Cine de Clichés: La Chica Fuerte

La respuesta feroz e independiente a la damisela en apuros que, para algunas personas, es un símbolo de empoderamiento y, para otras, un cliché reductor.

La chica fuerte lleva el papel heroico en la historia, presenta actitud de mando, una inteligencia excepcional y una voluntad inquebrantable. Todas cualidades poco representadas en personajes estereotípicamente femeninos.

Pero, si bien hay quienes celebran esta nueva expresión, hay quienes la critican por ser demasiado simplista, poco más que una herramienta de marketing.

Sin embargo, si éstas son expresiones reduccionistas, ¿qué hace que una personaje sea fuerte?

Estereotipos de fuerza

Aunque las heroínas del pasado —pintadas por Jane Austen, por ejemplo— no destacaban por su fuerza física, tenían la voluntad y determinación que eventualmente definirían al arquetipo. A pesar de su existencia, tomó años que las películas adoptaran el papel. Por décadas, prefirieron mostrar a la damisela en apuros, quien existía para ser rescatada, y permitir que alguien más fuera el héroe.

Retrocediendo a la mitología griega, las diosas estaban definidas por dominar su respectivo poder y ser especialmente atractivas físicamente, características que se trasladan de manera literal a la chica fuerte: el despliegue de fuerza bruta envuelta en un cuerpo innegablemente atractivo, como podría ser Lara Croft, de Tomb Raider (2001). Otro ejemplo, de las primeras muestras del cliché, sería la película Charlie’s Angels (2000), donde nos presentaron a mujeres poderosas que no necesitaban ayuda o cuidados, mas continuaban siendo personajes relativamente planos, sin un gran arco narrativo.

Dentro de este universo podríamos situar a la femme fatale, quien desafía las expectativas sobre cómo debe comportarse una dama, con el ejemplo más claro siendo Catherine Tramell, de Bajos Instintos (1992). Es sensual, despiadada y misteriosa, pasando sobre cualquier obstáculo para alcanzar su objetivo, uno que suele ser intrínsecamente individualista. 

También encontramos a la mujer con el puño de hierro, exitosa, despiadada y temida, como Miranda Priestly, de The Devil Wears Prada (2006). Hará cualquier cosa por mantener el poder que ha conseguido, por lo que muestra un corazón frío y sin vulnerabilidad.

De muchas maneras, la mujer de profesión, inteligente e independiente, también sería una especie de chica fuerte. Su ingenio es su principal recurso, lo que la convierte en alguien motivado, incluso pareciendo despiadada o manipuladora. Utiliza su inteligencia para hacer cosas por otras personas, o por ella misma, como Annalise Keating, de How to Get Away with Murder (2014). Solemos verla sola en ambientes masculinos donde es la única excepción. Encuentra sexismo en cada espacio y debe derribarlo para alcanzar su objetivo, lo que convierte sus logros en victorias simbólicas para el género.

El problema con el cliché es que, si bien puede producir versiones variadas y valiosas de un personaje femenino, muchas veces termina reduciéndose a expresiones unidimensionales. En ciertos casos, se le da tanta importancia a la fuerza, que se olvidan los otros componentes necesarios para crear un personaje completo, especialmente la debilidad.

Esto es más evidente en las heroínas cuya fuerza física, y por lo tanto apariencia física, es su rasgo definitivo. Se puede notar en la Capitana Marvel (2019), donde la mayoría de sus sus escenas son de pelea y sus frases one liners. Incluso el crecimiento del personaje, donde desbloquea sus emociones para acceder a su poder ilimitado, la lleva a desarrollar su fuerza física, no su persona. 

Su incorporación repentina al club de los Vengadores no permite que su historia se sostenga por sí misma. La película nunca supera el nivel de un anuncio “feminista” porque presenta una visión corporativa del movimiento, sin la profundidad de una búsqueda sincera y, por lo tanto, sin una historia personal conmovedora.

La necesidad que sienten estos personajes de probarse a sí mismas es sexista. El supuesto sentimiento feminista de “las chicas son tan buenas como los chicos” define y mide el poder de las mujeres en comparación con los hombres. En consecuencia, devalúa y trivializa el poder femenino por derecho propio.

La prueba de este sentimiento es que no existe un cliché del “hombre fuerte”, ya que solemos asumir que la fuerza es una característica innata del personaje.

Como dijo Brit Marling, columnista para el New York Times, “dame a un hombre en el cuerpo de una mujer que quiera ver desnuda”.

Aún y con sus fallas, el cliché de la chica fuerte nos ha presentado personajes revolucionarios en diversas áreas. Ellen Ripley de Alien (1979) y la  Dr. Ellie Sattler de Jurassic Park (1993) son dos muestras tempranas de mujeres enfrentándose a monstruos invencibles y triunfando gracias a una fuerza que no se encuentra enteramente en sus capacidades, sino que también se apoya en su resiliencia. 

Existen heroínas diversas cuyo principal valor es la empatía, la valentía y la resistencia emocional. Chihiro de El Viaje de Chihiro (2001), Katniss de The Hunger Games (2012) y Cleo de Roma (2018) son expresiones femeninas ampliamente variadas que destacan por su uso de la fuerza personal y la empatía.

Personajes como estos nos enseñan que la fuerza no se define en características sobresalientes, o por la adopción de rasgos masculinos, sino en la capacidad de enfrentarse a los obstáculos que se aparezcan. En la valentía, perseverancia y crecimiento.

Suprimir las fallas de un personaje para presentarlo como alguien poderoso no lo convierte en héroe. Es a través del reconocimiento de las imperfecciones, y el proceso por trabajarlas, donde solemos rescatar el valor de un individuo.

Aún siendo un cliché imperfecto, es innegable que muchas mujeres, sobre todo jóvenes, han encontrado inspiración en estas nuevas representaciones de fuerza femenina, y eso no es algo incorrecto. La fuerza —mental, física o espiritual— no es un rasgo negativo, pero es importante que ésta esté acompañada por el resto de los componentes que conforman a un ser humano.

Debemos honrar el camino avanzado y reconocer el que aún nos falta recorrer. Con una mirada crítica, y el corazón abierto, podremos celebrar todas las expresiones de fuerza femenina que conozcamos dentro y fuera de pantalla.

Comunicóloga. Busco entender al mundo desde las letras y escribo sobre lo que me encuentra. Feminista de izquierda, socióloga frustrada y frenemy del cine de terror.

Comparto palabras románticas en Pluma Intrusa, proyecto de copy creativo.

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