The Report: cuando la realidad supera la ficción

Una vez que se acercan los premios de la Academia de Cine de Hollywood, (casi) todas las conversaciones giran en torno a las nominaciones y el contexto social, económico o político que las enmarca. Disidentemente, este artículo es sobre una película que no figurará en ninguna de las listas de este año: The Report (o “Reporte Clasificado” en español), una película dirigida por Scott Z. Burns y protagonizada por Adam Driver y Annette Bening que se dio a conocer en 2019 en el festival de Sundance.

Scott Burns es escritor, director y productor de la película por la que Amazon pagó 14 millones de dólares para su distribución en Prime, una inversión que valió mucho la pena si consideramos que Burns se ha consagrado como un experto en contar historias complejas. Basta con mirar su trabajo en An Inconvenient Truth (2006), The Informant! (2009) y Side Effects (2013).

En The Report se cuenta la historia a través de la vida de dos personajes. El primero es Daniel Jones —interpretado por Adam Driver— líder de un equipo de investigación del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos que se aventura en la búsqueda de la verdad bajo la misma fórmula que Mark Ruffalo y Rachel McAdams en Spotlight, sólo que en este caso lo que se investiga no es pederastia clerical sino actos de tortura cometidos con el auspicio de las autoridades. La segunda es Dianne Feinstein —interpretada por Annete Bening—, una política demócrata que navega entre sus convicciones personales y los costos políticos de sus decisiones para hacer frente a una verdad inexorable.

La película debe su nombre a una investigación desclasificada que documentó detenciones arbitrarias y actos de tortura en el marco de un programa denominado “Técnicas de Interrogatorio Mejorado” (Enhaced Interrogation Techniques, E.I.T) dirigido por James Mitchell y John Jessen, dos psicólogos militares contratados por la CIA para “adaptar” un programa de supervivencia (S.E.R.E.) y convertirlo en una “herramienta” en contra del terrorismo después del 9/11 —el de las torres gemelas, no el del golpe militar en Chile—. Aunque su inexperiencia en interrogatorios y su afán de experimentar con personas los llevó a mentir para sostener la inexistente eficacia de su método de Triple D (debility, dependence, dread).

The Report no es la clásica película basada en hechos reales que se toma licencias creativas para sostener su argumento y a los personajes. Su narrativa alcanza a reportar de forma veraz las atrocidades cometidas por agentes estatales en centros de detención clandestinos en contra de Abu Zubaydah, Gul Rahma y Khalid Shaykh Mohammandm, y al menos otras 116 personas. Esto se puede constatar con las tres personas anteriormente mencionadas en los minutos 16:33, 37:16 y 43:40 de la película en correlación con las páginas 29, 54 y 98 del documento publicado con reservas.

El compromiso con la historia permite repetir con exactitud fechas, lugares, nombres y momentos en la deshonrosa historia de tortura que duró desde la administración de George Bush hasta la de Barack Obama. En ese sentido, organizaciones de derechos humanos se pronunciaron en contra del programa e incluso presentaron pruebas adicionales de las secuelas físicas y psicológico que derivaron de los actos de tortura cometidos. American Civil Liberties Union presentó una demanda para que la CIA aceptara la publicación sin censura del documento de 6700 páginas que presentó Jones originalmente; por otro lado,  Physicians for Human Rights concluyó en un informe que el experimento de tortura liderado por Mitchell Jessen y la CIA fue parte de un “esfuerzo sistemático” para degradar a las personas detenidas y violar normas éticas y legales nacionales e internacionales.

En la película se justificó a los responsables porque lo hacían para “proteger a su nación de futuros actos terroristas”, a pesar de que se demostró que los métodos eran ineficaces y que las personas torturadas acababan diciendo cualquier cosa para evitar continuar con el sufrimiento infringido. Y es que, en todo caso que se pretenda justificar la tortura, debe considerarse que al mismo tiempo que se está renunciado a la capacidad de los sistemas de justicia y toda la institucionalidad existente; se menoscaba a profundidad el sentido de humanidad de las personas.

Hay dos cuestiones que agravan el problema: la impunidad y la aceptación de la tortura como una práctica legítima; mientras éstas existan, será más difícil acabar con la tortura y los tratos, crueles inhumanos o degradantes. A pesar de la evidencia, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo sostiene que la película es ficción y que los agentes de la CIA fueron patriotas y los villanos eran los terroristas; sin ánimo de demeritar el mérito de los actores y actrices, el mensaje del final de la película es demoledor por sí mismo.

La tortura no sólo sucede en locaciones secretas bajo control de agentes de la CIA, sucede en México y en muchos países. Si se quiere conocer a profundidad lo que relata The Report basta con leer el guión de la película, si se quiere conocer más del contexto de los interrogatorios a los que se hace referencia en la película, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos emitió una sentencia; pero, si lo que se quiere conocer es la situación de nuestro país hay dos opciones, una es revisar los informes que han publicado organizaciones de la sociedad civil y organismos de derechos humanos y la otra es revisar en los periódicos.

 

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Miembro de la Red Peninsular de Apoyo al Litigio Estratégico a favor de los pueblos indígenas y comunidades campesinas en los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, y de la Red Juvenil "Valiente” para defender la tierra, el territorio y el medio ambiente.

Escribo sobre política, sociedad y medio ambiente con perspectiva de derechos humanos.

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