Cuerpos en vigilancia: Salud mental en la comunidad gay

El cuerpo para consumo es una práctica que es llevada a cabo por hombres heterosexuales, en el cual escinden de todo lo que se encuentra costurado al cuerpo de la otra persona: las emociones, los afectos, la identidad, los anhelos. El cuerpo es la posesión, el deseo que más bien se convierte en capricho. Esta práctica antropofágica ha sido un mecanismo de poder y biovigilancia del propio sistema cisheteropatriarcal, el cual ha ido extendiéndose y replicándose como virus hacia las comunidades de cuerpos disidentes, se ha infiltrado de tal modo que ahora estos cuerpos se han convertido en sus propios vigilantes. La comunidad de hombres homosexuales se ha convertido en su propio vigilante, pero también en su propio enemigo. La salud mental de quienes consumen y quienes son consumidos dentro de la misma comunidad puede verse afectada al reproducir estas prácticas de consumo.

Según Kumar (2020) el daño en la salud mental de la población de hombres homosexuales se debe a dos tipos de factores principalmente. Los factores asociados a la discriminación y estigma de la sociedad heterosexual hacia la comunidad homosexual y los asociados con la relación entre pares. De acuerdo con John Pachankis, director de la Iniciativa de Salud Mental LGBTQ de la Universidad de Yale, estresores como el rechazo de la familia o de la comunidad religiosa y el acoso escolar son algunos de los principales factores de discriminación y estigmatización.

A principios de la década de 1990, las primeras investigaciones al respecto arrojaban que estos tipos de factores eran los principales causantes de que hubiera afectaciones en la salud mental. Ahora, con una creciente aceptación social en los años recientes hacia la comunidad cuir, los investigadores expertos en esta temática están cambiando su foco de investigación hacia el estudio del estrés que proviene de la propia comunidad. Pachankis (2020) le llamo a este tipo de factores estresores “intraminority stress” y se caracterizan por manifestarse a través de cuatrodiferentes tipos de estresores. El estrés relacionado con la percepción de que la propia comunidad gay está demasiado enfocado a llevar a cabo relaciones sexuales a expensas de tener una experiencia de amistad o noviazgo a largo plazo. Otro estresante es que la comunidad está demasiada preocupada por cuestiones ligadas al status como la masculinidad, el atractivo sexual y físico o la riqueza. La percepción de que haya demasiada competitividad dentro de la propia comunidad que sostiene una cultura del shadey de competición social; cuando sucede este tipo de competitividad que tiene lugar en una comunidad conformada por hombres que se sexualizan y socializan entre sus miembros, el logro de una salud mental positiva podría ser un camino bastante empinado. El último estresor es la exclusión de la diversidad por parte de la propia comunidad gay, incluyendo la inclusión racial/étnica, la diversidad relacionada con la edad y hacia la comunidad de hombres con VIH.

Cabe aclarar que estos cuatro tipos de estresoresdescritos por Pachankis, impactan de manera diferenciada dentro de la propia comunidad. El impacto dependerá del status que tiene el individuo y de los privilegios con los que cuenta. Es por eso que existen grupos que son más vulnerables a ser afectados en su salud mental: los hombres afroamericanos y afroangloamericanos, hombres solteros, hombres jóvenes, hombres que se describen a sí mismos como femeninos, hombres no binarios, hombres con poca solvencia socioeconómica, hombres que no se sienten atractivos y hombres con VIH.

Finalizo planteando algunas propuestas que como comunidad deberíamos plantear para poder cambiar estas dinámicas mortíferas que afectan a nuestros cuerpos, y de forma interseccional, construir nuevas formas más saludables de relacionarnos para ayudar a quienes se encuentran en una posición más vulnerable de ser afectado por la heteronormatividad imperante.

La intervención como comunidad construyendo espacios de colectividad que puedan albergar a toda la diversidad, crear plataformas para facilitar una red de soporte y el logro de un sentido de comunidad; y por último, la consejería y la educación intergeneracional comunitaria para el cuidado de la salud sexual integral; estoy convencido de que no existe mejor mentor que aquella persona dispuesta a compartir sus aprendizajes y experiencias con otros. Creo que la formación de alianzas es fundamental para una ruta segura de protección entre nosotros.

Bibliografía:

https://www.them.us/story/gay-bi-racism-looks-grindr-anxiety-depression

Pachankis, J. E., Clark, K. A., Burton, C. L., Hughto, J. M. W., Bränström, R., & Keene, D. E. (2020). Sex, status, competition, and exclusion: Intraminority stress from within the gay community and gay and bisexual men’s mental health. Journal of Personality and Social Psychology. Advance online publication. https://doi.org/10.1037/pspp0000282

Psicólogo. Interés por la educación y consejería de la sexualidad, estudios queer y literatura latinoamericana.

Amo las películas de Yorgos Lanthimos, el jazz, la trova y leer artículos del New Yorker.

Mi libro favorito es “Los recuerdos del porvenir” de Elena Garro.

Convencido de que “lo personal es político”.

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