Cancelaciones de Netflix

I Am Not Okay With This, The Society, Sense8, Everything Sucks!, GLOW, Patriot Act y The OA son sólo algunos ejemplos de series originales de Netflix que la plataforma de streaming ha cancelado en los últimos años. Resulta curioso —por decirlo de alguna manera— que todas ellas tienen algo en común: su reparto principal cuenta con personajes LGBT+, mujeres, y/o personas racializadas. De una lista de las últimas 23 que cancelaron hasta octubre, 17contaban con protagonistas que formaban parte de al menos una de esas tres categorías.

En agosto, Netflix anunció la cancelación de I Am Not Okay With This y Atypical, series con protagonistas lesbianas; igualmente, dio la noticia de que The Society, que cuenta con dos personajes gays en una relación y que uno de ellos es interpretado por Sean Berdy, un actor sordo, también fue cancelada a pesar de que ya se había renovado en 2019.

GLOW, creada por Liz Flahive y Carly Mensch, que tiene un elenco principal compuesto en su mayoría por mujeres (y no sólo mujeres blancas y flacas), que además salían juntas en escena y contaba con historias LGBT+, fue por el mismo camino, y en octubre fue cancelada a pesar de que ya se le había dado luz verde a la cuarta y última temporada. La pandemia ocasionó que Netflix se retractara por la inviabilidad de filmar los siguientes episodios, dejando inconclusa la historia; The Society fue cancelada por la misma razón.

GLOW

Otro caso es el de Patriot Act with Hasan Minhaj, un talk show presentado por el comediante estadounidense de familia migrante musulmana. En 40 episodios de media hora de duración cada uno, Hasan se encargaba de hablar de temas políticos actuales (usualmente de situaciones que acontecían semanas previas a cuando salían los capítulos) con tintes cómicos y satíricos. El primer volumen de Patriot Act salió en 2018, y la serie continuó hasta junio de 2020; esta última entrega fue grabada en la casa de Minhaj debido a la pandemia, teniendo que adaptarse a este nuevo formato, ya que en los demás volúmenes contaban con escenario, público y pantallas con gráficos para acompañar. En agosto, Netflix canceló la serie.

Estos son sólo algunos ejemplos más recientes; en 2018, la compañía canceló Everything Sucks!, tras apenas una temporada lanzada. La serie, ambientada en los 90’s, narra la historia de un grupo de adolescentes de entre 15 y 16 años con deseos de producir una película, y el protagonista es un chico al que le gusta otra alumna, la cual empieza a dudar y descubrir su sexualidad durante ese periodo (spoiler: se da cuenta de que es lesbiana).

Quizá la muestra más emblemática de estas cancelaciones es Sense8, serie de las hermanas Wachowski que se estrenó en 2015. Luego de dos temporadas, a inicios de junio de 2017 se anunció que no habría una tercera, lo que provocó una respuesta masiva por parte de fans que no querían que acabara, recurriendo a peticiones online, llamadas a Netflix y la movilización del hashtag #RenewSense8, entre otros. Al final se logró, y el 29 de junio salió la noticia que habría un especial de dos horas como final. ¿Por qué digo que me parece el más representativo? Porque, primero que nada, fue creada por las Wachowski (dos mujeres trans), y tanto el cast como los personajes son muy diversos, siendo tanto LGBT+ como personas racializadas de distintas partes del mundo. A la vez, la respuesta que se obtuvo tras la cancelación demostraba la indignación por la decisión de la empresa.

Ahora, la cuestión aquí no es hacer una larguísima lista de series canceladas por Netflix, sino poner el foco en unas cuantas que tienen en común que, como decía al inicio, incluyen personajes principales que son LGBT+, mujeres y/o personas racializadas. I Am Not Okay With This no sólo involucraba a una joven lesbiana (Syd), sino que, además, la que le gustaba (Dina) era una joven racializada. En Everything Sucks!, el protagonista Luke es un chico negro; en Sense8, la novia de Nomi, una mujer trans, es Amanita, una mujer negra.

Netflix reitera cada vez que hace cancelaciones, sobre todo como las ya expuestas, en las que saben que habrá una respuesta negativa por parte del público que las ve, que es por asuntos de presupuesto y de poca audiencia. No obstante, cuando salen con esta excusa —porque para mí en eso se ha convertido—, no puedo evitar pensar en la vez que anunciaron que iban a pagar 100 millones de dólares por mantener Friends en su catálogo, así que eso de no tener presupuesto no me suena tan creíble. Personalmente me parece ridículo que hayan pagado tal cantidad por una serie que acabó en 2004, porque sí, a mucha gente le gusta y la ve, ¿pero por qué no invertir ese monto en series actuales? Y, además, series originales, con miradas frescas y que atienden a otros nichos.

La verdad es que ahí hay otro problema, porque no promocionan de igual forma series como las ya referidas en comparación con otras que se han vuelto más mainstream (Stranger Things, por decir una). Desconozco en qué se basan para hacerle publicidad más a unas que a otras, y no sé cómo funcionan sus procesos de marketing, pero no puedo evitar notar que, en las cuentas oficiales, los comerciales que salen en YouTube o los que transmiten por televisión, sólo aparecen las mismas, y las que resultan siendo las otras, con elencos diversos, creadas por mujeres, por personas LGBT+, por personas racializadas, no tienen tanta presencia.

La serie Special, creada, escrita, producida y protagonizada por un Ryan O’Connell, un joven gay con discapacidad, ha tenido prácticamente nula atención por parte de la cadena, a pesar de ser una serie original y de abordar temas que no se suelen ver. Lo mismo con Deaf U, y si bien ninguna de las dos ha sido cancelada, no han tenido difusión. Y así continúa este círculo vicioso de no promocionar una serie, la gente no la ve, tiene baja audiencia porque las personas ni han escuchado de ella ni les sale en el algoritmo, la cancelan porque implica inversión para que al final ni la vean… pero no la ven porque no se sabe de su existencia, no tienen una campaña publicitaria para atraer público.

No puedo evitar mencionar que me parece hipócrita de que, por ejemplo, en el documental original Disclosure estrenado en junio, que aborda las historias que se cuentan en películas y series sobre las personas trans, se haya incluido material proveniente de dos series de Netflix con buena representación trans: Sense8 y The OA, ambas con al menos un personaje trans, interpretado por una persona trans, y las dos fueron canceladas. Se hace énfasis en la importancia que tiene que las personas trans sean quienes construyan y expongan sus narrativas, para que al final sea la misma empresa —que produce el material que dice esto— la que cancela series donde las personas trans tienen un papel activo.

Ahora, es ingenuo pensar que la responsabilidad de las cancelaciones la tenemos quienes consumimos (o no consumimos) el contenido de la plataforma y que alimentan los discursos de que “no hay audiencia”. Lo que se debería cuestionar es por qué los ratings de una serie determinada son bajos, y por qué, incluso si ya fue renovada (como en el caso de GLOW o The Society), las series que deciden terminar son aquellas que tienen una diversidad mayor a lo que comúnmente se encuentra.

Ciertamente se requeriría un análisis más largo y minucioso que lo que acabo de exponer, y no digo que todas estas series mencionadas eran maravillosas en contenido ni detrás de cámaras, ya que incluso algunas, como Atypical, se ha llevado críticas por parte de personas autistas, entre otras cosas, por tener a un actor neurotípico para interpretar a un personaje autista; y la controversia sobre si Autism Speaks (un grupo que “busca crear conciencia” sobre el autismo pero hablan de encontrarle una “cura”) financia o no la serie —pero ciertamente la apoya—. Y recientemente, algunas productoras y escritoras de Patriot Act manifestaron que su ambiente de trabajo era todo menos ideal, que nunca habían estado tan infelices, que fue espantoso y que se creó una cultura tóxica para las mujeres racializadas del equipo, muy contrario a lo que el show transmite en sus capítulos.

Lo que trato de evidenciar es que, si bien es cierto que algunas series terminarán canceladas, que no son perfectas,que tienen aspectos a mejorar y demás, esta tendencia de finiquitar aquellas con más representación que la mayoría no deja una buena impresión. Parece que al final es sólo para que, en su catálogo, aparezca que sí le han apostado a proyectos en los que la diversidad importa, pero que no les interesa realmente ni tienen un compromiso con mostrar y dar a conocer estas historias. ¿Cuántas de las que nombré habían escuchado antes? Las dos que más me suenan que se suelen ubicar son GLOW y Sense8, pero no sé hasta qué punto se deba a los círculos en los que me muevo.

Considerando que Netflix es una compañía y en lo que realmente se enfocan y les preocupa es la parte monetaria, no es ninguna sorpresa que se centren en el contenido que les deja dinero; sin embargo, no por ello es menos decepcionante que no se les dé cabida e impulso a producciones innovadoras y que no son “lo mismo de siempre” y con la misma gente de siempre, pero si no se les da a conocer, ¿cómo pueden y podemos esperar que les llegue a más personas?

Estudio Comunicación Social y prefiero escribir antes que hablar. Considero que es muy importante realmente escuchar a las demás personas para así aprender de ellas.

Me gustan los libros de fantasía y las series de ciencia ficción de los 60’s. La mayoría de mis series favoritas están subestimadas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *