El aborto y el acompañamiento

Las mujeres que deciden abortar merecen el mismo amor que las mujeres que aceptan la maternidad, sin embargo, ese amor se ha hecho a un lado ¿Por qué? Una de las respuestas es que, como consecuencia de la idealización de la maternidad, cuando una mujer decide no maternar, está faltando a todo lo que, según la sociedad, le toca.

Considero que, en la lucha por los derechos sexuales y reproductivos por la despenalización del aborto, en muchos espacios la conversación se ha enfocado únicamente en los procesos dentro de las instituciones, olvidando por completo que detrás de ese procedimiento (el aborto) y de las implicaciones sociales que pueda tener (ser o no crimalizada) existe una mujer o persona con capacidad de gestar con una historia que contar.

Esas historias son valiosas y merecen ser acompañadas.  Según datos de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México solo en 2020 en la Ciudad de México se realizaron 11 mil 269 interrupciones legales del embarazo, estas cifras son solamente las que se reportan en el aspecto formal, debemos tomar en cuenta que hay mujeres y personas con capacidad de gestar que deciden abortar fuera del marco institucional. Hay más de 11 mil historias detrás de esas cifras, historias que tienen mucho que contar: para algunas la interrupción legal del embarazo pudo venir con mucho amor o racionalidad, pero para muchas más ha implicado temor y vergüenza. ¿Por qué vergüenza? Porque el aborto históricamente ha cargado con un peso ideológico el cual en el día a día se transforma en violencias contra quienes deciden sobre cuerpo, sobre quienes luchamos por los derechos sexuales y reproductivos. Nos hacen pensar que el aborto es algo imperdonable y hasta le llaman “pecado”, eso que yo relato es la realidad y lo que puede llegar a perturbar a quienes ante el escenario de decidir sobre su cuerpo sienten miedo y culpa.

Me gustaría no escribir esto. Me gustaría que no nos violentaran tanto, que el peso de la maternidad no viniera con tanta imposición, pero lamentablemente todavía hay mucha ideología y estigma sobre esto, la psicoterapeuta que me acompaña me dijo algo muy cierto “Sé que quisieras todo eso, pero esta es la realidad y lo que puedes hacer es acompañar mientras la sociedad se vuelve más justa”. Así que eso nos digo: luchamos por los derechos sexuales y reproductivos, pero no debemos olvidar que debemos acompañar y que, aunque quisiéramos que en el proceso hubiera menos violencias, estamos juntas y en exigencia.

Tenemos aborto despenalizado por libre decisión en: Ciudad de México, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Baja California y Colima. En el resto del país tenemos 7 causales más bajo las cuales las mujeres y las personas con capacidad de gestar pueden acceder a la interrupción legal del embarazo, sin embargo, una realidad es que también se realizan abortos clandestinos. Todo esto pasa en el día a día, hay mujeres y colectivas que se capacitan para, desde el conocimiento y amor, acompañar a quienes toman esta decisión sea la razón que sea, lo hagan en instituciones de salud o en sus casas. No están solas, no lo estamos y por más que sea un tema de derechos, la realidad es que somos humanos y hay muchas cosas alrededor de la decisión, mucho peso social todavía, muchas violencias coexistiendo…

Quiero decirles que sus historias importan, que no le están fallando a nadie, que es su cuerpo y su decisión. Que siempre que lo necesiten estaremos miles a su lado.

Si necesitan cualquier cosa, por favor no duden en escribirme el aborto es nuestro derecho sí pero también lo es tener una vida libre de violencias y ante el aborto se van a enfrentar a muchas, desde la ideología hasta la negligencia institucional y ¡no están solas!

“Ni mala por coger, ni madre por deber,

ni presa por abortar, ni muerta por luchar”

Ella/She

Escribo para plasmar lo que me duele e indigna, deseo que todas las personas encuentren espacios de expresión dignos.

Soy una mujer mexicana y feminista, politóloga y administradora pública por la Universidad Iberoamericana, estoy convencida que caminar en colectivo es mejor.

Lucho contra la trata de personas y colaboro en espacios de exigencia de derechos humanos, me apasiona el proceso legislativo, la comunicación política y sueño con un país sin injusticia e impunidad.

“La resistencia no es sólo aguantar, sino construir algo nuevo”, vamos juntes. 🔥

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