El marketing que lucra con la indignación y censura

El marketing que lucra con la indignación y censura

¿No se te hace raro que mientras más nos dicen que con nuestras miradas críticas y analíticas estamos arruinando carreras y censurando obras de arte, más visibilidad y promoción tienen esas mismas carreras y esas mismas obras?

Digo, al nuevo libro de Jotacá (J.K. Rowling) le está yendo rebien en ventas. Qué buen timing lanzarlo apenas unas semanas después de que la autora hiciera noticia mostrando su lado más transodiante.

No es casualidad. Es un pánico moral manufacturado al que le digo marketing de indignación: vender una película, serie o lo que sea como un pilar de la libertad de expresión en media tormenta de controversia contra un misterioso, oscuro y contradictorio enemigo.

Marketing de indignación: manipulando el miedo a perder la libertad de expresión

Cuando Donald Trump Jr. (dos chances de adivinar hijo de quién es ese mirrey) sacó su libro Triggered, lo introdujo como “el libro que la izquierda no quiere que leas”. El tomo lleva por subtítulo “Cómo la izquierda prospera del odio y quiere silenciarnos”.

El marketing que lucra con indignación y censura
Vía AFP

Va sin decir que Junior publicó su libro con toda la libertad de expresión y privilegios editoriales que le concede ser hijo del político más poderoso del planeta.

Entonces, ¿cómo y de dónde le están silenciando? ¿Si alguien no quiere que yo lo lea, cómo le van a hacer para no permitírmelo? 

No llega a responder esas preguntas, obvio, pero sí inventa controversia y crea un sentir de urgencia y peligro donde estar con los principios de la libertad es estar de su lado. Pone los parámetros del discurso a su favor y predispone cualquier crítica como un intento de silenciarlo.

La psicología social detrás es bien simple: hay un endogrupo (nosotres) y un exogrupo (elles).

Si cumples con una calificatoria simple (te gusta X producto mediático y/o estás a favor de la libertad de expresión), ¡felicidades! Eres parte del endogrupo

Ahora mucho cuidado con el exogrupo, que te odian por lo que te gusta, detestan tu libertad de expresión y quieren censurar todo lo que disfrutas. Créeme. Es cierto porque lo digo yo. ¿Por qué te mentiría?

Es más: no solo ten cuidado. Más te vale dar cara y proteger esa libertad que tanto peligro corre. ¿Cómo? Defendiendo a capa y espada en redes sociales a ese producto mediático tan censurado, a esa persona creativa tan atacada. Es pura casualidad que terminas promocionando lo que estamos vendiendo, por cierto.

Así, de puro pánico moral y victimismo, te manipulan para que hagas publicidad gratis creyendo que estás luchando por derechos inalienables. 

No es casualidad que se promueva tanto el miedo a la supuesta “cultura de cancelación”. Tampoco lo es que se tache cualquier crítica o desacuerdo como un intento de cancelar (¿Te parecen retrógradas las letras de Molotov? ¡Cómo te atreves! No puedes decir eso, va en contra de su libertad de expresión!).

Warner Bros.: perfeccionando la indignación

¿Te acuerdas del pánico moral alrededor de la película del Joker? ¿Recuerdas que hasta se hablaba de una cuasi-riña entre la peli y los medios gringos? ¿Algo de que les daba a los noticieros una bofetada de guante blanco diciéndoles sus verdades y, molestos, estos se desquitaban acusando a la película de promover la violencia?

El marketing que lucra con indignación y censura
Vía Warner Bros.

Bien raro que la película ande peleada con la máquina mediática estadounidense siendo en sí parte de esa máquina. Digo, todo viene del mismo grupito de empresas multimillonarias. Es más: el noticiero del que más se habló, CNN, pertenece al conglomerado WarnerMedia… al igual que Warner Bros. Pictures, la productora de la película. Entonces, ¿se estaban acusando y señalando dentro de la misma corporación? ¿O fue pura publicidad?

Seguro fue coincidencia que salieron cientos de artículos y publicaciones en redes sociales a hacerle promoción gratis a la película al “defenderla” de los “ataques” de los medios.

Y este marketing hasta tiene función secundaria: no vayas a cuestionar, indagar o criticar a la película, su ideología o la de las personas detrás de la misma. Si lo haces, quedas en categoría de sacerdote católico paniqueando por estrepitosa música rocanrol porque por favor que alguien piense en los niños y niñas.

O si eso no te levanta la ceja, ¿qué tal hace unos meses, cuando Warner Bros., recién estrenando HBO Max, su competencia a Netflix, removió Lo que el viento se llevó de su catálogo temporalmente, por sus connotaciones racistas en el contexto de Black Lives Matter? 

El marketing que lucra con indignación y censura
Vía MGM

Estoy seguro de que les fue buenísima publicidad ese ruido digital sobre cómo “la corrección política y la generación de cristal están destruyendo el arte y coartando la libertad creativa”, todo viniendo aparentemente de un universo alterno donde las personas manifestándose en las calles pedían a gritos y amenazas prohibir películas viejas (y no, ya sabes, justicia por el racismo institucional y las ejecuciones a sangre fría de personas afroamericanas a manos de la policía).

Así que cuando vuelvas a ver este tipo de controversia manufacturada, ten seguro que las empresas por detrás te están diciendo lo mismo: “no pienses, no cuestiones, solo consume y toma las redes para hacernos publicidad gratis”.

Comunicólogo, ensayista y crítico. Escribo sobre ese punto de encuentro entre cultura pop y las problemáticas socioculturales para entender a los poderes que las producen y los públicos que las viven.

Mantengo Plumas de Golondrina, un blog de análisis, crítica y reflexión.

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