Me encantan las películas de personas con poderes…

Me gustan las películas de personas con poderes. Es más, me encantan las películas de personas con poderes. Son mi género favorito de películas.

Es de esperarse que la mayoría de estas películas tengan que ver con héroes y heroínas provenientes de cómics, y no está demás admitir que este género de películas está predominantemente compuesto por hombres, blancos, heterosexuales. La mayoría de mi vida fui a los cines, e inclusive vi las caricaturas, y disfruté ver a los Peter Parkers y a los Scott Summers, a los Bruce Waynes y a los Supermans. No solo me estaba conformando, los disfrutaba, en serio, lo sigo haciendo… Y soy blanca, entonces, si llegaba a haber una mujer, aunque siempre en un papel de interés romántico o secundario, era muy probable que se viera como yo. Tal vez solo no existían protagonistas tan interesantes como estos hombres. ¿Quién era yo para decirles qué película hacer?

Quizá me hubiera hecho bien echarle un vistazo a los cómics de los cuales provenían. Quizá me hubiera servido entender que Jean Grey era una mutante sumamente poderosa e interesante en su propio mérito, en vez de verla morir y solo sentir pena porque Wolverine la amaba. O a entender que Storm servía para más que lanzar truenos por dos segundos durante una pelea. Tal vez ya lo debería haber sabido después de ver a niñas poderosas como Katara y Azula en Avatar: el último maestro del aire.

Pero es que el Hombre-Araña era simplemente un personaje más interesante, ¿no?

¡Claro que lo era! Lo escribieron así. Se tomaron el tiempo para hacerlo porque, si querían solventar su inversión, estaba en el mejor interés de estas empresas cumplir las expectativas de quienes consumen las películas. El Hombre-Araña no es un gran personaje por suerte, hay una empresa detrás y consumidores de frente asegurándose de que lo sea.

Pareciera que en la época de tantas heroínas empoderadas en las películas de empresas como Marvel y DC, de Viudas Negras y Mujeres Maravilla, ya no existe nada de qué quejarse. Las empresas encargadas de estas películas empezaron a entender que las mujeres también consumen   sus productos e hicieron lo posible para que el suyo reflejara las vivencias de estas consumidoras de manera satisfactoria y, colorín colorado, este cuento se ha acabado. ¿Quién soy yo para demandar más si lo hacen tan bien que hasta lo incluyen en su promesa de venta?

“¿Te interesa ver una superheroína en un evento de Marvel importante? Nuestro trailer promete a quien hemos establecido como la persona más poderosa de nuestro universo, Capitana Marvel, como la pieza clave para que nuestro grupo ecléctico de héroes pueda derrotar a Thanos. Es feminista y tal vez gay (aunque no lo vamos a decir explícitamente porque somos Disney). Solo mira su corte de cabello y sus superpoderes. #GirlPower #DanosTuDineroYCállate.”

Porque, como muchas empresas, éstas también parecen creer que algunos pasos en la dirección correcta significa la erradicación completa de un problema. No solo tenemos a la Mujer Maravilla y a la Viuda Negra con sus propias películas, sino a Capitana Marvel. ¿Ya viste a Pepper Pots? Toda una #GirlBoss.

De 23 películas estrenadas de Marvel, nos dieron 2 completas con mujeres como protagonistas: Capitana Marvel y Ant-Man y Wasp. 3, si contamos a Thor:Ragnarok con Valkyre.

¿Y Okoye? ¿Gamora? ¿Mantis? ¿Nebula? Todas ellas son personajes secundarios (por más que las ame y quiera ver más de ellas, su mayor función es avanzar la historia de un protagonista hombre).

Además, ¿qué recuerdas de Carol Danvers? La única superheroína de Marvel (sin contar la próxima a salir, Viuda Negra) en tener su propia película. ¡Ni ella misma recordaba quién era durante la mayoría de su propia película! A los mismos hermanos Russo parece ser que se les olvidó también, porque durante su increíble escena inspiradora de mujeres en Endgame nuestras heroínas poderosas apenas podían con 2 naves alienígenas. Capitana Marvel destrozó toda una flota con su propio cuerpo en su película. pero bueno, ¿quién soy yo para demandar más?

