La película que me llevó al libro, Emma

Pocas adaptaciones cinematográficas me cautivan lo suficiente, con una necesidad casi aberrante, para desencadenar el acto más común de todo lector: adquirir un libro. En este caso específico, el libro que dio origen a la película. Emma, del cual sabía menos de lo que me gustaría reconocer.

Conocía el título del libro, su autora, Jane Austen, y tenía una vaga idea de haber leído en algún lugar que quizá se trataba de la protagonista más encantadora de la escritora; pero eso todavía tengo que comprobarlo.

Con este conocimiento, básicamente nulo, me aventuré a la película de Emma (2020) después de ver un screenshot en Instagram, donde se veía a la protagonista y el pretendiente cuyo nombre desconocía Knightley en una de las bonitas habitaciones de una mansión. ¿Amor a simple vista? Lo más seguro. Con esa simple captura me predispuse a hallar una película con una estética con colores brillantes y pasteles por igual, vivos. Además de la posibilidad de un romance de época que juzgando por el antecedente de Mr. Darcy y LizzieBennet sería lo más slow burn de la lista de películas que había visto en esos días.

Poco me imaginé que sería una película con los tonos de comedia y drama correctos para mantenerme con una tremenda sonrisa y la risa a flor de piel. Emma es un personaje que se pone en las situaciones más peculiares por andar metiendo la nariz en los amores de sus amistades, por creer que sabe cuando, en múltiples ocasiones, ni siquiera se acerca a la verdad. En definitiva, una protagonista que vale la pena leer… y si la película es así, ¿cómo será el libro? Una pregunta que brincó recién inició el paso de los créditos por la pantalla de mi computadora.  

Lo que ocurrió seguro ya se lo imaginan, pedí el libro y me senté a esperar.

Antes era fiel creyente de la necesidad de leer el libro antes de ver la adaptación, sobre todo si quería hacer una “correcta comparación del popular del libro a la película”. Sin embargo, con el paso de los años he cambiado de parecer. Como lector es casi inevitable hacer dicha comparación, veas la película antes o después. Entonces, ver la película antes… no suena tan mal. ¿Y lo mejor? Me ha permitido filtrar mejor los títulos a leer, hay historias que sólo me gustaría conocer, pero otras como Emma tienen un espírituque solicita un acercamiento a la obra original.

Cuando uno se da cuenta, te encuentras frente a la que podría ser tu próxima lectura maravillosa. ¡Qué poder más grande el de una adaptación! El de atraer personas a un mundo nuevo, ya sean potenciales lectores o unos con larga trayectoria. Hoy reflexiono sobre esto, pero hace unos ayeres nunca se me hubiese ocurrido que un medio promoviera el consumo de otro. ¿Quién sabe? Quizá tu próxima lectura favorita la encuentras por una película.

Y espero que ese sea el caso de Emma. El libro espera, con mucha paciencia y desde hace unos días a que termine mi actual lectura. Esto no ha evitado dos cosas: que lea el primer párrafo del libro, que resulta ser casi las mismas frases al inicio de la película, y que vea una segunda vez la película.

Emma Woodhouse, handsome, clever and rich, had lived nearly twenty-one years in the world with the very little to distress or vex her

Comunicóloga. A veces hablo de libros y escritura creativa, el resto del tiempo colecciono historias y postales. Se me va el avión, una disculpa.
En todas las redes como Bookish Bruha. Esa h no es muda.

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