Long Shot: una renovada historia de amor

Ante la falta de estrenos comerciales a lo largo del mundo es el momento ideal para repasar grandes películas de estos últimos años. Hoy es el turno de Long Shot. La mencionada cinta supuso el reencuentro entre Seth Rogen y Jonathan Levine (50/50, The Night Before), esta vez sumando a la grandiosa Charlize Theron. El resultado es una de las mejores comedias románticas de los últimos tiempos.

Lo realmente novedoso (que no tendría que serlo) que plantea esta película es la inversión de los roles clásicos de la mayoría de la comedias románticas de la historia. Aquí, la poderosa es Charlotte (Charlize Theron), mientras que Fred (Seth Rogen) es un periodista audaz y moralista que nunca logró un gran progreso en su vida. Esta fórmula aporta muchísima frescura a la trama debido a que rompe con los esquemas más convencionales y conservadores.

Otro punto a favor en el film es la espectacular química que tienen Charlize Theron y Seth Rogen. La conexión y la relación que desarrollan los personajes a lo largo de la película es fantástica. Debo confesar que no era una dupla de la que esperara mucho. Si bien son dos grandes actores, los veía muy diferentes y distantes en sus formas; pero me terminaron cerrando la boca.

El guion se siente fresco debido a que en ningún momento cae en lugares comunes y consigue mezclar grandes momentos románticos con el humor distintivo que caracteriza a Seth Rogen. La secuencia que se desarrolla en Buenos Aires es sencillamente espectacular. Sin lugar a duda, la mejor de la película debido a que allí se conjugan todos los elementos que flotan constantemente alrededor del film. En particular debo destacar la escena en la que los personajes bailan al ritmo de “It Must Have Been Love” de Roxette y nos ofrecen un momento hermoso e increíble. Además, utilizando dicha canción, plantean de manera más explícita el paralelismo inverso con “Pretty Woman”.

El reparto funciona de maravilla y todos aportan buenos momentos a lo largo del film. Los que más se lucen son O’Shea Jackson Jr. (El hijo de Ice Cube), un fabuloso Bob Odenkirk, como el Presidente de los Estados Unidos; y el extraordinario Andy Serkis, que siempre se arriesga y aquí interpreta a un magnate de los medios utilizando decenas de prótesis a tal punto de que esta irreconocible.

En resumen: Long Shot es, sin dudas, una de las mejores películas del 2019. Una película que evita constantemente los lugares comunes y nos ofrece una narración fresca y contemporánea. No esperen más, aprovechen la cuarentena y corran a verla.

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Escribo sobre cine, series y cuestiones relacionadas a la cultura pop.

Apologista de Spielberg y reinvindicador de De Palma. Argentino y, como tal, futbolero. Ademas futuro historiador.

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