Cinefilia censurada

La década de 1970 fue caótica para la República Argentina. Acontecimientos de gran repercusión marcaron diversos momentos a lo largo de esta década, plagada de cambios. Desde las repercusiones del Cordobazo, a la vuelta de Perón y su posterior muerte; también el gobierno de María Estela Martínez de Peron, el Rodrigazo y, finalmente, el golpe, con la instauración del Proceso de Reorganización Militar. Todo este cúmulo de hechos históricos sucedieron a lo largo de una década, por lo que el clima que se vivía era hostil y cambiante.

En este contexto, mediante el decreto-ley 18.019, se creó el Ente de Calificación Cinematográfica, mismo que durante su existencia, entre enero de 1969 y diciembre de 1983, prohibió 727 películas. El mencionado se encargaba de la lectura previa de los guiones, el control de los repartos, la “sugerencia” de cortes en las películas ya filmadas y hasta la prohibición. Esta ley estaba cimentada en la idea de que el arte cinematográfico refleja y propaga comportamientos morales. Señala de manera implícita que no se pondrán restricciones a la libertad de expresión, salvo cuando el contenido de alguna película viole y altere lo pautado en términos de violencia, sexo, religión o la seguridad nacional; en cuyo caso podrán hacerse cortes y prohibiciones de manera justificada. Citando textual la ley:

[…] podrían prohibirse escenas o películas que justifiquen el adulterio, el aborto, la prostitución, las perversiones sexuales y todo cuanto atente contra el matrimonio y la familia; las que presenten escenas lascivas o que repugnen a la moral y las buenas costumbres; las que resuman apologías del delito; las que nieguen el deber de defender la Patria y el derecho de sus autoridades a exigirlo; las que comprometan la seguridad nacional, afecten las relaciones con los países amigos o lesionen el interés de las instituciones fundamentales del Estado.

El primer censor fue Ramiro de la Fuente, quien tenía una mirada centrada en la sexualidad y las drogas como principal objetivo en su labor. Luego, con el gobierno de Campora, se nombró como interventor del Ente a Octavio Getino, mismo que intentó desactivar el organismo de censura sin mucho éxito. En agosto de 1974 tomó su lugar Miguel Paulino Tato y, con él, se dio pie al tiempo de censura cinematográfica más descarado de la historia de Argentina. Miguel Paulino Tato era un crítico de cine que había sido parte de las redacciones de Mundo Argentino, El Hogar y otras revistas de la editorial Haynes. Además, durante un tiempo, ejerció como jefe de prensa de la distribuidora Paramount. Colaboró enormemente con el desarrollo y la consolidación la crítica cinematográfica en la Argentina y fue uno de los pioneros en ese sentido. La influencia de su discurso en las políticas sobre cine, así como la definición de los parámetros que deben guiar a la cinematografía nacional, fue decididamente importante de la década de 1930 en adelante. Posteriormente, esta amplia trayectoria lo llevó a dirigir el Ente de Calificación Cinematográfica.

La figura pública que adoptó Tato tuvo una amplia repercusión. Él mismo se jactaba felizmente de la “tarea higienizadora” que estaba desarrollando a manos del Ente. Citando sus propias declaraciones: hay mucha gente grande que le hace falta que se les prescriba una cierta higiene mental en el consumo de espectáculos. Que conste que, en este asunto, el Papa coincide conmigo. Esta última parte de una de sus tantas declaraciones deja a entrever el gran apoyo que recibió por parte de la Iglesia y del clero de la Argentina. Dicho sector fue uno de los defensores más acérrimos de Tato y su función dentro del Ente.

La censura bien ejercida es higiénica y altamente saludable, como la cirugía. Cura y desinfecta las películas insalubres, extirpándoles tumores dañinos que enferman al cine y contaminan al espectador. La censura no mutila ni resta valores, elimina impurezas. Sus podas afectan a escenas y detalles que duran segundos o escasos minutos, pero si una película de una hora y media o dos horas se “resiente” por esta ínfima pérdida, entonces significa que los restantes 99 o 100 minutos no valían gran cosa. Esta es otra famosa declaración de Miguel Paulino Tato. Aquí se observa su fanatismo explícito por la censura y cómo él mismo se consideraba el gran conservador de la moral.

Durante estos años, Tato se convirtió en una de las personas más influyentes de la industria nacional, debido a que por mucho tiempo fue el que marcaba todas las decisiones. Él fue el gran responsable de truncar producciones y bajar una línea de pensamiento conservador a importante realizadores, productores y distribuidores. Con sus meras acciones y declaraciones, rápidamente se ganó decenas de enemigos dentro de la industria cinematográfica y hasta en la cultura popular. La respuesta más famosa hacia el ataque proporcionado por Tato fue la que hizo Sui Generis, al dedicarle su canción Las increíbles aventuras del señor Tijeras donde se burlan de él, banalizan su tarea y lo acusan de pervertido.

Con los cientos y cientos de filmes prohibidos, en las grandes ciudades del país comenzaron a surgir los Cineclubes. En estos, se reunían cinéfilos, productores y gente del cine a ver todas esas películas censuradas que no podían estrenarse en salas comerciales por la censura impuesta por el Ente. Además, se organizaban viajes a Montevideo con el único fin de poder ir al cine.

Con este repaso histórico, mi objetivo es intentar saber hasta qué punto la tarea de censura perpetrada por Miguel Paulino Tato y el Ente de Calificación Cinematográfica tuvo la respuesta esperada o si terminó generando una ola clandestina de cinefilia más abierta; misma que posteriormente irrumpió abruptamente en la escena nacional. Lo anterior, debido a que grandes cineastas, actores, productores y distribuidores que en la década de 1980 incursionaron en una cinematografía más amplia y arriesgada tuvieron que sufrir ese velo impuesto durante muchísimos años. Sin duda, estos años de censura marcaron un antes y después en la historia del cine argentino.

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Escribo sobre cine, series y cuestiones relacionadas a la cultura pop.

Apologista de Spielberg y reinvindicador de De Palma. Argentino y, como tal, futbolero. Ademas futuro historiador.

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