El balón debe de ser para todas las personas

Existen ciertos deportes que han logrado consagrarse en cada uno de los países, pero, sin duda, el deporte más popular, más seguido y más practicado del mundo es el fútbol. Esto se debe principalmente a la facilidad de practicarlo sin importar las clases socioeconómica a la que se pertenezca o al país en el que vivas. Sin embargo, existen muchas barreras para este deporte tan hermoso en los estudios de género, ya que se ha considerado como un deporte exclusivo para el género masculino. Sin embargo, el fútbol femenil tiene una larga historia desde que se practica, incluso anterior a la historia del fútbol masculino. Es por lo anterior que no depende de una incorporación tardía al deporte lo que hace que estas inequidades persisten, se debe más a un rol de género perpetrado por diferentes países, sociedades e instituciones.

Como se comentó al inicio, hay una visión mediática de que el fútbol femenil es un interés que se dio de manera reciente, sin embargo esta visión es errónea. El primer antecedente de este deporte, en el cual participaban mujeres y hombres, data del año 2500 a.C., en lo que hoy conocemos como China con el nombre de Tsu Chu. Este era un deporte que consistía en que ambos equipos corrían con balón para anotar en una red abierta con cualquier parte del cuerpo menos las manos. Esta incorporación de las mujeres siguió perpetuando hasta la Edad Media en Inglaterra, donde existieron las primeras divisiones de género para trabajos y actividades, entre ellas los deportes.

La formación del fútbol femenil profesional ha tenido un camino obstruido en diferentes niveles. En 1902, la Federación Inglesa de Fútbol presentó una ley para prohibir los partidos femeniles debido a que el deporte era muy rudo para las mujeres y podía ser visto como un mal ejemplo para la sociedad. Además de esta ley promulgada, unos años más tarde se prohibió a las mujeres hacer uso de las instalaciones y los estadios de fútbol.

Al igual que el movimiento feminista de occidente, la Segunda Guerra Mundial implicó una oportunidad dorada para que las mujeres se reintrodujeran en la fuerza laboral y en otros espacios en los que previamente habían sido marginadas. Es por eso que, en los años de la Guerra, las mujeres pudieron regresar a las canchas y alcanzar un cierto grado de popularidad nunca antes visto por algún equipo de fútbol. Entre los equipos que más destacaron fue el Kerr ‘s Ladies Preston. Sin embargo, la Football Association (FA) no reconoció el fútbol femenil como fútbol profesional y las restricciones permanecieron. De hecho, aún con la creación de la Federation Internationale de Football Association (FIFA) el fútbol femenil no fue reconocido hasta 1971 y por ende fue prohibido de los estadios profesionales en todo ese tiempo.

A partir de los años 70 ‘s empezaron una nueva evolución en el pensamiento occidental para incluir a las mujeres en los deportes y fomentar instituciones progresistas que fomentarán una mejor incorporación del género femenino en los países. Una de las primeras incorporaciones fue en 1971, cuando se creó la rama femenil de la FA y, en ese mismo año, la UEFA impulsó la creación de ligas alrededor de Europa. Las primeras competencias internacionales se celebraron en esta década, pero sin el reconocimiento oficial de la FIFA como un Mundial de Fútbol. Los dos primeros torneos de selecciones fueron ganados por el equipo de Dinamarca. En el segundo torneo cabe rescatar que la final femenil se jugó en el estadio Azteca contra la selección mexicana y la asistencia registrada para ese partido fue de más de 60 mil espectadores.

Sin embargo, al igual que en las décadas anteriores, cuando se ve que hay un progreso para mejorar el profesionalismo de este deporte en la rama femenil, las asociaciones internacionales esperaron más de 1 década para crear un Mundial avalado por la FIFA en 1991 con sede en la República Popular de China. A partir de ese mundial se han recreado cada 4 años, al igual que su similar masculino, pero sin el apoyo mediático necesario.

Hemos visto que los tratos para la organización y disputa de juegos de fútbol entre el fútbol varonil y femenino no han sido los mismos. Sin embargo, no es el único aspecto de inequidad que existe en el fútbol actualmente. Desde hace algunos años ha habido un movimiento en diferentes países, sobre todo en aquellos en los que el fútbol femenil ha destacado, para que las futbolistas puedan percibir un ingreso por parte de su salario y los premios del torneo se asemejen a lo que perciben los hombres. Para darnos una idea, en el fútbol es el deporte donde la brecha salarial por género es la más grande, dado que los deportistas masculinos ganan cantidades exorbitantes en sus salarios fijos y flexibles.

Esta inequidad ha llegado a tal nivel que, en una semana, un jugador estrella varonil de la Barclays Premier League puede ganar más que una mujer en todo un año de competiciones. Si tomamos como ejemplo esta liga, el salario promedio anual para cada hombre es de £2.64 millones al año, mientras que el de una mujer promedio es de £26,754 al año. Es prácticamente el 100 veces menos lo que una mujer percibe en promedio. Si hablamos de las máximas estrellas del fútbol varonil, la diferencia podría ser de 500 veces. Ante esto, la FIFA se ha defendido diciendo que los premios están ligados directamente a la cantidad de ingresos que generan los partidos y los torneos de las mujeres.

Principalmente, tenemos que no existe una cobertura mediática de igual magnitud para los juegos femeniles como la hay para los juegos masculinos en las mismas ligas. El tiempo que se le da en cada noticiero deportivo exclusivo de fútbol es en promedio 4 minutos contra 1 hora por el fútbol varonil. En 2015 se alcanzó una paridad en cuanto a la cobertura mediática de los partidos de las atletas contra la cobertura de las mujeres en Inglaterra y los resultados de audiencia fueron muy parecidos.

En cuanto a los premios por torneo, el caso más escandaloso del fútbol mexicano fue cuando las Rayadas de Monterrey habían hecho un torneo histórico coronándose como campeonas del torneo, a lo cual la directiva les regaló un ipad como muestra de su agradecimiento. Por contraparte, a los hombres que ganaron la liga para los Rayados de Monterrey se les regaló un automóvil deportivo y se repartieron la suma de 10 millones de dólares entre los jugadores campeones. Ante la clara inequidad, la Cervecera Corona expresó su apoyo con las Rayadas y les depositó lo equivalente a su salario anual a cada una de ellas como bono por ganar la liga.

Además de la inequidad en la cobertura mediática, existe un radio de 7 a 1 en cuanto a los comentaristas de fútbol donde los hombres tienen una presencia hegemónica a la hora de narrar, comentar y analizar los partidos de fútbol. El caso de la periodista de Fox Sports México, Marion Reimers, quien ha sido fuertemente criticada por narrar partidos importantes del fútbol varonil, lo cual ha llevado a muchos comentarios machistas en diferentes redes sociales. Ningún comentarista ha sido tan criticado estos últimos dos años como lo ha sido ella, aun cuando su conocimiento de fútbol y de la cultura del fútbol sobrepase al de sus compañeros hombres.

Por último, no existen los mismos seguros y prestaciones que tiene un equipo profesional de fútbol varonil al que tienen las mujeres profesionales. En 2015, el equipo femenil de la Premier League de Inglaterra, Southampton F.C., logró ganar la liga de ese año consagrando uno de los trayectos más impresionantes para un equipo. Sin embargo, ese mismo año el club varonil descendió a Segunda División causando que el Club tuviera que vender muchos de los activos financieros para mantenerse a flote. Entre estos activos financieros se encontraba el equipo campeón femenil del cual se despojaron dejando a más de 60 personas (jugadoras, entrenadores, reporteros y analistas) sin trabajo a pesar de haber sido campeonas unas semanas antes.

 

 

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Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la Ciudad de México. Me gusta escribir acerca de política nacional, deportes y temas de igualdad de género.

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