Cosa de hermanos

-Garcilaso

Mi historia comenzó hace ya hace varios años, cuando apenas tenía 15 años y ya me sentía solo todo el tiempo. Tenía muy pocos amigos y muy poco tiempo de conocerlos, solía juntarme con un grupo de niñas muy divertidas, pero algo conflictivas. Al principio me costó adaptarme a ese grupo, pero con el tiempo hasta lo llamé familia. Dentro del grupo había un niño relativamente nuevo, se acababa de mudar a Mérida un par de años atrás y ciertamente no lo conocía mucho, el único vínculo que teníamos eran nuestras amigas.

Pasaron los meses y poco a poco lo fui conociendo mejor, al parecer a todo el mundo le agradaba, siempre tenía una actitud increíblemente positiva, era imposible verlo triste. Después de varios meses de pasar tiempo juntos empezamos a hacernos amigos, pero nunca tan cercanos, hasta que una Semana Santa por azares del destino comenzamos a hablar por mensaje. Al principio era eventualmente, pero con el paso de los días empezamos a hablar todos los días y todas las noches, curioso ya que al estar de vacaciones no nos veíamos en absoluto. Pasaron los días y comenzamos a sincerarnos, me platicaba de su vida sentimental y yo le platicaba de la mía. Le conté que me gustaba una de nuestras amigas y él a mí que estaba saliendo con alguien, las cosas siguieron y nuestra amistad creció, pasaron más días y estaba por acabar Semana Santa cuando resurgió el tema de nuestras vidas amorosas. Platicamos varias horas hasta que de la nada me sugirió una idea algo extraña: decía que si yo quería dejar de sentir cosas por nuestra amiga y él quería saber si iba en serio con la persona con la que salía, debíamos empezar a salir nosotros, para que yo me olvide de mi amiga y él resuelva las dudas que tenía. Ahora que lo escribo veo que es lo más estúpido que se le pudo ocurrir a alguien, pero a los 15 años no me pareció tan mala idea, y así, el último día de vacaciones tuvimos nuestra primera cita. Algo simple, una película de humor negro, una o dos vueltas a la plaza y se acabó, ni siquiera nos tomamos las manos, cabe mencionar que esta persona era la primera persona con la que salía a una cita. Para mi sorpresa, me la pasé muy bien, pues llevábamos hablando diario durante dos semanas, y era el único amigo hombre que tenía en ese momento.

Al día siguiente entramos a la escuela y actuamos como si nunca hubiera pasado nada, pero las cosas no duraron así mucho tiempo, nos llevábamos tan bien que la gente empezó a notar nuestra amistad y nuestras amigas empezaron a sospechar de nosotros, ya que antes de las vacaciones apenas y cruzábamos palabra. Ahora no nos separábamos por nada.

Como en toda historia, el drama estuvo siempre presente. Recordemos que él estaba saliendo con otra persona, y aunque lo nuestro era sólo un juego, con el tiempo comenzamos a encontrar sentimientos, pasaron unos meses y salimos de vacaciones de verano, nos divertimos bastante. Salíamos con nuestras amigas, veíamos películas y después de dos o tres idas al cine nos dimos nuestro primer beso. Claramente después de eso lo nuestro ya no era solo un juego, ni siquiera entendía qué es lo que sentía por él; era mi mejor amigo, salíamos juntos, pero no entendía lo que era estar enamorado y al parecer él se sentía igual. Sin embargo, la otra persona con la que salía también se había empezado a enamorar y para ese momento ya era hora de tomar una decisión. Después de varias peleas y algunos llantos, decidimos acabar nuestra relación, lo cual me dolió hasta el alma, pero no pude contener mis sentimientos y contacté a la otra persona con la que él salía. Me hice su amigo sin que supiera quién soy y me enteré de cosas que me hubiera gustado no saber, por lo que decidí alejarme a toda costa de él, lo cual terminó afectándole porque ya estábamos tan acostumbrados a estar juntos todo el tiempo, que no estarlo no era una opción. Al poco tiempo terminó regresando conmigo y la otra persona se apartó de su vida. Las cosas siguieron bien por un tiempo hasta que de la nada nos agregó a ambos a un grupo de WhatsApp donde nos decía que no era justo lo que hicimos y que no se iba a rendir nunca. Evidentemente hicimos caso omiso y borramos el grupo hasta que por ahí de diciembre nos enteramos de que esta persona estaba en el hospital en recuperación por un intento de suicidio. De inmediato me sentí culpable, dejé de dormir por varias noches y con ese problema, nuestra relación paso por malos ratos, al final seguimos adelante, pero estoy seguro de que hasta la fecha es un suceso que ninguno de los tres hemos olvidado.

Pasaron los meses y las cosas ya estaban estables, ya había pasado un año desde que empezamos a salir y ya estaba completamente enamorado de él, habíamos pasado por tantas cosas juntos. No solo lo amaba, era para mí la persona más importante de mi vida. Todo el tiempo mantuvimos nuestra relación en secreto y solo mis dos mejores amigas sabían nuestra historia. Aun así, él prefería mantenerlo entre nosotros, a pesar de que muchos en la escuela rumoreaban acerca de nuestra relación.

Tiempo después, por situaciones de la vida mi papá se enteró que dudaba de mis preferencias y todo se vino abajo, me mandaron al psicólogo, me alejé por completo de él y tuve que seguir con mi vida. Pasó un tiempo, se calmaron las cosas, y retomamos nuestra amistad, la cual ya era muy diferente; yo nunca lo olvidé, pero él siguió con su vida, comenzó a salir con otras personas y yo me sentía totalmente destrozado, para ese entonces ya tenía 17 y él había sido la única persona con la que había estado. Con él que tuve mi primera cita, mi primer beso y hasta mi primera vez, por lo que olvidarlo fue muy difícil para mí, me torturé durante meses siendo su mejor amigo como habíamos aparentado por tanto tiempo y la mayor parte del tiempo lo hacía bastante bien hasta que él volvía a estar soltero y claro, teniendo a su idiota amigo atrás de él, supo tomar ventaja de la situación y pasé de mejor amigo a amigo con derechos.

Tuvimos una que otra pelea, pero las cosas siguieron, hasta que conocí a una persona por internet, era un chico de Quintana Roo, comenzamos a platicar y descubrimos que teníamos mucho en común, la verdad es que rápido empecé a sentir algo por él y al parecer el sentimiento era recíproco, lo que yo no sabía es que este chico conocía a mi mejor amigo y de hecho tiempo atrás estuvieron involucrados sentimentalmente. Cuando supe esto se me vino el mundo abajo, no podía creer que cuando apenas me estaba empezando a sentir bien, mi amigo siguiera presente arruinando mis oportunidades de enamorarme. Al principio me enojé con el chico de Quintana Roo por no contarme, pero al final no importó y decidimos no decirle nada a mi mejor amigo, lo cual fue pésima idea porque después de unos meses lo supo gracias a mis mentiras y nuestra amistad se quebró por primera vez. Me hizo escoger entre él y el chico, y me dijo que jamás me iba a perdonar por habérselo ocultado, yo tomé la decisión de despedirme del chico y nunca volví a saber nada de él, debo admitir que solté algunas lágrimas, pero al parecer mi amigo lo valía, o al menos eso pensaba.

Después de eso nada fue igual, nuestra amistad había cambiado por completo, él ya no era la misma persona que consideraba mi hermano, a veces salíamos, a veces nos ignorábamos y así continuamos el resto de la preparatoria. A causa de eso me terminé alejando de él y de nuestras amigas y de nuevo estaba solo. Durante esa temporada de soledad me vi obligado a hacer nuevos amigos y conocí a un chico, el cual por alguna razón nunca toleré durante mi vida en la escuela pero que ese último año se convirtió en mi salvación y en mi confidente, me ayudó y me escuchó cuando nadie más lo hizo y gracias a ello se volvió una de las personas más importantes en mi vida el día de hoy.

