Disney y su estrellita de “aliade”

En más de una ocasión, la famosa compañía Disney ha tratado de vender la imagen de que son muy incluyentes, particularmente en lo que respecta a la comunidad LGBT+. Sin embargo, cabe preguntarnos si realmente lo son en sus producciones, o al menos, en las que tienen una fuerte presencia mediática.

Recuerdo la “polémica” que surgió en 2017 cuando estaba próximo el estreno de La Bella y la Bestia, pues se había comunicado que LeFou iba a ser “abiertamente gay” y el público sabría que tenía un crush en Gastón. Los encabezados sobre la película eran todos en torno a esto, al “primer personaje abiertamente gay de Disney”. Claro que la gente conservadora no tardó en hacer sus quejas y hablar de “adoctrinamiento” y demás; mi papá llegó a comentar a manera de “broma” que ahora iba a ser «Disgayland». Disgayland, por un personaje “abiertamente gay” en una película de las miles que tiene la cadena, que además no para de crecer.

Es interesante todo el alboroto que nació a partir de esto, pues, en realidad, la gente estaba sobre reaccionando como suelen hacer en estos casos. Las personas conservadoras se alarmaron por nada, porque total, lo único “evidente” fue que LeFou bailó tres segundos con otro hombre en la escena final, que podría incluso pasar desapercibido o hasta entenderse como que fue sin mayor intención, sólo cambió de pareja de baile y terminó con otro hombre -idea de Josh Gad, quien encarna a LeFou, así que no surgió por quienes estaban a cargo del proyecto. El resto queda totalmente en el subtexto ya que su crush en Gastón puede hasta tomarse como que lo admiraba y ya; si alguien quería, podía ignorar que tenía sentimientos por el villano. Y eso, el dejar lugar para la duda, la especulación e incluso la negación (algo que no sucede con las parejas heterosexuales), hace que sea eficiente su estrategia y Disney pueda jugar el rol de “aliade” de la comunidad LGBT+ sin molestar significativamente a su audiencia conservadora. A mi parecer, la simple presencia de Luke Evans en la cinta es más gay que la micro escena de LeFou y Stanley bailando.

Ubicándonos unos años más adelante, en el 2019 salió la última entrega de la tercera trilogía de Star Wars. Previo al estreno, se rumoreaba que habría algún personaje LGBT+ confirmado. Las declaraciones por parte de Oscar Isaac, quien interpreta al piloto Poe Dameron, sobre la relación de su personaje con el de John Boyega (Finn) daban paso a que quizá (un muy esperanzado quizá) se dignarían a hacerlos pareja, y por las interacciones entre ambos, principalmente en El despertar de la fuerza, la idea no parecía tan descabellada al final del día.

A pesar del potencial que tenían, evidentemente la pareja LGBT+ no fueron ellos. Hubiesen dado un paso muy grande considerando que eran dos de los personajes principales de las nuevas películas, y no convenía. La verdad es que el director J.J. Abrahams, ya había negado que serían ellos, pero aclaró que “le parecía importante que la gente se sintiera representada en la película”, y así, la presunta gran escena con la gran representación fue entre dos mujeres que salen un segundo en pantalla para el cierre de la película. Se besan y ya; una de ellas había salido en Los últimos Jedi, pero de la otra ni sabes su nombre hasta los créditos.

Un tercer ejemplo lo encontramos con Onward, película de este año que reavivó lo del “primer personaje abiertamente gay” (sí, la misma cosa y, otra vez, “el primero” porque ninguno resulta serlo en verdad y porque en esta ocasión era de Pixar), siendo una lesbiana en la película animada. Sobre esta en particular saltan varias cosas que no creo que sean muy dignas de elogiar: en primer lugar, el personaje en cuestión es… una policía y si sabemos aunque sea un poco sobre historia LGBT+, un hecho muy importante que se conmemora cada año a nivel global es la revuelta de Stonewall, que era justamente una denuncia por los abusos policiacos y las redadas en bares. Sin ahondar en el rol autoritario e inherentemente racista que tiene la policía, el que sea este el supuesto personaje revolucionario como que no.

Dejando de lado que el personaje es una cíclope, (que bueno, es una película animada infantil con personajes no-humanos), la idea de hacerla lesbiana vino, una vez más, por parte de quien tenía el papel. La actriz Lena Waithe, después de ser contratada para darle voz al personaje y ya en grabaciones, sugirió que lo fuera —ella lo es—. Originalmente la oficial Spector era heterosexual, pero Waithe preguntó si podía decir «novia» en vez de «esposo»; accedieron a la idea y de ahí su única línea y prácticamente única aparición en la que menciona al hijo de su novia, que ni es el foco de la escena. Esa fue toda la “representación” de Onward, que de hecho censuraron en varios países de Medio Oriente y cambiaron el «novia» por «pareja», y si bien lo deja en la ambigüedad, pierde el peso que Lena Waithe quiso darle.

Disney suele escudarse en que no hacen más visible la “representación” LGBT+ en sus grandes producciones para evitar censura de China y otros sitios, y las escenas previamente mencionadas podrían ser recortadas sin problema para permitir su comercialización sin quitarle algo significativo a la trama, cosa que han hecho para que países como Singapur, Dubái y Malasia las distribuyan. No les importa realmente dar lugar a estas narrativas, pero curiosamente los encabezados siempre suelen hacer referencia a ello cuando está por estrenarse una película que tendrá alcance mundial.

Creo que debemos ver de forma más crítica este tipo de “representación” de la comunidad LGBT+, porque lo único que representa es que Disney sólo es capaz de hacer el mínimo esfuerzo y que parece que esas micro escenas que se vuelven noticia sólo están para causar controversia y centrar la atención en el contenido que están por sacar, algo que dudo mucho que sea digno de alabar.

Estudio Comunicación Social y prefiero escribir antes que hablar. Considero que es muy importante realmente escuchar a las demás personas para así aprender de ellas.

Me gustan los libros de fantasía y las series de ciencia ficción de los 60’s. La mayoría de mis series favoritas están subestimadas.

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