ATP de Barcelona 2021: lecciones para la vida del Nadal-Tsitsipas

Antes de desarrollar este artículo es necesario plasmar lo evidente: es un honor y maravilla presenciar la era de Rafael Nadal como jugador. En cuanto al ATP de Barcelona, el marcador ante le afamade Next Gen Tsitsipas quedó 6-4, 6-7 (8/6) y 7-6. Parte de lo fascinante del tenis es que aun cuando el resultado se presenta de una forma tan cruda, habla de los procesos que se desarrollan en el juego y junto con el tiempo transcurrido, denota la complejidad de lo que pudo haber pasado. Más coloquialmente, el marcador y la duración tienen gran potencial para decirte si el juego estuvo bueno o no. Bueno, con ese marcador este juego duró 3 horas 37 minutos: el segundo y tercer set duraron más de 1hr 15 min. Sí, es mucho. Es de hecho el partido a tres sets más largo en una final de ATP desde 1991. Pero esto es un dato, no habría que saberlo. Apegándonos al criterio del marcador y el tiempo -y al ver los nombres- nos habla de una batalla digna, emocionante y básicamente imperdible.

Por supuesto que el marcador en ese formato no te dice los set points salvados, los inusuales errores no forzados de Nadal en momentos importantes (como su doble falta para entregar el tiebreak del segundo set), el match point que tuvo Tsitsipas o de los muchos break points que sacó adelante; pero al igual que otras dimensiones del juego más bien sensoriales o de apreciación, es necesario plantearlas y discutirlas. Antes de todo, ganarle un set a Nadal en la tierra batida de Barcelona es de por sí una hazaña: de los ahora 12 títulos que tiene Nadal en este torneo, sólo David Ferrer (2004) y Stefanos Tsitsipas (2021) han logrado ganarle un set en la final. Tsitsipas incluso tuvo match point, lo que es congruente con la gran racha ganadora de 26-5 con la que se presentó al torneo. Nadal siempre exhibirá un nivel anormal, pero esta vez también fueron anormales sus errores. La victoria para Tsitsipas fue por demás factible. Entonces, ¿qué pasó? Se podría decir que “Nadal” pasó, pero el transcurso del partido fue más un recordatorio de que si te cruzas con la excelencia y esperas ganar, cumplir el protocolo no alcanzará. Requerirá atreverte a intentar la máxima ejecución del juego que te llevó a poder ser un contrincante.

Stefanos Tsitsipas, vía Barcelona Open Banc Sabadell

En la última oración hago referencia al juego del 5-4 en el tercer set, donde Tsitsipas generó un match point. La virtud del juego de Tsitsipas está en la variedad de recursos que utiliza para ejecutar sus tiros, el arrojo para buscar puntos aún cuando se encuentra contra la pared y claro, la capacidad para sacarlos adelante. Estas cualidades denotan intelecto, fortaleza, osadía y talento. Cuatro características extremadamente deseables para la grandeza de cualquier deportista. Lo que pasó en ese 5-4 fue que Nadal se equivocó, cedió espacio. El suficiente para que Tsitsipas pudiera transformarlo en una victoria. La calidad de Tsitsipas ahí estaba, por algo se llevó a esa posición. Lo que desapareció en ese juego fue la osadía y apareció la pasividad, que al final señalan problemas de confianza. No lo menciono a manera de recriminación, sino como una situación extrañamente familiar al ojo del espectador y dura de presenciar debido al paralelo con nuestra cotidianidad. Desde mi perspectiva, al presenciar una cierta racha de errores de Nadal, el protocolo lógico indicaría que el contrincante debería aguantar la posición, no equivocarse y esperar a que Nadal llegara al error fatal. Es una estrategia válida, el problema es que al practicarla se adopta un rol pasivo en el resultado del punto que se busca. Al practicar esta posición, Tsitsipas dejó de lado su arrojo y no hizo ejecuciones que habrían sido naturales en su juego. El tema es que con la enorme capacidad que tiene Tsitsipas es muy probable que el valor esperado del escenario no pasivo diera más beneficios que la jugada de libro. Es lamentable hasta cierto punto pero también es cierto que Tsitsipas es humano y estar cerca de vencer a Rafael Nadal en su torneo realmente pone todo principio contra las cuerdas.

Rafael Nadal, Vía Eurosport

En palabras de Nadal, “[Tsitsipas] es uno de los candidatos para ganar cada uno de los torneos que juegue”. La opinión es compartida: aprovechando el carácter personal de este escrito, su autora posiciona a Tsitsipas a la cabeza entre los jugadores de la Next Gen, que, si bien aún le falta madurez, ya está a la vuelta del nivel de los más grandes. El año pasado fue el año de Dominic Thiem y este tiene todo el color para ser el de Stefanos Tsitsipas. Aunque Thiem pasa por una mala racha, él completó su transición a un nivel superior en 2020 y Stefanos tiene todo para ser el siguiente referente del tenis. Es claro que seguiremos hablando de sus logros; pero en su encuentro con la excelencia, el día de hoy nos provoca una lección tan útil como valiosa: confía en la calidad que te llevó a estar donde estás.

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Hola! Soy Ingrid, mucho gusto. Soy del 97, estudio economía en el ITAM y estaré trayéndoles temas deportivos.

Aún cuando el tennis es el gran amor de mi vida, le he dedicado al fútbol buena parte de ella. Soy admiradora de Federer, Nole y del polémico Kyrgios. Disfruto estar al aire libre con mis plantas o perros y me apasiona aprender historia y cultura de otros países, en particular de Asia Oriental.

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