Pasaron los meses, ya habíamos terminado la prepa y mi viejo mejor amigo y yo seguíamos encontrándonos esporádicamente hasta que llegó su cumpleaños. Esa noche era la última que lo vería ya que se iba a ir a vivir a otro estado para estudiar su carrera, y esa noche también, nuestra amistad recibió su segundo quiebre, ya que me enteré que uno de los chicos que estaban en la fiesta era la actual pareja de mi mejor amigo. Y se preguntarán qué tenía eso de malo. Pues resulta que semanas atrás, mi mejor amigo y yo nos habíamos involucrado y por consiguiente, me había convertido en el “otro”, lo cual simplemente me destrozó. La semana siguiente se mudó y ya no me pude despedir, desde entonces dejamos de hablar por varios meses, pero como siempre, volvíamos a lo mismo. Nuestra relación era literalmente como de hermanos, nos podíamos pelear y distanciar cientos de veces, pero nunca se perdía el vínculo que teníamos. Las cosas siguieron así, pasaban los meses, hablábamos, nos peleábamos y así hasta que llegó diciembre y por fin volvería a Mérida a pasar las fiestas. Aún recuerdo que no me enteré de que estaba en la ciudad hasta que pasó una semana, me molesté bastante porque resultó que tenía que ver a un amigo muy importante que se iba de viaje a su ciudad natal, y mi egoísmo se preguntaba quién era más importante que yo.

Nos vimos el 23 de diciembre y no lo volví a ver el resto del invierno, se regresó a su ciudad y tiempo después me contó algo bastante fuerte, lo cual me hizo enfurecer y le dije cosas de las que hasta la fecha me arrepiento. Con eso nuestra relación recibió un tercer quiebre, pero esta vez con la distancia entre ciudades pasaron 6 meses sin que supiera nada de él. En ese tiempo conocí a un niño con el que interactuaba de vez en cuando en Instagram, y con el tiempo comenzamos a hablar más y más hasta que un día decidimos salir en una cita, fuimos al cine y ese día oficialmente ya había continuado con mi vida, me sentía muy contento, pero como siempre, la felicidad no duró demasiado, no pasó más de un mes cuando nos enteramos de que ambos habíamos tenido una relación con la misma persona. Así es, con mi viejo mejor amigo.

La verdad es que para ese momento ya nada me sorprendía, al parecer en esta ciudad no había manera de salir con alguien sin que estuviera conectado con dos o tres conocidos y él niño con el que salía me dijo que era mejor si no le decíamos nada, concordé con él y seguimos con nuestra relación, pasaron un par de meses hasta que un día tuvimos una pelea muy fuerte.

En ese momento no estaba pensando claramente y terminé hablando con mi viejo mejor amigo, con el que no había cruzado palabra en meses, para contarle lo mal que me sentía por este nuevo niño con el que estaba saliendo. La conversación nos llevó a la verdad y cuando se enteró que era esa persona de la que estábamos hablando perdió completamente el control, en ese momento entendí que este niño era el amigo tan importante de diciembre del año pasado, lo cual me hizo enojar porque en esas fechas nos habíamos involucrado un par de veces. Me empezó a gritar por teléfono, me colgaba y me volvía a hablar hasta que en su última llamada me dijo que ese niño era una de las personas más importantes en su vida y yo en mi mente solo me preguntaba en qué lugar de su vida me encontraba yo, que había soportado tantas cosas junto a él. Me dijo que tenía que dejarlo o que jamás volvería a hablar conmigo, y por primera vez en mi vida decidí anteponer mis sentimientos y seguir con este niño por lo cual perdí definitivamente a mi mejor amigo. Al principio pensé que sería algo temporal, de hecho, pocos meses después el niño y yo terminamos nuestra relación, al pacer ninguno de los dos había superado por completo su antigua relación y eso generó unas peleas poco convencionales ya que básicamente estábamos peleando por la misma persona.

Al día de hoy han pasado dos años que no sé absolutamente nada de él. No me puedo quejar, han sido un par de años llenos de nuevas cosas, nuevas personas y nuevos amigos, sin embargo, me sigo preguntando qué hubiera pasado si desde el principio no hubiera aceptado ese estúpido juego de hermanos.

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