Howard Ashman: la voz de una sirena y el corazón de una bestia

Casi como cualquier niño de los 90, fui un amante de Disney. En mi casa coleccionábamos todos los VHS posibles y junto con mi hermana veía las películas una y otra vez repitiendo nuestros diálogos favoritos. De cierta manera, recibimos mucha educación por parte de Disney, y muchos de nuestros mejores recuerdos fueron frente a un televisor o en una sala de cine. Con el tiempo, ya mayores y víctimas de la nostalgia nos fascina regresar a estas cintas, y si hay algo que aún sigue en nuestra mente hasta la fecha son sus canciones.

En mi paso a volverme cinéfilo fue imposible no tener curiosidad por las historias que se escondían detrás de cada película y en especial de su música. Presa de mi curiosidad disfruté mucho documentarme al respecto, y al hacerlo existieron dos nombres que aparecieron casa de inmediato: Alan Menken y Howard Ashman.

Alan y Howard fueron amigos y colegas durante mucho tiempo y su gran reconocimiento en los medios llegó en Brodway con la obra músical “Little Shop of Horrors” en la cual para Alan se encargó de componer las melodías y Howard las letras. La obra fue tan exitosa que en 1986 se estrenaría su versión fílmica y les daría a ambos su primera nominación al Oscar por la canción “Mean Green Mother from Outer Space”. Es a partir de ese momento que la dupla compositor/letrista se solidifica y Disney les confía uno de sus proyectos más importantes: La Sirenita.

El documental del 2009 “Waking Sleeping Beauty” retrata los retos que tuvieron que enfrentar Meneken y Ashman en ese tiempo. Disney se encontraba saliendo de la ’era de bronce‘, una de sus eras con menor éxito comercial, y se tenía la esperanza que esta película reviviera la relevancia de Disney dentro de las películas animadas. Debido a su experiencia en Broadway ambos compositores se encargarían de traer muchos elementos del teatro al cine. Serían los primeros en introducir el “I want moment” en Disney; es decir, un momento típico de teatro en la que en la protagonista canta durante la segunda o tercer canción acerca de lo que desea en la vida, y la audiencia se enamora automáticamente de ella y sus motivaciones. Con esta idea nació la canción “Parte de él” y posteriormente dejaría el legado para las princesas de las siguientes décadas, como Mulan con “Mi reflejo” o Moana en “Cuán lejos voy”. Es bien sabido que La Sirenita fue todo un éxito, y se convirtió en una de las películas más representativas de Disney hasta la fecha. Alan y Howard ganaron el Oscar por la canción “Bajo del mar”.

A partir de ese año iniciaría una de las mejores rachas de Disney y la pareja advierte ser imparable con ahora un montón de proyectos en su escritorio. Pero entonces, ¿por qué este articulo trata sobre Howard Ashman? Decidí hablar sobre él por lo particular que fue su historia, y por lo olvidada que también ha sido.

En 1988 Howard fue diagnosticado con SIDA, noticia que era especialmente difícil para esa década. Era un tema nuevo y del cual existía mucha desinformación, además de causar miedo y rechazo. Su compañero Alan cuenta que, en la noche de 1990 en la que ganaron el Oscar por La Sirenita, Howard se acercó a él en la fiesta y le dijo que tenían que hablar tan pronto llegaran a Nueva York. Al hacerlo, Howard le contó a Alan que tenía VIH, y este se sintió devastado por la noticia. Con miedo a ser despedido y con una salud física que comenzaba a deteriorarse, Howard decidió continuar trabajando con su compañero en su siguiente proyecto: La Bella y la Bestia. Este fue tal vez el proyecto más personal de Ashman, y, según el productor Don Hahn, la canción “Kill the Beast” fue una metáfora del estigma que sufría Howard con su enfermedad.

“We don’t like what we don’t understand, in fact it scares us and this monster is mysterious at least.” Es un extracto de la canción.

Para el 10 de marzo de 1991 Howard ya se encontraba muy afectado para asistir a la proyección de la película, así que sus compañeros viajaron después del estreno a la ciudad donde este se encontraba para decirle lo brillante que había sido la respuesta del público. Howard murió cuatro días después, a la edad de 40 años.

Ashman ganó un Oscar póstumo en 1992 por la canción “La bella y la bestia” y fue recibido por su pareja Bill Lauch. Por sorprendente que parezca, su trabajo no terminó ahí, ya que el letrista ya había comenzado a componer las canciones para Aladdin. Las canciones “Arabian nights”, “Príncipe Ali” y “Un amigo fiel” fueron resulto de su autoría y en 1993 recibió una nominación al Oscar por esta última.

Howard es descrito por sus compañeros como “otro Walt Disney” y es recordado por su entusiasmo, compromiso y sobre todo por su enorme creatividad e innovación. Luchó con gracia ante una enfermedad que en ese entonces no tenía un claro tratamiento y era considerada una sentencia de muerte, y a pesar de eso logró transformar sus ideas en arte. Gracias a sus letras junto con las melodías de Alan, la era de “renacimiento” de Disney se abrió paso y la forma de hacer películas animadas en Disney cambió para siempre.

Este es un álbum donde se pueden escuchar algunos de sus composiciones cantados con su propia voz:

Fondea el contenido joven

YucaPost es un proyecto autogestivo y sin fines de lucro. No recibimos patrocinios privados ni fondos públicos, pero tú puedes ayudarnos suscribiéndote a nuestro Patreon o haciendo una donación por PayPal. Tu apoyo será destinado exclusivamente a pagar costos de dominio, mantenimiento y alojamiento.

Me gusta escribir sobre las cosas que me apasionan. El cine es una de ellas.

Psicólogo, yucateco y a veces muy soñador.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *