El primer blockbuster

Es casi una regla que las películas más esperadas del año se estrenen en verano. Durante esta temporada los grandes estudios lanzan sus proyectos más costosos junto con una promoción anticipada y masiva, que espera generar en el público una respuesta de emoción y expectativa. De esta manera, y como cada verano, las salas de cine se ven repletas con una nueva película de superhéroes, otra animación de Disney, la continuación de una súper franquicia o prácticamente cualquier película de La Roca.

Es así como los grandes blockbuster de verano se forjan. Cintas muy costosas que recuperan su inversión con creces gracias a su publicidad y gran audiencia. Y si bien pareciera que esta es una fórmula que Hollywood ha sabido dominar toda su existencia, la primera vez que sucedió fue casi por accidente.

La historia de Jaws –o Tiburón por su título en español- inicia en 1973 cuando dos productores de Universal Pictures se topan con la trama de un libro escrito por Peter Benchley, en la que un tiburón blanco ataca durante vacaciones las playas de una pequeña localidad costera. Ambos productores quedaron tan enganchados por el atractivo y potencial de la propuesta que compraron los derechos para hacer una película aún antes de que la novela se estrenara. De esta manera, y simultáneo a la publicación del libro, Universal comenzó a buscar a un director que fuera capaz de adaptar esta historia al cine. Fue así como llegaron a Steven Spielberg, un joven de 28 años, quien con títulos como Duel (1971) y The Sugarland Express (1974) comenzaba a hacerse de un lugar en la industria del cine. 

Con un presupuesto de cuatro millones y 55 días de rodaje (ya que el estudio quería la película pronto para estrenarla en inverno), Spielberg comenzó una de sus grabaciones más desafiantes en la que tuvo que adaptar su visión creativa de la mejor manera posible. 

Grabar escenas en un océano real implicaba retos, no solo para el equipo de producción, sino para la creación del mismo tiburón quién tenía que verse real y ser resistente a las condiciones del mar. Fue gracias a esto que durante gran parte de la película se muestra poco, o nada del atacante, creando de esta manera una de las sensaciones más aterradoras, y que se volverían sello de la película; el miedo a lo que no se puede ver.

John Williams, quien ya había trabajado con Spielberg anteriormente -y que a partir de aquí se volvería una dupla inseparable-, fue el encargado de componer la banda sonora de la película. Williams, en su genialidad, tomaría únicamente dos notas para alternarlas y crear así el leitmotiv que acompañaría a cada aparición del tiburón en pantalla. Su música crearía una autentica atmosfera de miedo y thriller volviéndola una de las composiciones más reconocibles en la historia del cine. 

Spielberg terminó superando su presupuesto al doble y el tiempo del rodaje se alargaría por más de 100 días. Era una apuesta grande de todo o nada que podría despegar su carrera o acabarla desde sus inicios. Tras este atraso la fecha de Jaws se mueve para junio de 1975. Y bueno, para esta época la temporada de verano no se veía de la misma manera que ahora. No se esperaba que una gran cantidad de personas pudieran dejar sus actividades al aire libre para ir al cine. Sin embargo, Universal tenía tanta fe en el proyector que invirtió alrededor de 2 millones de dólares en mercadotecnia. Un auténtico bombardeo publicitario que invadía la televisión y llenaba las tiendas de mercancía. Pósters, playeras, tazas y juguetes con los diseños del filme invadían los Estados Unidos.

Mercancía Jaws

Jaws recaudaría de este modo cerca de 470 millones y se volvería parte de la cultura popular (fue increíble la cantidad de personas que tuvieron miedo de entrar al agua después de ver la película).  La cinta se volvió la de mayor recaudación en la historia hasta ese momento y fue nominada a cuatro premios Oscar de los cuales ganó tres.  

El filme despegaría la carrera de Steven Spielberg y crearía un antecedente que cambió por completo las reglas del cine como industria. Gracias a ella se abrieron nuevas formas en las que es posible comercializar una película y los estudios comenzaron a encontrar nuevas oportunidades de inversión. Spielberg demostró que un equilibrio entre cine taquillero y de calidad era posible, y esta fórmula la perfeccionaría en innumerables películas que procederían a su carrera como E.T., Indiana Jones o Jurassic Park.

El concepto de blockbuster de verano terminaría consolidándose tres años después con el estreno de Star Wars: A New Hope (1977). Desde entonces, a veces para bien y a veces para mal, esta forma de hacer cine ha continuado explotándose, volviendo así a Hollywood una industria cada vez más millonaria.

Fondea el contenido joven

YucaPost es un proyecto autogestivo y sin fines de lucro. No recibimos patrocinios privados ni fondos públicos, pero tú puedes ayudarnos suscribiéndote a nuestro Patreon o haciendo una donación por PayPal. Tu apoyo será destinado exclusivamente a pagar costos de dominio, mantenimiento y alojamiento.

Me gusta escribir sobre las cosas que me apasionan. El cine es una de ellas.

Psicólogo, yucateco y a veces muy soñador.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *