El vibrante futuro de la NFL

Cada año en abril, la NFL celebra el Draft, el evento para la selección de jugadores colegiales como las nuevas prometedoras estrellas de la liga. Aproximadamente 256 jugadores son seleccionados de una lista de más de 500 personas prospectas, por los treinta y dos equipos con la esperanza de formar parte del primer equipo. Si bien, los jugadores pueden después ser contratados por los equipos, formar parte de los jugadores seleccionados otorga cierto nivel de élite al jugador, especialmente aquellos seleccionados en las primeras rondas.

En el 2020, tomando en consideración que por la pandemia no hubo sesiones de entrenamiento ni juegos de pretemporada para que los novatos demostraran su nivel de juego y adecuación al equipo, esta clase ha sido excepcional. Por segundo año consecutivo, cincuenta novatos debutaron en el primer equipo en la primera semana de la temporada. En ambos lados del equipo, la ofensiva y la defensiva, hay nombres que inclusive resaltan sobre los jugadores veteranos.

Naturalmente, los novatos que juegan la posición de mariscal de campo son los que suelen atraer mayor atención mediática por su rol decisivo en la ofensiva y de liderazgo en el equipo. Joe Burrow, Justin Herbert, Tua Tagovailoa e incluso Jalen Hurts –que apenas fue nombrado el mariscal de campo titular de las Águilas de Philadelphia– han confirmado la revolución de la posición de mariscal de campo que se veía venir desde la selección de Patrick Mahomes, el mariscal de campo de los Jefes de Kansas City. La velocidad con la que éstos se han integrado a la rapidez del juego profesional es asombrosa, logrando grandes estadísticas como, en algunos casos, victorias. 

La lesión de Joe Burrow, el mariscal de campo de los Bengalíes de Cincinnati, abrió la consideración de otorgar el premio de jugador novato ofensivo del año a otras posiciones que son usualmente apantalladas por el mariscal de campo. Este año, los receptores novatos (WR) han logrado alcanzar el nivel de estrellato que muchos veteranos tomaron años en alcanzar. Justin Jefferson, de Minnesota, es el gran ejemplo de esto. En un equipo donde Kirk Cousins, mariscal de campo, deja mucho que desear, Justin Jefferson ha logrado hazañas que lo comparan contra históricos receptores, entre ellos, Randy Moss. 

Imagen vía Minnesota Vikings

Sin embargo, considerar que la clase de novatos sólo ha sido asombrosa para los mariscales de campo es un error. Es más, consideraría que los novatos defensivos han arrebatado una gran cantidad de atención de las posiciones tradicionales. Chase Young, Isaiah Simmons, Patrick Queen, Jaylon Johnson, entre otros, han demostrado que el futuro de las defensivas en la NFL es brillante. La mayoría ha logrado posicionarse dentro de su equipo como la futura fuente de liderazgo y han logrado mejorar equipos que parecían perdidos, por ejemplo, Young con Washington. 

Encontrarse con una clase tan talentosa de novatos como lo fue la de este año es difícil. No obstante, en el fútbol colegial hay algunos nombres que empiezan a formularse como las siguientes estrellas que muchos equipos desearían tener disponibles. Sin duda alguna, para ser reconocido desde sus tempranos años en el fútbol colegial requiere de una gran hazaña considerando que compites contra los jugadores de otras 350 universidades, donde 1 de cada 26 estudiantes son atletas. 

El siguiente año, posiblemente, veamos en la liga una estrella que ha sido esperada desde su primer año de universidad: Trevor Lawrence. En su primera temporada, en el 2018, Lawrence llevó a su equipo, Clemson, a ganar el campeonato del fútbol colegial tras una temporada invicta. Lawrence logró tres grandes hazañas ese año: el invicto, ser primer mariscal de campo freshman desde 1985 en ganar el premio de jugador más valioso y ganarle el campeonato a la del momento, el Alabama de Nick Saban –considerado el mejor entrenador del fútbol colegial. 

Imagen vía AP

La primera derrota de Lawrence en el fútbol colegial vino hasta el campeonato del 2019, victoria obtenida por Joe Burrow – la primera selección colegial del Draft del 2020 – con LSU. Tras dos temporadas invicto, Lawrence no logró vencer a la máquina aplanadora que fue LSU ese año, sin embargo, su nivel de juego permaneció. Este año, Lawrence al ser elegible para ser seleccionado en el Draft, se posiciona como el jugador más codiciado, ya que no únicamente se ve en él un mariscal de campo franquicia para el equipo, se observa el potencial de una super estrella que pase a la historia como uno de los mejores jugadores en su posición. 

Sin embargo, el futuro de Lawrence en la liga se ve poco prometedor al posiblemente ir al equipo posicionado como el primer lugar en seleccionar al ser el peor equipo de la liga en la temporada 2020. Aunque esta lógica del Draft, donde los equipos con peor récord eligen primero, hace que en si los equipos entre sí sean más balanceados en la NFL; para Lawrence es una apuesta incierta. Si bien, podría hacer de los Jets de Nueva York o los Jaguares de Jacksonville, una nueva potencia, como lo que empezó a hacer Joe Burrow con los Bengalíes hasta antes de su lesión; también el estado de ambos equipos actualmente podrían aniquilar su carrera. 

Muchos comentaristas y jugadores profesionales opinan que Lawrence debería esperar un año más, es decir, jugar su año senior en el fútbol colegial y esperar que una mejor opción sea la que lo seleccione en el Draft del 2022. Esta en realidad es una apuesta riesgosa para Lawrence porque implicaría empujarlo a mantener el nivel de juego que hoy en día tiene y si algo es común en el fútbol americano es que un día estás en la cima y al otro no. Quedará esperar al fin de la temporada del fútbol colegial para saber cuál será el destino de Lawrence. Si decide declararse para el Draft o no será cuestión de un cálculo personal de potencial. 

Sin duda, los que hemos visto sus hazañas en Clemson estamos ansiosos de ver qué es lo que logrará en la liga profesional. Él y los demás nombres que empiezan a mostrar que el futuro de la NFL es uno vibrante. 

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¡Hola! Soy Mariana, tengo 24 años y actualmente estoy estudiando Ciencia Política y Relaciones Internacionales en el ITAM. Aunque me encantan la mayoría de los deportes, mi mero mole es el fútbol americano. Desde chiquita apoyo a los únicos e inigualables Acereros de Pittsburgh.

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