Al final, los récords son solo números

El 11 de octubre de este año, el basquetbolista LeBron James ganó su cuarto campeonato de la NBA y su cuarto nombramiento del jugador más valioso (MVP). Además de reclamar una temporada victoriosa con los Lakers de Los Ángeles, James reclamó una hazaña que únicamente tres jugadores, entre ellos, John Salley, han logrado: ganar el campeonato con tres equipos diferentes. Aunque desde antes de ganar este campeonato el nombre de Lebron James sonara entre las discusiones del mejor de los tiempos en la NBA, este último confirma que la discusión se encuentra entre él y Michael Jordan. 

¿Es LeBron el mejor jugador de la NBA de la historia? No hay respuesta correcta. Aunque James ha conquistado la mayoría de los récords y estadísticas en el deporte, muchas personas consideran que Jordan continúa y continuará siendo el rey. ¿Por qué? Dos razones: primero, hay factores de los jugadores que los números nunca lograrán capturar, y segundo, la naturaleza del deporte es evolutiva. Es complicado comparar a dos jugadores que jugaron en épocas distintas del deporte, ya sea por las evoluciones del mismo – hablando de desarrollo de técnicas y tecnología – o por los impactos que los mismos jugadores generaron en su momento al juego, a tal nivel que cambiaron el rumbo del mismo. 

Lebron y Jordan
Imagen vía Statmuse

Los jugadores de la NBA no son los únicos que están enredados en el debate de los mejores de la historia, cualquier deporte tiene su ejemplificación de dicho debate. El pasado 25 de octubre, el piloto de la F1 Lewis Hamilton rompió el legendario récord del piloto alemán, Michael Schumacher de más carreras ganadas. Al sobrepasar las 91 carreras de Schumacher, Hamilton podría perfilarse como el mejor piloto de la historia, sin embargo, no lo es. Posiblemente a la mente entren nombres como Schumacher, Senna o Niki Lauda antes de pensar el nombre de Hamilton. Esto no solo por las historias personales de los pilotos mencionados anteriormente, sino también tiene que ver la herencia y legado de las escuderías en la F1. Usualmente se habla de décadas de dominancia de las escuderías más que la sobresaliencia de un piloto.  

Si las estadísticas lo fueran todo, el nombramiento de Dan Marino, el mariscal de campo de los Delfines de Miami, en diversos debates de los mejores mariscales de campo de la historia, no tendría sentido. Siendo el Super Tazón la máxima ganancia de la liga de fútbol americano, la ausencia de una victoria en ese escenario debería eliminarse del debate completamente. Sin embargo, Dan Marino es evidencia de que las estadísticas y récords no lo son todo. Los factores y características inherentes al individuo son un factor a considerar en estos debates, elevándose el debate hacia un espacio más subjetivo. A pesar que Terry Bradshaw ganó cuatro Super Tazones con los Acereros de Pittsburgh, muy pocos son los que lo consideran uno de los mejores de la historia y entre fanáticos de Pittsburgh, inclusive la balanza se mueve más hacia Ben Roethlisberger. 

Claro, en esta década el mejor de los tiempos tras haber ganado seis Super Tazones y contando, dado que no decide retirarse, es Tom Brady. No obstante, muchos lo comparan con su contraparte rival por mucho tiempo: Peyton Manning – el mariscal de campo de los Potros de Indianápolis y luego de los Broncos de Denver. Manning mostraba una técnica de juego que Brady, hasta la fecha sigue, sin dominar, y sin duda lo coloca dentro de la lista de mariscales de campos élites dignos a ser nombrados como el G.O.A.T. (greatest of all time) en la cabeza de analistas, jugadores y aficionados. 

El debate actual en el fútbol surge entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. En cuestión de cantidad de trofeos, el primero con 35 trofeos sobrepasa al segundo con 32. Sin embargo, los estilos de juego entre ambos jugadores son completamente diferentes: el primero es más enfocado en el trabajo del equipo, y el segundo, se enfoca primordialmente en el juego individual. Para algunos, Messi es el mejor de los tiempos indiscutiblemente, sin embargo, Messi es un jugador completamente diferente al jugar con la Selección de Fútbol de Argentina, por lo que muchos critican que su falta de consistencia aseguran el paso a Cristiano Ronaldo como el mejor de los tiempos al ganar al menos la Eurocopa con la Selección de Fútbol Portuguesa. 

Imagen vía Pro DB Football

En deportes que dependen únicamente del individuo, como la gimnasia, el debate toma la misma importancia. Las hazañas de Simone Biles en las Olimpiadas de Río en el 2016, la colocaron en la cima de la grandeza en este deporte. Sin duda, la habilidad de Simone Biles es revolucionaria para el mismo, no obstante, el nombre de Nadia Comăneci continúa siendo el parámetro de comparación en la gimnasia. ¿Por qué? Por su técnica y desenvolvimiento en el deporte. A partir de Nadia fue que la gimnasia se convirtió en un deporte de alto rendimiento y disciplina para las gimnastas porque se tenía que alcanzar la perfección del diez obtenido únicamente por Nadia en su momento.

A pesar de que las estadísticas resultan buenos parámetros para comenzar a diferenciar a los deportistas y las deportistas entre sí, no son lo único que importa para convertirlas en las y los máximos exponentes de su deporte. Son las formas en las que los jugadores y las jugadoras desempeñan su técnica en el juego que realmente hace la diferencia del juicio final, ya que, ante todo, todos los récords están hechos para romperse. 

¡Hola! Soy Mariana, tengo 24 años y actualmente estoy estudiando Ciencia Política y Relaciones Internacionales en el ITAM. Aunque me encantan la mayoría de los deportes, mi mero mole es el fútbol americano. Desde chiquita apoyo a los únicos e inigualables Acereros de Pittsburgh.

Una respuesta a «Al final, los récords son solo números»

  1. Excelente artículo!!!! Muy buena perspectiva en varios deportes con elementos muy sólidos de cómo los números no solo son lo único para comparar desportillas entre sí. Muy ilustrativo Gracias y felicidades

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