La razón por la que de chica creía que no había buenas heroínas que ver era porque no me las estaban mostrando. Y, cuando lo hicieron, le pusieron tan poco esfuerzo que, si les otorgaban siquiera una personalidad, tenía suerte. Además de que casi nunca fueron protagonistas.

Pero nos estamos empezando a dar cuenta de que estas mujeres —la líder de la protección personal de un rey africano, la directora de una de las empresas más importantes del mundo, una cyborg vengativa, una alienígena telepática— no pueden —de una manera creíble— ser tan bidimensionales, que tienen mucho más que decir y unos cuantos minutos no van a ser suficientes para brindarles justicia a sus personajes, y que una representación que solo consiste de papeles secundarios a protagonistas hombres ya no es, y nunca ha sido, verdadera representación.

No ignoro el progreso y el lugar que lentamente se les está dando a las mujeres. Amé la película de la Mujer Maravilla, la vi dos veces en el cine. Shuri, como la Pantera Negra (aunque en el contexto de la trágica muerte de Chadwick Boseman) promete algo que de años viene siendo necesario. Porque no soy la única mujer que le gustan estas películas, ni todas las mujeres somos blancas. Pero no olvidemos a Gamora —y cómo fue sacrificada para avanzar la historia de un hombre blanco— al igual que Viuda Negra (wow Marvel esa no nos la sabíamos).

Quiero que la película de Shuri sea una gran película. Contrario a lo que puedan creer, preferiría mil veces estar viendo una gran película de una gran superheroína que tener que escribir esto en pleno 2021, pero quiero más que lo hagan bien y más seguido y no solo forzar la estructura que se le aplica a los hombres a las mujeres, sin ninguna perspectiva de género. ¿Por qué nosotras tenemos que escoger entre ser sumisas por ser imperfectas o ser empoderadas a costa del reconocimiento de las imperfecciones que nos hacen interesantes?

Yo quiero a personajes tan completos como el Hombre-Araña, con los cuales me pueda identificar completamente en el mainstream, y ¿quién soy yo para quejarme y demandar? Soy su audiencia objetivo, soy una consumidora.

A mí me gustan las películas de personas con poderes. Tal vez es una tontería, o tal vez denominarlo así es síntoma del gaslighting que nos previene tantas veces de quejarnos, pero es mi pasatiempo en el cual invierto, nadie me regala nada. Las mujeres somos un porcentaje muy importante de sus consumidores, y las empresas no han tenido ningún problema tomando nuestro dinero y lucrando de nuestras vivencias, sin hacer el mismo esfuerzo para poner a mujeres en sus películas que para ponerlas en su publicidad y aplaudirse su supuesta empatía.

¿Quieren venderme inclusión? ¿Quieren venderme feminismo, representación, pero solo hacer el mínimo esfuerzo? Va, pero yo quiero verlo reflejado en mí compra, en mi inversión.

Wandavision, y la primera Mujer Maravilla, nos demuestran que no es tan imposible como nos lo pintan, que siempre se pudo hacer más y mejor, pero que se decidió no hacerlo, que 3 minutos repartidos para todas las personas dentro de una película de 3 horas son migajas.

Estamos en todo nuestro derecho de reclamar cuando nos dan migajas y nos cobran precio completo.

 

Stephi. Soy feminista, tengo 21 años y estudio Comunicación en la Anáhuac Mayab. Procuro leer tanto como lo hacía en la primaria y ver todas las películas y escuchar todos los álbumes que pueda antes del Apocalipsis.

Sigo aprendiendo y no pretendo dejar de cometer errores. Solo espero que sea uno diferente cada vez.

Bi.

Una respuesta a «Me encantan las películas de personas con poderes…»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *