Chernobyl: crónica del episodio 1

¿Cómo suena una explosión nuclear en ruso? ¿¡KAHSJDJSHSKSL!? Probablemente. Sin embargo, el silencio de los responsables de una de las mayores catástrofes ambientales de la historia genera bastante ruido y conduce la acción en Chernobyl, una miniserie de cinco capítulos producida por HBO.

Pasada la 1 de la madrugada del 26 de abril de 1988, un hombre escucha una cinta en su cocina. “¿Cuál es el costo de las mentiras? No es que las confundiremos con la verdad. El verdadero peligro es que, si oímos suficientes mentiras, luego no reconoceremos la verdad”.  A la 1:23, ese individuo se quita la vida.

Dos años y un minuto antes de los momentos antes descritos, Lyudmilla, una joven mujer rusa, sale del baño y, al pasar frente a su ventana, se percata de un poderoso resplandor a lo lejos, seguido de una fuerte sacudida. Ha explotado el núcleo de la planta nuclear de Chernobyl, al norte de lo que hoy es Ucrania. Comienza la historia de terror.

El guión de Chernobyl tiene la sutileza de no mostrarnos la detonación en primera fila, sino a través de un lugar seguro y lejano. No vemos el pánico de los que se encontraban en el reactor ni muertos instantáneos. La serie va reconstruyendo uno de los pasajes más oscuros de la humanidad de manera artística, en donde cada palabra cuenta porque provocan que el peso de los hechos además de que, si no eres originario de la región báltica o físico nuclear, los nombres y conceptos resultan bastante ajenos y nos obligan a prestar mayor atención— recaiga en los diálogos de civiles o científicos por igual.  

La tenebrosa narrativa es consistente, va sembrando el miedo, como si se hubiera liberado a un monstruo. En muchos contenidos sobre accidentes o eventos de este tipo, nos suelen dar todo de un bocado, de manera que el heroísmo es palpable y el dolor explícito para que generemos empatía. Chernobyl se desenvuelve lentamente con la aparente intención de que nos sintamos incómodos con el ambiente, porque la radiación funciona como un personaje más, como el enemigo invisible. Solo lo vemos a través de ciertos fenómenos que se presentan gracias a los y las protagonistas: un sabor metálico en la boca; los pedazos de grafito que se confunden con escombros y, al tocarlos, producen quemaduras; las oscuras partículas en el aire que, como mencioné anteriormente utilizando el adjetivo “artístico”, revelan en una escena bellísima y escalofriante a la vez con las tomas de parejas jóvenes, niños y bebés admirando desde un puente la preciosa fotografía que ha dejado la explosión, lo contaminado del aire y que tendrá repercusiones futuras. Estamos presenciando una muerte anunciada.

1:25 a.m., los responsables del desastre intentan encontrar soluciones mientras comienzan a sufrir los efectos de la radiación. La piel cambia de color, heridas surgen espontáneamente y regurgitan sangre de manera inesperada. El “enemigo” ya está dentro.

1:30 a.m. Llegan los bomberos de las ciudades cercanas y apaciguan el fuego de los pisos más bajos, aunque el verdadero siniestro se encuentra en el tejado. Vasily, novio de Lyudmilla, es parte del equipo y se va percatando de cómo este no es un incendio cualquiera. Pasados unos minutos sus compañeros van cayendo como moscas y su semblante deja ver el horror.

1:50 a.m. El hospital de la localidad se encuentra casi vacío, a excepción de las mujeres que esperan trabajo de parto. A una enfermera le parece extraño que no hayan recibido heridos de la explosión y pregunta si cuentan con yodo…

5:20 a.m. Se reúnen jefes y delegados del sector nuclear, las dudas y preocupaciones se hacen notar, pero la burocracia las ahoga con un discurso socialista, el cual les anuncia que no se realizarán evacuaciones y cortaran las líneas telefónicas para que el pueblo no se sabotee a sí mismo con “mentiras”.

Hacia al final del primer episodio, la música de fondo es, en realidad, el sonido de un reactor, de esos que identificamos como “alerta” o “peligro”. Va creciendo, causando el mismo efecto que las notas musicales en “Tiburón”. La inmensa nube de humo que se eleva por encima del extinto núcleo se mueve, avanza, mientras vemos una localidad cercana que pronto será alcanzada. Un ave cae muerta al suelo.

“No importa quienes son los héroes. Solo queremos saber a quién culpar”. Chernobyl nos somete brillantemente a la intriga política de un desastre de inmensas proporciones, haciendo que, en lo personal, piense que con lo anteriormente narrado se puede encontrar el pretexto perfecto para verla, incluso a pesar de que su argumento y desenlace pueden ser fácilmente entendidos con una búsqueda en Google.

Guionista yucateco radicado en la CDMX. Escribo sobre películas, series y debates del momento.

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