, martes 13, había sido mi cumpleaños 25 e iba a tener una comida de festejo de cumpleaños el miércoles por la tarde; evidentemente se pospuso el festejo.

La verdad es que me puse tan nervioso que ese mismo miércoles 14 de octubre al regresar a casa tuve un accidente automovilístico. Aunque venía un poco distraído, no fue culpa mía, ya que la conductora que me impactó, se voló una señal de alto cuando yo iba manejando en calle preferencial. Y bueno, además del tiempo empleado en este percance, el resultado fue una contractura del cuello que me causó molestia por los siguientes 4 días.

Y es que ya lo tenía todo preparado y estudiado, o sea, me había pasado los últimos 24 meses de mi vida escribiendo esa tesis sobre corrupción, derechos humanos y juicio de amparo. Nada tenía porqué salir mal, el tema lo dominaba. Pero haber pasado por tanto estrés, desvelos, las vueltas y vueltas a la burocracia universitaria, las revisiones periódicas con mi asesor de tesis, con mis maestros y maestras revisoras, el conflicto personal que tuve con una maestra que dijo que mi tesis era una “paja” y no me la iba a aprobar, y bueno, hasta tuve un conflicto personal en mi anterior trabajo a causa de la realización de mi tesis.

Lo anterior me llevó a reconsiderar si estaba valiendo la pena el esfuerzo de todo lo que implica realizar una tesis y evidentemente llegaron los cuestionamientos internos: ¿estaré haciendo lo correcto? ¿Debí hacer el EGEL como la mayoría de mi excompañeras y excompañeros de la facultad? ¿Será que mi tesis aporte algo importante al sistema jurídico mexicano o es “una paja” como dijo aquella maestra exrevisora?

Después de tanto y de haber escuchado a mi asesor de tesis decirme lo orgulloso que estaba de mí, de que mis 3 sinodales dijeran que mi tesis tiene potencial para seguir líneas de investigación en posgrado, y de que uno de los abogados de la facultad haya citado mi tesis en una de sus clases de amparo, para mí, definitivamente valió la pena. Y ha valido la pena porque justamente opté por hacer tesis no únicamente como trámite de titulación o porque me gustara la investigación, sino porque genuinamente quiero aportar y abonar a la discusión académica en temas tan importantes como el impacto que tiene la corrupción en los derechos humanos, cuestión hasta ahora omisa en la legislación, en la jurisprudencia y en las políticas públicas de nuestro país.

No quiero hablar de lo que sigue, ya que el tiempo y las condiciones de la vida irán forjando el rumbo que tendré con esta línea de investigación o no. De lo que sí quiero hablar es que escribo este artículo para señalar que aunque a veces se nos presenten dificultades, cansancios, tropiezos y desencuentros personales, si al final, te sientes plenamente satisfecho con el trabajo realizado, hace que todo valga la pena, y no sólo eso, sino que siempre es importante no perder la meta, ¿cuál es la mía? que aunque suene cursi o idealista, genuinamente quiero aportar, aunque sea con palabras o ideas, a la construcción de un mejor país para vivir en donde se respeten y se garanticen los derechos humanos, hasta que la dignidad se haga costumbre.

Y mientras los sucesos de esta crónica personal acontecían, los procesos legales de personajes como Genaro García Luna y la reciente captura de Salvador Cienfuegos, me confirman que el tema de mi tesis tiene vigencia.

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Abogado, servidor público, activista en derechos humanos y fan del rock ochentero.

Escribo mis inquietudes personales y jurídicas en este blog.

3 respuestas a «Crónica de un tesista anunciado»

  1. Hola jerónimo. Felicitaciones, no es poco lo que has logrado. Ando en una cruzada para rescatar la tesis como productora del conocimiento. Si me envías tu correo podría enviarte algo de material

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