CFE: El monopolio en la transmisión

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) es la empresa productiva del Estado encargada de producir y transmitir electricidad para satisfacer la demanda de dicho recurso en México. En el sexenio de Felipe Calderón se reformó la ley y se permitió que empresas privadas obtuvieran concesiones para producir electricidad, llegando a producir el 54% de la electricidad que se consume en México. Las empresas privadas producen dicha electricidad principalmente mediante plantas de ciclo combinado, las cuales utilizan gas natural para producir energía y su impacto ambiental es menor comparado con plantas termoeléctricas que usan otros combustibles fósiles para producir electricidad. Además, el uso de gas natural es más económico y eficiente para producir tales cantidades de electricidad.

Esta reforma permitió -entre otras cosas- que las tarifas eléctricas se mantuvieran estables a lo largo del tiempo, pero volvió a México dependiente de la importación de gas natural para producir electricidad, situación que se evidenció con los apagones vividos en febrero de 2021. Además, un punto que no tocó esta reforma fue la transmisión de dicha electricidad, campo en el que CFE conserva el monopolio absoluto y no se otorgan concesiones a empresas privadas para entrar en este ramo.

El principal argumento para no permitir la entrada de empresas privadas a dicho sector es que se considera que la transmisión de energía es un monopolio natural, debido a que los costos de CFE para transmitir la energía son bajos a comparación de un escenario en el que varias empresas proveen el servicio y los costos son altos, además de no ser viable tener varios tendidos eléctricos de diferentes proveedores en el mismo sitio. Es más conveniente para la sociedad tener un único proveedor.

Más allá de la explicación económica que daré a continuación para justificar la entrada de empresas privadas a dicho sector, yo considero que la exclusividad en transmisión debería mantenerla CFE. Hay que observar los errores del pasado para no volverlos a cometer. Bajo este mismo supuesto se privatizó la industria telefónica hace unas décadas, provocando un monopolio. Mismo monopolio que intentó ser corregido con una reforma durante el sexenio de Enrique Peña Nieto sin éxito alguno, ya que, casi una década después de esta reforma podemos ver como este monopolio venció a un gigante de la telefonía como AT&T sin hacer cambios relevantes en su estrategia.

Se alegó que la entrada del sector privado en la telefonía fomentaría precios bajos para el consumidor e inversión en infraestructura ¿Cuáles son los resultados tres décadas después? México tiene una de las tarifas más elevadas por uso de telefonía (fija y móvil) en el continente y tiene décadas de atraso en su infraestructura telefónica. La pandemia evidenció esta carencia en infraestructura al dejar a millones de alumnos fuera de la posibilidad de continuar con sus estudios vía remota debido a la falta de infraestructura en sus localidades. Incluso en grandes ciudades se viven estas situaciones. Lo mismo para los ferrocarriles, monopolio natural por excelencia, donde se privatizó a Ferrocarriles Nacionales de México y el país lejos de ampliar y renovar su infraestructura ferroviaria, ha visto como es desmantelada. Este mismo desmantelamiento provocó que el precio de los bienes esté ligado directamente al precio de la gasolina, esto debido a que las cadenas de suministro se volvieron dependientes de transportes que utilizan dicho combustible ineficientemente y encarecen la logística del transporte de dichos bienes.

Conociendo estos casos, si privatizamos la transmisión de electricidad en México, pronto puede que veamos cobros excesivos, aún mayor falta de infraestructura y la posible creación de un monopolio, ahora privado, que no verá por el bienestar de sus usuarios debido a que su fin último sería maximizar ganancias. Bien comenta Pedro Aspe en una de las últimas lecturas que hacen los alumnos del ITAM en Estudios Generales: “no se deben privatizar sectores estratégicos porque son monopolios naturales, y a largo plazo se perjudica más a la sociedad de lo que se le beneficia”. Es curioso que Aspe afirme esto cuando él participó en numerosas privatizaciones y no sólo como funcionario público, sino como inversionista. Quizá porque sabía que eran negocios seguros y con altos rendimientos.

Ahora bien, dejando mi opinión atrás y suponiendo que no existen estos inconvenientes relacionados a los monopolios naturales y que entran más empresas a la industria de transmisión debido a que existen ganancias extra normales. Al existir ganancias extra normales en una industria en el corto plazo, con Pi>0 (precio inicial), existen incentivos para la entrada de nuevas empresas al sector a largo plazo. Al aumentar el número de empresas del sector en el largo plazo, aumenta la oferta. Al aumentar la oferta, aumenta la cantidad intercambiada y disminuye el precio de equilibrio. Al disminuir el precio de equilibrio, se alcanza el punto mínimo de la curva del costo medio. Al ser el precio de equilibrio igual al costo medio, dejan de existir ganancias extra normales para pasar a ser ganancias normales con Pi=0, dejando de existir incentivos para la entrada de nuevas empresas y estabilizándose el número de empresas en el sector. Así habremos alcanzado el equilibrio en el largo plazo.

P=CmgLP=CmeLP

En este caso, al entrar nuevas empresas al sector de transmisión de energía, en teoría el precio de equilibrio será menor y la cantidad intercambiada mayor.

Fuente de imagen: Curso de economía 4 NE del ITAM, Material del profesor Francisco Varela

¿Qué problema enfrentan actualmente las empresas que generan energía?

Las empresas generadoras de energía  actualmente se enfrentan al problema de la contrarreforma hecha por el presidente, Andrés Manuel López Obrador en la que se da prioridad a la compra de la energía que produce la CFE y no a la energía producida por las empresas privadas. Anteriormente, la CFE compraba la energía al proveedor que ofreciera dicho recurso al menor precio.

Los productores de energía privados no cuentan con el medio para transmitir la energía que producen debido al monopolio en la transmisión y además, están sujetos a la demanda de la CFE aun considerando que el sector privado actualmente produce el 54% de la energía que se consume en México. En el corto plazo, CFE sigue siendo dependiente de ese suministro privado y seguirá comprándolo, pero la intención del actual gobierno es sustituir esta producción privada por una propia de CFE. Es por este motivo que se han reactivado plantas termoeléctricas contaminantes y se ha empezado a quemar el caro y contaminante combustóleo que Pemex tenía almacenado y que ahora se lo vende a CFE. Esto provocará mayor contaminación y un aumento en las tarifas eléctricas, lo cual a su vez provocará un alza en los precios de los productos que utilicen electricidad en su elaboración. Todo un efecto dominó.

Esta contrarreforma ahuyentará a la inversión extranjera debido a que, después de los amparos y suspensiones hechos por jueces para frenar esta contrarreforma, AMLO amenazó con cambiar la Constitución. Esto afecta al estado de derecho en México y provoca incertidumbre a los inversionistas en un entorno -de por sí- muy complicado.

Para finalizar, existen argumentos a favor y en contra de privatizar a este sector en particular. En mi opinión, el esquema que existía antes de la contrarreforma era el ideal, pero no hay que olvidar que si se llegó a esa decisión fue –en parte – por la irresponsabilidad y el mal actuar de ciertos exfuncionarios que beneficiaron excesivamente a algunas empresas que participan en la producción de energía. Dos exsecretarios de energía y un expresidente de México estaban en el consejo de administración de una de estas empresas después de haberla beneficiado como funcionarios y le han otorgado información privilegiada sobre el sector en México.

No soy religioso, pero existe un dicho que dice: “pagan justos por pecadores”

Soy estudiante de la carrera de administración en el ITAM. Me gusta todo lo relacionado con la política, economía y negocios.

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