Dejar la Tesis Otro Día Más

Los estudios universitarios en México son demasiado estresantes, incluso de una forma innecesaria. Comenzando con la alta competencia que existe por ocupar un lugar dentro de alguna de las universidades más prestigiadas del país, enfrentarse a los filtros de admisión, a los procesos para realizar los trámites y los requisitos que implica pertenecer a dicha institución. Después, se desarrolla una de las etapas más significativas de les estudiantes, ya que se exploran muchos ámbitos de nuestra personalidad, cultivamos amistades y tejemos un camino profesional, sin embargo, al llegar el último periodo de la carrera, nos enfrentamos a considerar la modalidad de titulación.

En muchas instituciones, han optado por implementar diferentes modalidades de titulación como: promedio, ensayo, examen general de conocimientos, informe de servicio social, tesina, seminario, tesis, entre otras. Esta última modalidad ha representado un dolor de cabeza para quienes concluyen sus estudios. En algunas universidades, en el último periodo de los estudios, se llevan asignaturas relacionadas con la investigación, enfocadas a un trabajo escrito. Si bien, es necesario que en el transcurso de la carrera se hayan tenido conocimientos de investigación cualitativa, cuantitativa, metodología de la investigación y herramientas aplicadas, es en esta etapa donde todo ello desemboca, para la realización de un proyecto de investigación que les permita a sus estudiantes graduarse con ese trabajo.

No obstante, el éxito de considerar a la investigación como parte del plan de estudios dependerá de la disciplina académica de sus profesores y estudiantes, ya que puede no existir interés por esas asignaturas, o se planee titularse por alguna otra modalidad, o simplemente no proyectan esta etapa y lo ven como algo lejano. Esta práctica tiene éxito cuando, incluso, se le asigna a cada estudiante una persona que les asesore desde antes de concluir sus estudios, para ir trabajando su proyecto, y no al final, como sucede en la gran mayoría de instituciones.

Ilustración por CurtnerArt.

Lo anterior, juega un papel sustancial, no es lo mismo sentirse estudiante y hacer uno de tus máximos proyectos escolares, que haberse graduado de la carrera y todavía tener un trabajo escolar pendiente. En mi caso, yo concluí mis estudios en Oaxaca, y apliqué para una estancia académica de un mes en la Ciudad de México, pero me gustó mucho la experiencia que me dio la UNAM al recibirme, tanto que quise quedarme; lo que implicó que tuviera que buscar formas de ingreso económico, mantener mi participación en el programa de investigación que me había recibido y todavía, la experiencia de conocer la ciudad y adoptar un nuevo estilo de vida.

Considero que, entre más tiempo dejamos postergado la realización de la tesis, más difícil es retomarla, porque nos adentramos al crecimiento de nuestro desarrollo profesional, vemos aplicados los conocimientos aprendidos, incluso, descartamos aquellos que ahora nos parecen irrelevantes. Nos inmiscuimos en nuevas experiencias que hacen de la tesis un reto menor. La pasión que sentíamos por hacer un trabajo de excelencia, por considerar el tema de investigación de gran necesidad para nuestro campo de conocimiento y por demostrar la calidad académica que podemos alcanzar, se ven diluidas entre lo complicado que suenan las revisiones, y todavía más, los engorrosos trámites administrativos que debemos hacer.

A todo ello, se añade los comentarios que se reciben sobre el avance del proyecto “¿cuándo vas a terminar tu tesis?”, “Ya pasó mucho, ya debiste haberla acabado”, “si tuvieras el título/grado tendrías mejores oportunidades laborales”, y un sinfín de opiniones al respecto, que realmente no ayudan a nuestro avance. Se crea una presión por parte de nuestra familia, de nuestras amistades, incluso de nuestra parte; llegamos a compararnos con otras personas que se tardaron menos, que eligieron otra modalidad y ya tienen la cédula en mano, o que incluso han avanzado con algún posgrado etc. Es inevitable no sentirse atrás, porque nos lo recuerdan frecuentemente.

Entran en juego un sinfín de dilemas, ¿realmente un título/grado me hace más profesional? Porque eso nos dicen. ¿Entonces de qué sirvieron todos esos años en la carrera? ¿De qué sirve nuestro desarrollo laboral que hemos alcanzado si no tengo un documento que valide que sé algo? Y claro, en el campo de la medicina, se hace de suma importancia la licencia del ejercicio médico, y es por ello que, por lo regular, quienes egresan de esa licenciatura no hacen tesis, sino exámenes de conocimientos; lo que me lleva a pensar en la exigencia personal que hacemos con tal de demostrarnos que podemos hacer un trabajo que deje huella en nuestro campo, provocando más dificultades.

Estas complicaciones detonan un sinfín de condiciones de estrés, de angustia, frustración, incluso de depresión. Conforme pasan los meses o años, sentimos que debemos hacer todavía un mejor trabajo; cambiamos de tema, de enfoque, cosas no nos gustan, e incluso, quienes nos asesoran pierden la emoción que tenían cuando las elegimos. Es difícil, y mucho, pero no todo está perdido. Debemos comprender que la obtención del título/grado, corresponde a uno de los muchos procesos de nuestra carrera, incluso con un peso más administrativo. Reconocer que no será el único trabajo de investigación que haremos en nuestra vida, ayuda, y mucho, ya que la perfección exagerada disminuye, claro, eso no significa que no haya calidad en lo que vayamos a hacer.

Ilustración por @biancagoretti

Lo que he aprendido hasta el momento, es que, no debemos dejar que esta responsabilidad nos absorba por completo, e incluso, que se vuelva nuestra única prioridad. Bajar las expectativas no significa que estamos fallando a la academia, porque además, quienes leerán ese documento por completo seremos solo nosotres mismes, nadie más, ni quien nos asesore lo leerá tan detenidamente. Ahora, si existe la posibilidad de cambiar la modalidad, y sentimos que es una mejor opción, hagámoslo, sin sentir culpa por haber fracasado, porque no es así. No todas las personas tienen las mismas condiciones, eso es algo que debemos tener presente. Todes quisiéramos tener un escritorio lindo, con una ventana hacia un paisaje hermoso, sin tener que preocuparnos por nada más que escribir, no obstante vivimos rodeados de muchas exigencias, no hagamos que la tesis pese más de lo necesario.

Así que, si estás en esta etapa de escritura, ten en cuenta que vas por buen camino, pero que si en algún momento quieres cambiar de ruta, se vale, si quieres sentarte a tomar un respiro, hazlo, solo no dejes que te consuma, nada debería consumirnos de esa forma. Busca redes de apoyo de personas que se encuentren en la misma situación; el apoyo de tesistas es bueno porque se comparten experiencias, nos acompañamos en las complicaciones y nos motivamos. Tener reuniones frecuentes nos hará saber que este proceso de escritura no se vive en aislamiento, sino que podemos disfrutar de este crecimiento como profesionistas. No decaigamos, tenemos muchos proyectos académicos, profesionales y personales más allá de la tesis. Te mando un abrazo tesista.

Este mes la canción que les recomiendo escuchar es: Everything Is Embarrassing de Sky Ferreira

Él/He
Joven oaxaqueño formado en Ciencias de la Educación. Aprendiendo constantemente de las diferentes realidades sociales. Disfruto viajar y vivir México a través de sus culturas, arquitectura, gastronomía y misticismo. Amante del café, los momentos entre amigos y la música.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *