Defender al INE

La técnica del asedio es una estrategia ancestral para asfixiar y acotar a una ciudad amurallada que, dado su blindaje y condiciones de defensa, no puede ser tomada directamente por un ejército invasor. Lo más común era cortar las fuentes de alimento y de agua, buscando que, desde el interior de la ciudad, esta comenzara a agonizar hasta entregarse voluntariamente al enemigo o debilitarse de tal forma que un ataque frontal fuese factible. Lo que el gobierno federal busca hoy, tras el recorte histórico de 1,072 millones de pesos para 2020, es asediar y aislar a nuestro organismo público autónomo encargado de proteger y mantener la vida democrática en el país: el Instituto Nacional Electoral (INE). Lo que estamos presenciando es una estrategia poco novedosa pero eficaz: cortar los ingresos para debilitar desde adentro.

El recorte al presupuesto que hizo la Cámara de Diputados al INE es histórico por ser el más grande que se le haya hecho a esta institución en toda su vida institucional. Curiosamente, dicho recorte histórico se da para el año en donde se tiene que comenzar a planear la elección más grande de la historia: el Proceso Electoral Federal 2020-2021 y todas las elecciones locales concurrentes de ese año. En total, se elegirá a la Cámara de Diputados completamente, junto con gubernaturas, congresos locales y ayuntamientos por todo el país. Comparativamente hablando, los recursos asignados son menores a los de 2017, año en donde se planeó la elección anterior de 2018. A grandes cuentas: tenemos un recorte histórico, mientras que se tiene la encomienda histórica de las elecciones que vienen. Hacer más con menos.

Decir que no hay tela de dónde cortar en el Instituto sería pecar de ignorancia. Desde la Junta Distrital más básica hasta en el Consejo General, hay áreas de oportunidad en donde ahorrar recursos (muchas de ellas ya están siendo atendidas). Definitivamente, los grandes salarios de los altos funcionarios son de locura y claramente pueden reducirse, aunque no como una imposición del exterior y, tal vez, de forma escalonada conforme se vayan renovando a las altas autoridades. El uso de choferes, vehículos oficiales y alimentos también deberían reducirse definitivamente, aunque no desaparecer. Las reuniones regionales y estatales deberían sustituirse con video llamadas (algo que ya se hace, aunque no de forma general) y el uso de papel debería limitarse al mínimo (algo que también ya comienza a hacerse). Ahora bien, el que haya costos que recortar no implica que el acotamiento al presupuesto sea la forma de presionar. El INE es totalmente perfectible en su gasto y creo que la noción de ello es algo internalizado entre sus autoridades, pero debe venir de dentro, en un ambiente de completa independencia y autonomía.

Para asediar ciudades y castillos, además de evitar la entrada de alimentos a ellas, los conquistadores cortaban el flujo de los ríos que alimentaban a estos espacios. Normalmente, se tenían reservas de alimento para meses, pero el agua era difícil de almacenar. Cortando el flujo de agua, una ciudad caía inevitablemente; sería cuestión de tiempo. Lo mismo pasa cuando se corta el flujo de recursos a una institución. El INE es organismo con un conjunto de mandatos constitucionales que, por ley, debe cumplir. Por lo tanto, dejar de hacer no es la opción. Por otra parte, el recorte implica que haga más con menos: se está cortando el flujo de agua a la ciudad. Los conquistadores esperarán con calma a que el caos comience a reinar. No debemos buscar otras causas: MORENA, a través de la Cámara de Diputados que controla, ha ido infiltrando y tomando a cada una de las instituciones autónomas de nuestro país (la más reciente, la Comisión de Derechos Humanos, CNDH). Era cuestión de tiempo para que comenzaran a lanzar rocas con sus catapultas y a arrojar flechas ante la muralla del INE. Afortunadamente, esta institución es de las que mejor han sido blindadadas para resistir a estas embestidas, a la par de, me atrevo a decir, el Banco de México. Es por eso que, ante el fracaso de la confrontación directa, se inicia con un asedio.

Afortunadamente, el INE cuenta con un aliado importantísimo: la ciudadanía. El Instituto simplemente organiza, pero quien realmente lleva a cabo una elección es el ciudadano. Ya sea como funcionario de casilla o votando, el eje de las elecciones son los ciudadanos. Es esta importancia y esta participación de todos lo que nos debe llevar a defender a nuestra institución electoral ante los embates del partido político en turno en la silla presidencial. Los ataques a la institución serán duros y, probablemente, mucho más feroces una vez que MORENA designe a sus Consejeros Electorales el próximo año (3), logrando infiltrar el castillo directamente. Los ciudadanos que durante décadas hemos luchado codo a codo para construir esta fortaleza democrática debemos defenderlo de aquellos que buscan derribarlo o tomarlo. Sin INE no hay democracia en el país. Sin esta última fortaleza, el tirano, el dinosaurio, habrá revivido para no irse, ahora con una piel guinda y no tricolor.

Desde este castillo llamado INE, se toman las decisiones centrales en materia electoral en este país. Desde la equidad en candidaturas, acceso a medios de comunicación y debates; hasta la conformación de las Listas Nominales de quienes pueden votar y la imparcialidad de los resultados electorales. Hoy ya no votan muertos gracias a la labor institucional. Hoy tenemos una democracia (aunque muy perfectible) que permite la alternancia, el premio y el castigo. Este castillo es el núcleo de la vida democrática y de la “libertad” que, mucha o poca, hay en México. Si el gobierno logra acabar con esta fortaleza, el país habrá entrado en una espiral de retroceso democrático que será difícil detener. La austeridad debe ser un principio básico de la administración pública, pero no impuesta por otros órganos de gobierno. El equilibrio es básico entre feudos, entre niveles de poder. Cuando hay un feudo que ataca a otro castillo, derrumba (véase al Instituto Nacional para la Evaluación Educativa) o infiltra a los demás castillos, el perjuicio es para los ciudadanos. Si el INE cae y es tomado, no habrá vuelta atrás.

Desde muy joven he sido un apasionado de la política nacional y global, por lo que me empeñé en estudiarla a través de la carrera de Ciencia Política en el ITAM. Me encanta viajar y conocer nuevos sitios y culturas.

Soy yucateco de corazón. También soy gamer, y ávido seguidor de franquicias cinematográficas de superhéroes y ciencia ficción. Amo a los animales, apoyo la libertad del individuo y soy excesivamente una persona positiva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *