Cuando los ánimos vuelan alto, los días me fluyen bien

El título del presente artículo hace referencia a una línea del coro de la canción Película de Jorge Siddhartha de su reciente disco Memoria/Futuro. En realidad, este artículo no pretende hablar sobre dicha canción o artista, sino de un tema que representa lo opuesto a lo que el título mismo señala: el valor de hablar del fracaso.

Hablemos del 2019. Un año que representa el fin de una década, de un incipiente milenio, ¿pero qué significaba este año para mí?

Para poner un poco de contexto, yo venía con un ritmo acelerado y cargado de entusiasmo: había ganado junto con mi equipo y asesora (personas increíbles por cierto), el primer lugar nacional en una competencia universitaria sobre debate y había pasado de ser prestador de servicio social a tener nombramientos temporales en el Poder Judicial de la Federación. Además, se acercaba el último semestre de la carrera, ¿qué podría salir mal?

No entraré tanto en detalles, pero dejé ir un par de ofertas de trabajo, así como la oportunidad de entrar al selectivo del concurso de derechos humanos que mi universidad envía a Washington D.C. cada año, y tomar un verano de investigación en la U.N.A.M. Todo ello, porque le aposté mi energía, esfuerzo y dedicación a un proyecto laboral que me prometieron, y que al final, por una situación inesperada que estuvo fuera de mi alcance, nunca llegó.

Pasaron casi 5 meses para darme cuenta que no estaba bien anímicamente, que me afectó aquel desencuentro laboral. Que mi estado emocional me pedía una salida y lo único que hacía era tomar actitudes y acciones autodestructivas, incluso con algunas de mis relaciones más íntimas y personales. Hasta que un día ya no pude más, y en medio de la crisis, le pedí a un amigo el número de su terapeuta y fui. Nunca antes había ido con una psicóloga o psicólogo, pero me fue de muchísima ayuda. A fin de cuentas, la salud mental es algo que siempre debemos cuidar todas y todos.

Clara Fleisher Kluk señala en su libro sobre Innovación social: creando soluciones para la vida, que “la motivación y dedicación total al trabajo se debe a un impulso existente de crecimiento personal y la necesidad de autorrealización, y que este anhelo se ve truncado por un terrible y profundo dolor cuando uno no llega a los resultados esperados.”

Quizá nunca debí hacer caso de aquel comentario: “tienes 24 años, da igual lo que te pase ahorita, aún estás chavo”. Tiene algo de cierto, pero la edad no es un factor que excluya o justifique el cómo debemos sentirnos. Reprimir sentimientos nunca nos va a llevar a nada bueno, y fue justo lo que hice, reprimirme.

En medio de todo este proceso, cabe preguntarse ¿Qué actitud tendré ante el fracaso? Me respondo a mí mismo, y espero estas líneas sirvan de algo para quien lea este texto y se sienta identificada o identificado:

El fracaso no significa que no he logrado nada, significa que he aprendido algo. El fracaso no significa que he desperdiciado mi tiempo, significa que tengo una excusa para comenzar otra vez. El fracaso no significa que debo darme por vencido, significa que debo tratar con más voluntad, insistencia y firmeza. Recordemos que todos los que alguna vez lograron algo, primero tuvieron una cadena de fracasos y errores.

Hay que aprender a levantarse. Y estoy consciente de que estoy escribiendo este texto desde el privilegio de ser un hombre joven que ha tenido la fortuna de crecer en una familia con un nivel socioeconómico digno, con estudios universitarios, y con redes de apoyo –novia, amistades y familiares– que han sabido transmitirme afecto, escucha y soporte en momentos difíciles.

Cuando los ánimos vuelan alto, los días me fluyen bien. Y cuando no, hay que abrirnos a platicarlo, a solucionarlo, a ayudarnos. Desde luego, hablo de una experiencia personal; cada persona tiene procesos, formas de llevar las cosas y contextos distintos.

So, what’s next?

Abogado, servidor público, activista en derechos humanos y fan del rock ochentero.

Escribo mis inquietudes personales y jurídicas en este blog.

2 respuestas a «Cuando los ánimos vuelan alto, los días me fluyen bien»

  1. Jerónimo la vida está llena de incidencias y todas nos dan un
    aprendizaje !! Las negativas son esos peldaños de descanso que nos invitan a pensar y reflexionar si lo que buscamos es lo que en realidad necesitamos!!!!
    Eres un gran hombre joven!!’
    Eres un gran ser humano !!!

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