“Desarrollo” a costa del medio ambiente

Uno de los intereses más grandes de Andrés Manuel López Obrador es pasar a la historia como un buen presidente. Esto lo ha repetido en varias entrevistas, incluso ha llegado a compararse con figuras históricas nacionales como Benito Juárez y Francisco I. Madero. Para lograr ser un  reconocido debe lograr impregnar su nombre en proyectos de desarrollo con los que se beneficien los mexicanos. En este sexenio destacan los siguientes proyectos nacionales: La refinería de Dos Bocas, el nuevo Aeropuerto Internacional de Santa Lucía y el Tren Maya. Cada uno de estos proyectos ha levantado polémica dentro de la población mexicana ya que ninguno representa algún proyecto de desarrollo sostenible.

En el caso del Tren Maya, lo que más se ha criticado es la ausencia de información sobre los impactos ambientales, económicos y sociales. Se sabe que la mayoría de las poblaciones que se encuentran en la ruta del tren, están en contra del proyecto. Ante esto, Rogelio Jiménez Pons, director de FONATUR, aseguró en una entrevista con Animal Político que el impacto social compensa el impacto ambiental del proyecto. En esa misma entrevista defendió el proyecto ya que va a beneficiar a toda la zonas por la que pasan con una alza considerable en el turismo. Por otro lado Victoria Tauli-Corpuz, consultora en desarrollo y relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas, aseguró que no hubo una consulta previa a la construcción del Tren Maya con las comunidades que se encuentran en esas zonas.

Ante la inconformidad de la población por el posible ecocidio que iba a suceder con este proyecto, FONATUR decidió entregar una Manifestación del Impacto Ambiental el 16 de junio de 2020 a la SEMARNAT además de una página que daría seguimiento al proyecto a partir del 18 de junio de 2020. Sin embargo la SEMARNAT se ha visto muy laxa con los permisos que la construcción del primer tramo del Tren Maya (Campeche-Izamal). No se ha dado a conocer cuál es el verdadero impacto ambiental que tiene, pero según Jiménez Pons, no hay algún impacto ambiental en este primer tramo ya que la vía ferroviaria ya estaba construida. Aquí cabe aclarar que aún cuando el primer tramo ya estaba construido, sí habrá repercusiones medioambientales cuando el tren empiece a operar con diesel en lugar de alguna energía renovable.

Otro de los puntos que preocupan a las comunidades afectadas es que en cada estación se plantea hacer nuevas ciudades para que tengan “más desarrollo” pero en realidad se busca crear nuevos puntos de interés turístico. Dichas ciudades comprenderán de 30% zonas urbanas, estas ciudades no fueron consultadas por la población que habita actualmente ahí y podrían verse desplazadas.

De acuerdo a un análisis que hace Greenpeace México sobre el proyecto del Tren Maya en este año, no sólo hay afectaciones sociales sino que hay un ecocidio importante en la zona. Gustavo Ampugnani, director ejecutivo de Greenpeace México, ha expresado que la construcción con la presencia de maquinaria pesada y el flujo de los diferentes trenes (turísticos y de carga) pueden afectar el suelo en esta zona del sureste del país provocando un cambio en las cosechas. Al construir una división artificial, como lo es la vía del tren, podrían interrumpirse los corredores biológicos naturales de muchas especies que transitan por ese camino. También se puede dar el surgimiento de asentamientos regulares e irregulares. El proyecto del Tren Maya ataca tanto a la población que vive ahí, como a la fauna, la flora y el subsuelo del lugar. Las pérdidas ecológicas que tiene un proyecto de esta magnitud son irremediables. Nuevamente, un proyecto lleno de interrogantes y con la bandera de “desarrollo” se ha puesto en marcha a expensas del medio ambiente.

Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la Ciudad de México. Me gusta escribir acerca de política nacional, deportes y temas de igualdad de género.

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