El día cero

A mediados del siglo XVIII, la revolución industrial inició con una serie de innovaciones en relación a maquinaria, manufactura e industria en general. Los ingleses fueron los primeros en detonar la serie de cambios que, bajo el argumento schumpeteriano de la destrucción creativa, derrocaron viejas estructuras y costumbres, pero desarrollaron nuevos modelos de organización. Con el paso de los años, la revolución industrial cruzó el atlántico y llegó al continente americano, principalmente a Estados Unidos de América.

Estados Unidos fue el primer y mayor receptor de esta serie de innovaciones debido a un conjunto de factores tanto históricos como económicos. Sin embargo, una de las principales causas fue la gran reserva de recursos naturales para la producción de energía. El carbón, la madera y el agua fueron fuentes altamente disponibles para la población norteamericana, por lo que, a partir de dicho periodo, se comenzaron a explotar.

Casi tres siglos después, las fuentes de energía han evolucionado. No obstante, con el tiempo, también han surgido los problemas, pues, como todo bien o recurso en este mundo, su existencia es escasa. Para este artículo valdrá la pena hablar en particular del elemento agua por dos principales razones. En primer lugar, el componente H2O es el más vital para la existencia del hombre; es más fácil morir de sed, que morir de hambre. En segundo lugar, el uso de este líquido está inmiscuido en todas las horas de nuestro día, por lo que es sencillo olvidar su importancia y dejarlo olvidado en la cotidianidad.

El suministro de agua

Hasta el día de hoy, 8 de agosto de 2019, el mundo ha consumido cerca de 7 mil billones de litros de agua. De este total, 70% va dirigido a los sistemas de irrigación, 20% a las industrias y 10% a las ciudades. Así es, para sorpresa de muchos, la gran parte del agua no está destinada a las ciudades, lo cual no nos exime de dejar de ser responsables en su uso, ya que las consecuencias pueden ser contraproducentes para cualquier ciudad de cualquier país.

Ciudad del Cabo, Sudáfrica

El 21 de abril de 2018, la Ciudad del Cabo en Sudáfrica llegó a su hora cero, es decir, el suministro de agua había llegado a su fin en todos los grifos de la localidad. Las autoridades de dicho país encendieron las alarmas y lo que para muchos solo es posible en las películas, se convirtió en una verdad angustiante. Los servicios de emergencia y las reservas de apoyo comenzaron a dirigirse únicamente a infraestructuras fundamentales como hospitales o cuerpos de bomberos. Por ende, la población de dicha región comenzó a vivir la escasez del líquido vital del ser humano.

Cuatro millones de habitantes comenzaron a acostumbrase a los centros de abastecimiento con un límite de 25 litros por persona. Las medidas de racionamiento, las prohibiciones sobre diferentes actividades con agua y el aumento de multas por el mal uso de este recurso habían comenzado a aplicarse desde meses antes. Sin embargo, la población hizo caso omiso a las indicaciones y las autoridades terminaron por verse rebasadas. El desenlace: la primer gran ciudad del mundo sin suministro de agua.

Todo tiene una solución

Bien se ha tomado por cierto que toda crisis involucra una oportunidad. De esta forma, la Ciudad del Cabo, una vez que tocó fondo, comprendió el valor del agua; a través de los errores, sí, pero al fin de todo con importantes avances en la infraestructura y, sobre todo, en la conciencia de los pobladores el día cero comenzó a alejarse en el tiempo para los habitantes. El ahorro del agua se ha convertido en una característica de los ciudadanos africanos y cada vez más el día cero vuelve a alejarse del tiempo presente. No cabe duda, la voluntad sí es la fuente de energía más poderosa, Einstein no se equivocaba.

Ciudad de México: la paradoja

Salamón Chertorivski ha señalado en diferentes ocasiones que la capital del país es una ciudad que vive en una paradoja del agua, pues en un mismo año podemos sufrir por escasez de agua en varios puntos de la región y también inundaciones en prácticamente toda la ciudad. Contrastemos: la Ciudad de México tiene un sistema de agua con muchas deficiencias (40% del líquido se pierde en fugas), no hay sistemas de captación de reservas, por lo que el agua que se suministra a la ciudad tiene que ser traída desde otros estados, y la zona metropolitana alberga a más de 10 millones de personas que cada día consumen en promedio 300 litros de agua al día en sus actividades diarias. A este paso, el día cero en la Ciudad de México no dista de ser un problema de otras ciudades.

¿Qué hacemos para arreglarlo? Fácil, ser conscientes en el uso del agua, ahorrar la máxima cantidad posible y evitar un mal uso de ella. Asimismo, los sistemas de infraestructura tienen que tener una alta prioridad para cualquier autoridad de la ciudad; no solo en el mantenimiento de fugas, sino en un proyecto que pueda recolectar el agua de distintos puntos para ser aprovechada sin generar altos costos sociales.

 

 

Referencias

https://blog.rhinoafrica.com/es/2018/10/24/ciudad-del-cabo-el-dia-cero-que-no-llego/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-42742476

Global Water Outlook to 2025 – International Food Policy Research Institute (IFPRI) and the International Water Management Institute (IWMI).

https://labrujula.nexos.com.mx/?p=2131

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Rodrigo Núñez, 21 años.

Estudiante de economía en el ITAM y derecho en la UNAM, coordinador del área de transparencia del Centro de Estudios Alonso Lujambio y asistente de investigación del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
Escribo sobre economía, derecho e historia.

Me interesan los deportes y la política.

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