Cuando Shrek cambió el cine de animación

Shrek forma parte de un grupo selecto de películas que casi todos vemos por lo menos una o dos veces al año. De hecho, es la primera película que recuerdo haber ido a ver al cine y la cual me gustó tanto a mis cinco años de edad que les pedí a mis padres llevarme una segunda y tercera ocasión, hasta aprenderme los diálogos.

Ya han pasado casi 20 años de su estreno y su historia aún sigue siendo parte de la cultura popular. Una parte gracias al internet y los memes extraños que han creado sobre ella, y otra por la nostalgia que toda una generación le tiene y que aún referencia sus línea de vez cuando. Y es que tal vez mucho de nosotros éramos muy pequeños para notarlo, pero fue una película que cambió las reglas del cine animado de ese entonces, y aquí explico algunas razones del por qué.

Lo primero que tenemos que hacer para entender el fenómeno de Shrek es viajar a su fecha de estreno: 2001. El proyecto tomó tres años para realizarse, es decir, comenzó a desarrollarse desde 1998. Shrek forma parte del estudio DreamWorks, y para esos años la casa productora era una nueva compaña que iniciaba de la mano de Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg, y David Geffen. Su primera película de animación fue “Hormiguitas” (1998) y de ahí le siguieron otras películas como “El príncipe de Egipto”, “Pollitos en fuga” y “El camino hacia el dorado”. Todas buenas películas que supieron envejecer bien, pero que en aquel momento no representaban un verdadero éxito comercial frente a su competencia, Disney. En ese entonces Disney se encontraba en su etapa de renacimiento, su mejor época, con mega éxitos como Mulán, Tarzán y Hércules y viendo nacer a Pixar (la que se volvería competencia directa de DreamWorks) con Toy Story. Era prácticamente un monopolio que dominaba la industria del cine animado en todo sentido.

Entonces, en un tiempo en el que el cine de príncipes y princesas era la norma, DreamWorks decidió tomar eso y narrarlo a su manera. Tomaría uno de los personajes más impopulares de cuentos infantiles como lo es un ogro (que es literal un come niños) y lo convertiría en el personaje principal de su cuento de hadas.

Shrek es una película que se burla la formula y en ocasiones hasta de sí misma. Logra desarrollar una historia tan simple y atractiva para los niños, pero igual de atrayente para los adultos, donde introduce con éxito bromas que sólo entienden los mayores y tiene una sub-lectura más allá de un cuento infantil. Esto contribuyó de una manera importante a que las películas de animación dejaran de percibirse como rosas y exclusivamente infantiles y que su alcance se extendiera a un público amplio donde todos podían disfrutarlas.

Es una historia donde el príncipe en lugar de representar benevolencia y valentía, representa maldad y egoísmo. La princesa puede valerse por sí misma y no cumple con un estándar de belleza. El compañero, contrario a un imponente caballo como el de Mulán o Hércules, es un burro que fue abandonado. Y el héroe, es un ogro es que enfrenta la soledad y busca su dignidad en medio de una sociedad que lo despreció toda su vida. Es una película que resalta a “los feos y marginados” y no alaba la belleza y lujo como resultado de un final feliz.

Shrek fue la primera película computarizada que tuvo humanos como protagonistas. Hasta entonces solo se habían hecho con juguetes, hormigas y otros animales, por lo que requirió de un trabajo sin precedentes lograr el resultado final, especialmente con Fiona. Además, el diseño de personajes fue hecho para que se parecieran a sus actores de voz (Mike Myers, Cameron Díaz y Eddie Murphy).

El resultado fue, por su puesto, todo un éxito. Shrek se convirtió en la película con mayor recaudación para DreamWorks hasta ese momento y compitió en el festival de Cannes por la Palma de Oro –sí, ese lugar donde se presentan películas de cultos, y que para entonces era rarísimo ver una película animada–, además, ganó un histórico premio Oscar; el primero para mejor película animada, quitándole el lugar a la película de Pixar de ese año, “Monsters, Inc.”. Por si fuera poco, Eddie Murphy estuvo nominado a un BAFTA por interpretar a Burro y hasta ese momento jamás se había visto a un actor nominado por actuar solamente con voz.

Shrek se volvió un ejemplo para futuras películas animadas que comenzaron a mostrar el lado B del antihéroe y a usar personajes inusuales como protagonistas. Tres años después se estrenó la segunda parte que fue tan buena como la primera, y bueno, después llegaron la tercera y cuarta parte que fueron totalmente olvidables y representaron un declive para DreamWorks. Al final, sea lo que sea que haya pasado con la saga después, existió aquel 2001 en que a Shrek le salió todo bien, y dejó por siempre una huella en el cine de animación y la forma de contar cuentos de hadas.

Me gusta escribir sobre las cosas que me apasionan. El cine es una de ellas.

Psicólogo, yucateco y a veces muy soñador.

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