Domino: Maestría para narrar con imágenes

Con motivo de un año de su estreno, es necesario volver a hablar de Domino (2019), la última, e injustamente denostada, película del maestro Brian De Palma.

Es indudable la obra de un director como De Palma. Entre sus más grandes films encontramos gemas del séptimo arte como: Obsession (1976), Carrie (1976), Dressed to Kill (1980), Blow Out (1981), Scarface (1983) entre tantas otras. Su sello particular es una marca registrada en la historia del cine y si bien Domino tiene sus problemas, la mano del gran director está siempre presente.

Esta película tiene cientos de homenajes a su propio cine y, como es habitual, al cine del maestro Alfred Hitchcock. Los primeros 15 minutos del film son sensacionales. En este pequeño tramo de la cinta se denota la gran capacidad de De Palma para narrar a través de las imágenes. El uso del lenguaje cinematográfico explotado en su máxima expresión.

A medida que avanzamos en la trama se percibe un guión básico, donde los personajes no se desarrollan de buena manera y las actuaciones tampoco acompañan a que nos identifiquemos con los mismos. Aun así el director se las ingenia para sacar adelante la película aportándole dinamismo al relato a través de diferentes planos y movimientos de cámara realmente excelsos.

El tercer acto está ejecutado de manera magistral. De Palma vuelve a demostrar todos sus recursos para darnos una secuencia final extraordinaria, a pesar de que es cuando más se percibe el limitado de presupuesto. Líneas narrativas sucediendo a la par, el cuadro dentro del cuadro y las luces de neón expresan mucho para cualquier amante del cine.

En resumen: De Palma transformó un guión chato y sin vuelo en una película entretenida que posee elementos cinematográficos que no abundan en las propuestas actuales. Es realmente una pena que un film de este estilo y de este excelso director no llegue a salas comerciales y sea estrenada directamente en plataformas on demand. Es preocupante que grandísimos directores como Martin Scorsese o el mencionado Brian De Palma no consigan financiamiento para sus proyectos, ya que si ellos, que son una parte viviente de la historia del cine, son excluidos por la industria, ¿qué queda para los demás?

 

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Escribo sobre cine, series y cuestiones relacionadas a la cultura pop.

Apologista de Spielberg y reinvindicador de De Palma. Argentino y, como tal, futbolero. Ademas futuro historiador.

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